Viajando con Chester · Temporada 1 · Capítulo 2 · Miguel Ángel Revilla e Iñaki Gabilondo

Viajando con Chester · Temporada 1 · Capítulo 2 · Miguel Ángel Revilla e Iñaki Gabilondo

Viajando con Chester, 2 de Marzo de 2014, cuatro.

Charla íntegra de Revilla con Risto Mejide

Ante la casa de Botín, Revilla charla con Risto sobre un Chester

Septuagenario, economista, director de banca, divorciado y vuelto a casar. Miguel Ángel Revilla tiene nombre de genio renacentista, aspecto de pasiego que acaba de bajar del hórreo y formas de Atila en los platós de televisión. Arrasa por donde pasa. Igual es por su adicción a decir las cosas que nadie más se atreve a decir con un lenguaje que todo el mundo entiende. Muchos le llamaran demagogo, otros populista… ¡Mejor llamarle por teléfono para sentarse en el Chester!

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Charla íntegra de Gabilondo con Risto Mejide

El periodista se sienta en el chester de Risto en el segundo programa

Él sí que es la voz, con sus 71 años, lleva más de 50 enamorado de la radio y, en un momento como este, necesitamos gente que nos cuente lo que nos pasa pero sobre todo por qué nos pasa lo que nos pasa. El inconveniente de estar frente a un maestro de maestros, es que antes de que el propio Risto se dé cuenta, le habrá dado la vuelta al programa y el invitado entonces será él.

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No eres tú, soy dos.

No eres tú, soy dos.

Artículo publicado el domingo, 2 de Marzo de 2014 en ElPeriódico.com

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«No me mires así. Ni me pongas esa cara de error. No sé por quién me has tomado. Sí sé por quién te he tomado yo. Y por eso no quiero engañarte. Es lo último que querría hacer contigo. Y menos aún desde este principio tan lleno de algo que parece tan de verdad. Porque ahora sé que no eres tú. Ahora sé que soy dos.

No eres tú, soy dos. El que después de mucho esfuerzo ha logrado conquistarte y el que desde ese mismo momento se ha visto obligado a dejar de conquistar a las demás. El que estrena piropos recién sacados del horno y el que los devuelve en secreto a su envoltorio para cuando los vuelva a necesitar. El que pone toda la carne en el asador y el que siempre se guarda algo para el congelador.

No eres tú, soy dos. El que sólo quiere dormir a tu lado y el que sólo pretende acostarse contigo. El que siempre te habla del futuro y el que jamás creyó en él. El que ha empezado este texto con toda su ilusión y el que se aburre de escribir porque forma parte del pasado ya.

El que se conforma y el que te inquieta. El que te pone y el que se desquita. El que disfruta del aquí y el ahora, y el que jamás lo entenderá. Equilibrista y funambulista. Domador amaestrado y lobo feroz. El que encuentra lo que quería y el que sólo conoce el verbo buscar. El que se fascina con tus virtudes y el que cada vez detecta tus defectos con mayor rapidez. Al que emocionas y al que decepcionas exactamente por las mismas razones. Al que te agradece que hayas cautivado y al que no te perdonará cualquier tipo de cautiverio. Jamás.

Da rabia admitirlo, pena e incluso frustración, pero ambos soy yo. Y a ambos me debo más de la cuenta. La única forma de alimentar a uno es hacer que el otro pase hambre. Hasta que tanta desnutrición me vuelva un desalmado y acabe devorando todo lo que me encuentre, incluso lo que podría sentarme mal.

No eres tú, soy dos. Por eso no soy capaz de disfrutar del equilibrio. Por eso nunca hallaré la paz. Es como quedarse e irse a la vez. Como salir de todas partes cada vez que se entra. Como decir hola y escuchar adiós. Como follar para hacer el amor. Como crecer sin aprender ni a despedirse, ni ná de ná.

No eres tú, soy dos. Y no es que uno fuese más mío que el otro. Ni más real. Los dos fracasan cuando el otro triunfa. Los dos se odian, se aman, se necesitan y en el fondo lo que más desearían en este mundo es que el otro le dejase amar.

Pero no es así. Ahí están. Y ahí seguirán, conmigo, siempre por detrás. No puedo darles consuelo a la vez, pero la verdad es que no los puedo dejar de querer. Entre los dos me han dado los mejores momentos de mi vida. Entre los dos casi me lo quitan cuando ya creía estar bien. Y si algún día uno muere, yo sé que el otro me matará.

