ArtÃculo publicado el miércoles 15 de Junio de 2016, en ElPeriódico.com.
«Manos arriba, esto es un atasco. No, no se trata sólo de una acumulación de vehÃculos, es muchÃsimo más. Es donde se amontonan todas las prisas, donde se nos encallan las vanidades, donde los ricos y los no tan ricos se ven obligados a esperarse por igual, porque aquà no hay clase business que valga, ni zona vip, ni espacios reservados, ni fast track. Aquà da igual lo que corra tu coche, porque a los vehÃculos les pasa como a las personas: todos los parados cuentan lo mismo, aunque todos sepamos que no valen igual. No hay nada tan socialdemócrata como un buen atasco. Y si no, ya ves el rédito que Unidas Podemos le están sacando al hecho de que no hayan podido unirse los demás.
Manos arriba, esto es un atasco. El momento del dÃa que vive un medio tan importante como la radio. Porque qué serÃa de la radio sin un buen atasco todos los dÃas. El poder de comunicar sin imagen, un poder que siempre amenazan con que se perderá. Pues yo no lo creo, oiga. En un mundo saturado de estÃmulos visuales, cada vez soy más militante de las cosas que aún nos permiten desarrollar algo tan necesario como la imaginación. Un buen programa de radio, un buen libro y un buen silencio, una buena historia que contar. Algo que no nos lo den ya mascadito, algo que nos haga pensar imaginando, la definición que siempre da Manuela Romo cuando le preguntan qué es la creatividad.
Manos arriba, esto es un atasco. Ha llegado el momento de acordarse de la familia del alcalde o alcaldesa. De los vivos y de sus muertos, también. De sus ideas felices para «mejorar» la ciudad. Algunos aprovechan para realizar perforaciones nasales que rÃete tú del proyecto Castor. Algún dÃa alguien estudiará hasta dónde puede llegarse uno por vÃa nasal. Y habrá arqueólogos que dejarán las dunas de Egipto para adentrarse en la parte baja del asiento de los que nos dejaron su huella para la posteridad. Pero el verdadero misterio es por qué todo atasco hace el acordeón. Por qué tu fila es la que siempre se para primero. O por qué aún hay gente que se intenta colar, total para tener que pararse un par de insultos más allá.
Manos arriba, esto es un atasco. Y de repente, una ambulancia. Alguien que sà tiene prisa pero de verdad. Y nos entra de pronto una vergüenza extrema por todo lo que hasta hace un momento reivindicábamos, ese derecho a poder apartar de nuestras vidas a todos los demás. Es entonces cuando hacemos un hueco, abochornados, nos apartamos para que pase, y es nuestra forma de pedir perdón ante tanta arrogancia. Es entonces cuando, de manera tan egoÃsta como humana, agradecemos no tener ese tipo de urgencia.
Todo hasta que volvemos al arranca para.
Todo hasta que se nos vuelve a olvidar.»
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«Aún no ha llegado el 26J y aquà hay uno que puede presumir de votos. Pero ojo que no son de los que caben en una urna, no. A esos se los lleva el viento de los pactos postelectorales, y si no, al tiempo, ya verás. Me refiero a los votos que me ha hecho jurar la vida. Los que he aprendido a fuerza de despedirme. Son los votos con los que trabajo y con los que quiero, también. Por eso amo lo que hago y por eso hago el amor siempre que puedo y me dejan, claro está.

«Las pasas no son frutos secos. Lo siento, pero no. Basta ya de llamarles asÃ. Un fruto seco que no cruje no es un fruto seco. Lo será en su definición, lo será en el diccionario, por eso los diccionarios no se comen, pero las palabras sÃ.






«Esta es la última lección que recibo. Esta es la última que permito que me den. Karl Popper ha vuelto reencarnado en recaudador, y el falsacionismo es aplicable hoy a la honorabilidad y honradez de cualquier conciudadano. A la legalidad le están sacando los colores los mismos que no hace mucho impartÃan clases de patriotismo. Y sin embargo, a menudo nos olvidamos de los que les ofrecieron con sus servicios esa posibilidad tan legal como inmoral. Por eso hoy retrocedo 26 siglos para recuperar un juramento al que basta con cambiarle las palabras médico por asesor, enfermo por contribuyente, veneno por evasión y medicina por fiscalidad.
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