Por eso no quiero engañarte. Por eso no quiero que te enamores de uno de los dos. Porque sea cual sea, al otro lo conozco bien: es celoso, posesivo y rencoroso, y no parará hasta que nos acabe separando y queriéndonos mal.

Si me vas a querer, haznos un favor y acógenos.

Conozcámonos los tres. O los cuatro. Probémoslo.

Porque no eres tú, soy dos. Porque no sois tú, sois vos.

La buena noticia es que no soy el único. Que soy legión.

Y el que te diga que no, mi niña, igual no te miente.

Pero te aseguro que no te está diciendo la verdad.»

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Miguel Ángel Revilla e Iñaki Gabilondo charlarán con Risto este domingo en cuatro

Miguel Ángel Revilla e Iñaki Gabilondo charlarán con Risto este domingo en cuatro

Domingo 2 de marzo del 2014, a las 21:30 horas, Viajando con Chester en cuatro.

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El próximo domingo, 23 de Febrero, Risto Mejide visitará Cantabria para hablar con Miguel Ángel Revilla, ex presidente de esa comunidad y, además, charlará con el periodista Iñaki Gabilondo que le pondrá en más de un aprieto.

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¿Cómo participar en las subastas benéficas de los sofás de ‘Viajando con Chester’?

¿Cómo participar en las subastas benéficas de los sofás de ‘Viajando con Chester’?

Viajando con Chester, cuatro, subasta.

Sofa beneficoAl finalizar cada conversación, el invitado de Risto Mejide pondrá a subasta pública su Chester y los beneficios obtenidos por la puja del sofá se destinarán a una ONG o Fundación Social de su elección.

En ‘Viajando con Chester’, el verdadero protagonista no es el invitado de la charla, ni Risto Mejide, sino el propio Chester, un sofá muy especial elegido por cada invitado y que pasará por los más variopintos escenarios de nuestra geografía.

Un convento, una sala ministerial, un garaje o, incluso, debajo de un puente serán algunos de los escenarios en los que Risto y un personaje de actualidad tendrán la oportunidad de mantener una conversación, una charla pendiente sentados sobre cada Chester.

Los dos Chester de cada semana, tapizado según los gustos y la personalidad de cada invitado al programa, serán subastados cada semana y la recaudación se destinará a una causa benéfica elegida por cada personaje.

INSTRUCCIONES PARA PUJAR POR LOS CHESTER DE CADA PROGRAMA

  • Descarga la app de Tockit

iOS:  http://bit.ly/1hscKel

Android:  http://bit.ly/13TLSNz

  • Regístrate en Tockit – Puedes acceder al registro pulsando en la sección ‘Viajando con Chester’. Tienes la opción de registrarte con tu correo electrónico o con tu perfil de Facebook.
  • Accede a la sección de ‘Viajando con Chester’ donde podrás ver un listado de los Chester en subasta.
  • Pulsa sobre la ficha del Chester por el cual deseas pujar. Al hacerlo accederás a la pantalla de puja.

Una vez en la pantalla de puja, introduce la cantidad deseada y pulsar sobre el botón ‘Pujar’ (la primera vez tendrás que completar el registro con tu teléfono móvil y tu dirección).

Además, en la página de cada subasta podrás ver varios indicadores útiles para la misma: el tiempo restante hasta que finalice la puja, la puja actual máxima hasta el momento y un botón de actualizar para poder seguir el transcurso de la subasta al segundo. Las subastas benéficas de cada sofá estarán activas hasta que comience el siguiente programa en Cuatro.

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Risto Mejide ponente hoy en FEDA, Escuela de Negocios, Albacete.

Risto Mejide ponente hoy en FEDA, Escuela de Negocios, Albacete.

Jueves 27 de Febrero de 2014, a las 18:00. Sede FEDA, Albacete.

Conferencia FEDA AlbaceteRisto Mejide participa hoy en la Ceremonia de Clausura del Curso Académico 2012/2013 que organiza FEDA, la Escuela de Negocios de Albacete.

Risto ofrecerá una ponencia con el título «Hazte imprescindible, el marketing de la molestia».

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Viajando con Chester · Temporada 1 · Capítulo 1 · Zapatero y Jorge Lorenzo

Viajando con Chester · Temporada 1 · Capítulo 1 · Zapatero y Jorge Lorenzo

Viajando con Chester, 23 de Febrero de 2014, cuatro.

Charla íntegra de Zapatero con Risto Mejide

El presidente más «improbable» de la historia de la democracia. Cita a Risto en el Consejo de Estado, supremo órgano consultivo del Gobierno. Le tocó gobernar dos legislaturas y vivir el mayor punto de inflexión de nuestra historia reciente. «Lo hizo como pudo, supo o le dejaron», reflexiona Risto que espera que «ni él ni yo nos dejemos nada para futuros libros».

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Charla íntegra de Lorenzo con Risto Mejide

Con solo la mitad de años que Zapatero, Jorge Lorenzo acumula ya dos campeonatos del mundo en 250cc y otros tantos en la categoría reina, además de 31 victorias y 74 podios en MotoGP. Éxito, dinero, fama, chicas… él lo ha hecho todo demasiado deprisa.
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Feliz Sant Jordi.

Feliz Sant Jordi.

Artículo publicado el domingo, 23 de Febrero de 2014 en ElPeriódico.com

risto23-2-14.jpg«Feliz Sant Jordi. El calendario asegura que todavía faltan dos meses, pero creo sinceramente que deberíamos empezar a celebrarlo hoy. Porque mañana lunes cumple 6 años un programa de televisión que mientras todos los demás son contingentes, sólo él es necesario. Necesario para incomodar a un gobierno de derechas en mayoría absoluta y minoría intelectual y moral. Necesario para ridiculizar al rico que pretende seguir partiéndose el culo a costa del pobre. Necesario para poner al verdadero poder entre la espada de una pregunta y la pared de una opinión. Y necesario para entender las razones y los culpables de semejante cabreo y estafa en la que aún seguimos enfangados.

Estoy hablando del enclenque y renacuajo periodista catalán que empezó haciendo de brillante guionista, siguió como incómodo follonero en un show de humor y que hoy ya ha sido elevado a los pequeños altares domésticos, esos a los que se encomienda la gente normal, los de a pie, los que no pueden hacer de Robin, ni de Batman, ni mucho menos de Hood. Esos sobre los que se piden las cosas de verdad. Las que hacen falta. Las de la lista de la compra. Las de los cirios de iglesia. Las de las uvas de fin de año. Las que uno le pide a una estrella fugaz.

Por eso hoy, queridos creyentes, os deseo un Feliz Sant Jordi.

Feliz Sant Jordi. Un Jordi al que he podido conocer bastante bien en persona, y con el que he tenido el gusto de compartir más de una vez mesa y mantel. Un Jordi tímido, empático, humilde y sencillo. Pero también ágil, irónico y mordaz como pocos saben aguantar en un cuerpo a cuerpo que siempre se me plantea como un reto excitante e interesante a la vez. Siempre aprendo algo de nuestros encuentros. Y nunca algo que me hubiera esperado aprender.

Feliz Sant Jordi. Porque aunque a él le sigo desde hace años, no soy muy de la cuerda de su programa. Me parece demasiado evidente dejar siempre tan mal al villano y tan bien al héroe, sin matices de grises, sin contrarréplica incómoda, sin opción a explicarse más allá del montaje, que por muy bien que se haga, siempre es tendencioso y algo tramposo también. Pero sí reconozco que, como he dicho antes, es un programa hoy más necesario que nunca. Un programa que es tildado de demagógico por quienes más practican la demagogia es un programa que está haciendo lo que tiene que hacer: aplicarles su propia medicina. Un programa que crea imputados y reabre casos que parecían archivados debería emitirse por decreto ley.

Feliz Sant Jordi. Porque esta noche emite un especial sobre el 23F que estoy seguro que, además de hacernos reflexionar, no dejará indiferente a nadie. Un especial que yo no podré ver. Porque estaré viendo otra cosa.

Los caprichos del destino que manejan las cadenas y grupos mediáticos, han querido que estrene mi nuevo programa exactamente a la misma hora en otra cadena. Un programa que, pese a ser de los contingentes, creo que es lo mejor que he hecho hasta la fecha en televisión. Un programa en el que veremos a un Zapatero y a un Jorge Lorenzo como nunca antes se les había visto. No tengo por qué venderte algo que no es. Si decides verlo, ya me dirás.

Me hace gracia los que nos han comparado a raíz de la coincidencia horaria. Choque de trenes, lo han llegado a llamar. Lo único que tenemos en común es una franja de emisión, una columna en este periódico y nuestro año de nacimiento. Por lo demás, a mí me falta todo lo que a él le sobra, empezando por el talento, la inteligencia, la carrera de periodismo y la humildad. Todo lo que yo le supero en altura, él me lo saca en grandeza. Y los programas, ni en forma ni en fondo tienen nada que ver, ya lo veréis. Pero lo peor no es eso, lo peor es que habrá algún illuminati que pensará que todo esto es una estrategia de falsa modestia para preparar mi golpe contra el tren.

Me la suda, sinceramente. Admiro profundamente a Jordi y deseo que le vaya bien. Necesito que le vaya bien. Lo necesitamos todos. Esté en la cadena que esté. Hoy está en la competencia. En mi competencia directa. Qué se le va a hacer. Pero cualquier día estará en otro sitio y ojalá siga pinchando como sólo él sabe.

Mañana, cuando se publiquen las audiencias, otro illuminati asociado a otro grupo mediático buscará el titular simplista de vencedores y vencidos. De ganadores y perdedores. Pero el verdadero éxito sería que, a partir de hoy, los domingos a las 21:30 no hubiese un programa incómodo para los de arriba. Sino que hubiera dos. Ahí sí que ganaríamos todos.

Por eso, hoy te deseo un Feliz Sant Jordi.

Y pase lo que pase mañana, recuerda que sólo existen dos formas de perder.

Con dignidad, o contra ella.»

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Me ignoro encima.

Me ignoro encima.

Artículo publicado el domingo, 16 de Febrero de 2014 en ElPeriódico.com

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«Todos somos muy ignorantes, lo que ocurre es que no todos ignoramos las mismas cosas. Nada como una cita de Einstein para encabezar un texto, quedar como muy estupendo y encima parecer listo. Pero no. La verdad es que, además de ignorante, los estupendos son los que me daban más collejas en el cole y de listo tengo lo que de monja benedictina. Lo que pasa es que muchas veces me creo que lo soy. Y ahí es donde empiezan todos mis problemas. O bueno, al menos parte de ellos.

Me ignoro encima. Como me creo muy listo, me creo también muy inquieto. Mi insaciable astucia necesita nutrirse cada ocho horas, replantearse grandes preguntas detrás de pequeñas cosas y entornar los ojos y ladear la cabeza ante datos inútiles y experiencias nuevas todos los días. Observar los pelillos de un kiwi, pensar que nadie los habrá contado jamás, como estrellas en el universo, decir “interesante” y poner cara de estar resolviendo una ecuación diferencial de segundo orden, mientras mi más profundo yo está completando la lista de la compra del Mercadona o recordando la partida que dejé a medias del Candy Crush.

Me ignoro encima. Como me creo tan inquieto, también necesito sentirme continuamente informado. Un tsunami de noticias acude a mí a borbotones, como una riada de datos y opiniones que se desborda todos los días a la misma hora por todo tipo de vías y medios de comunicación. Si paso un par de jornadas sin informarme, la presa de la actualidad ha ido acumulando tal cantidad de últimas horas que mi cabeza revienta de sólo pensar lo que me habré perdido, así que vuelvo a abrir las esclusas y me dejo inundar hasta que se me arrugan las yemas de los sesos y ya no puedo ni pensar.

Por si eso no fuese suficiente, en ocasiones incluso leo periódicos. Mira si estoy mal, que a veces hasta pago por ellos. Y ya que los he pagado, los amortizo. Cada semana invierto como mínimo un día entero de mi vida en leerme al menos un diario de pe a pa. Y cuando lo acabo, siempre me doy cuenta de que aún me faltan los suplementos. Seguro que ahí estaba lo que no me podía perder. Los dejo para mañana. Un mañana que se transforma en semana. Y ahí aparecen más suplementos. Y ahora qué coño hago con los antiguos.

Llego el lunes al trabajo presuntamente actualizado, pensando que me he bajado la última versión de mí mismo y siempre hay esa entrevista, esa película, ese libro, ese programa de televisión que me perdí y me doy cuenta de que todo el mundo habla de ello. Trato de que alguien me dé su punto de vista sobre algo a lo que le dediqué mi fin de semana, pero nada. Lo que yo estuve viendo no es nunca lo relevante. Pongo las entendederas en dique seco y me dedico a escuchar. Una semana más que no he dado en el clavo. Me cago en los trending topic.

Asumo que en esta carrera, siempre estaré por detrás, por debajo y con el culo al aire. Ignorándome encima delante de toda la clase. Y me miro la industria, los grupos mediáticos, los fines de comunicación. Empresas privadas que nos venden lo que nos quieren vender. Oligopolio de conversaciones en manos de muy pocos. Los que deciden lo que se supone que nos tiene que importar para que a ellos les salgan los números.

Y a medida que me ignoro encima y me ahogo en mí mismo, nombro mi propio comité de crisis editorial: un par de neuronas dedicadas a discernir entre lo que me da igual, lo que no me interesa y lo que no quiero saber. Me da igual todo lo que ocurre demasiado lejos, a la mierda con la globalización. No me interesa lo que alguien decide que me tiene que interesar tanto como para ponerlo en portada, a tomar viento las cinco columnas. Y en estos momentos no quiero saber nada que no tenga que ver con la palabra solución.

Sí, ya lo sé, de esta manera igual acabo todavía más desinformado.

Puede que incluso más ignorante.

Pero seguro que no más infeliz.»

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Solicitud de amistad.

Solicitud de amistad.

Artículo publicado el domingo, 9 de Febrero de 2014 en ElPeriódico.com

risto9-2-14«Se cumplen 10 años de la creación de Facebook, y quisiera por la presente reivindicar algo tan banalizado hoy en día como esas tres palabras que jamás deberían haber sido unidas, ni mucho menos a la ligera, ni mucho menos en una red social.

Por eso, el abajo firmante, en adelante el AMIGATARIO, en pleno uso de sus facultades y sus bibliotecas de los Jóvenes Castores, solicita al lector, en adelante el AMIGADOR, el usufructo y disfrute de su amistad más sincera, haciendo efectivos con carácter inmediato los derechos y obligaciones que se detallan a continuación.

Para empezar, AMIGATARIO tendrá tantos AMIGADORES como pueda cuidar, atender y mantener. Más de cero, es necesario. Más de uno, un lujo. Más de cinco, mentira.

AMIGADOR se COMPROMETE a proveer a AMIGATARIO de su apoyo incondicional, sobre todo cuando este último esté equivocado, cosa que ocurrirá más a menudo de lo habitual. Quede constancia que apoyar no significa dar la razón. Ni mucho menos. Todo lo contrario. Apoyar es quererse en el error. Porque en el acierto todo el mundo se quiere. Por eso no todo el mundo ni puede ni debe amigarse bien.

Así mismo, AMIGADOR deberá ser capaz de rebajar mediante generosas collejas el ego de AMIGATARIO en cuanto éste se suba a la parra por cualquier éxito, triunfo o meta conseguida, cualidad que distingue de un plumazo a los amigos que son para toda la vida de los que no lo son. AMIGADOR valorará a AMIGATARIO por lo que es, jamás por aquello que tiene, ni mucho menos por lo que representa. Si AMIGATARIO empezase a quererse por encima de sus posibilidades o se volviese un imbécil, un creído o un sobrado, AMIGADOR se convertiría automáticamente en responsable solidario de su gilipollez.

La frecuencia de visitas entre AMIGADOR y AMIGATARIO es totalmente irrelevante. Cada vez que se vuelvan a ver, será como si no hubiesen dejado de verse jamás. La verdadera amistad desafía al espacio y al tiempo. La verdadera amistad está incluso cuando no está. Sobre todo cuando no está.

Las conversaciones entre AMIGADOR y AMIGATARIO deberán versar sobre cualquier cosa inútil y trascendental a la vez. Las mejores cosas que ocurran serán siempre las que no sirvan para nada. Y los mejores recuerdos, aquellos que no se pudieron preparar.

El silencio entre AMIGADOR y AMIGATARIO se considerará sagrado y lleno de significados, desde la confianza hasta la reflexión. Por eso jamás resultará incómodo, y nada ni nadie los podrá rellenar.

La única ley vigente entre AMIGADOR y AMIGATARIO es la improvisación y su única jurisprudencia, la espontaneidad. Eso sí, compartirlo, hay que compartirlo todo menos la pareja, la estilográfica y la ropa interior de color blanco.

Admirarse por algo, aunque sea algo pequeño e insustancial, es requisito imprescindible para que AMIGADOR y AMIGATARIO puedan ejercer correctamente sus funciones. En cuanto no haya admiración de ningún tipo, se perderá el interés, las ganas o peor aún, el respeto o la intención.

Las cosas que se cuenten AMIGADOR y AMIGATARIO quedan entre AMIGADOR y AMIGATARIO. Siempre y cuando, claro está, que se decida de mutuo acuerdo que compartirlo con terceros es mucho más divertido, aunque sólo sea para cachondeo de una de las partes. La memoria de AMIGADOR será infinita para las cosas más vergonzosas y ridículas de AMIGATARIO, y tremendamente limitada para cualquier deuda -monetaria o no- contraída con él.

Se prohíbe terminantemente que AMIGADOR pretenda algo más que una amistad con AMIGATARIO o viceversa. El principio de una relación sentimental suele ser el final de todo lo demás, aunque hay honrosas excepciones a este supuesto, están todas fuera de la ley. Y duelen. Joder si duelen.

Para terminar, la relación entre AMIGADOR y AMIGATARIO no será nunca necesariamente transitiva. Los amigos de mis amigos son sus amigos. Y nada ni nadie nos obliga a convertir algo tan extraordinario e infrecuente en un puñetero virus contagioso que hay que transportar de organismo en organismo. Que cada vela aguante su palo. Y que a ti te encontré en la calle.

Si todo esto se cumpliese, nada ni nadie garantizará que la vida y la relación de amistad no traiga desgracia, sorpresa, desengaño e incluso, en última instancia, la traición.

Y pese a todo, aún así, AMIGATARIO pretende seguir solicitando y renovando cada día su amistad con AMIGADOR, y a tal efecto lo hace constar en Barcelona, a 9 de febrero de 2014.

Ahora sí, ya me puedes “Confirmar”.»

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Risto Mejide: «L’èxit de la meva vida sóc jo», a l’ ‘Ara Tu’

Risto Mejide: «L’èxit de la meva vida sóc jo», a l’ ‘Ara Tu’
Carles Capdevila entrevista a el publicista Risto Mejide.
VÍDEOS:
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Barcelona, pensa’t guapa.

Barcelona, pensa’t guapa.

Artículo publicado el domingo, 2 de Febrero de 2014 en ElPeriódico.comristo2-2-14

«Mientras la pasarela 080 aún hace balance de su última edición, Google publica el ranking de ciudades más fotografiadas del mundo. Y la ciudad en la que nací, crecí y me convertí en algo parecido a un adulto aparece en un fantástico tercer puesto, tras ese plató en el que ya sólo pueden vivir solteros llamado Nueva York y después de esa ciudad milenaria en la que antes se comían a los cristianos y ahora se comen a los turistas enamorados, también conocida como Roma. Mi ciudad ha quedado por delante de iconos como París, Venecia, Buenos Aires o Estambul. Ahí es ná.

Vamos, que si las ciudades fuesen top models, Barcelona sería un poco como Kate Moss. Por mucho que pasen los años, las relaciones y los excesos, ahí sigue ella, en lo más alto. También Barcelona se está haciendo mayor. También Barcelona quiere transmitir una mayor madurez. Y también Barcelona tuvo sus coqueteos con la droga.

Se lo metió todo en forma de Juegos Olímpicos, esa droga dura y elitista a la que muchas otras ciudades no logran engancharse, por más que estén dispuestas a pagar con chutes de relaxing cups of café con leche in Plaza Mayor. Lo que esas mismas ciudades parecen no querer darse cuenta es del proceso de desintoxicación que uno sufre después del subidón. Pero lo cierto es que ahí estuvimos, hace ya la friolera de 22 años, y de eso en buena parte seguimos viviendo, para qué mentir.

Ahora hace justo una década, nuestra top estuvo a punto de recaer con un Fórum de las Culturas, pero ya no fue lo mismo, no colocaba tanto, el material que nos enchufaron era definitivamente de peor calidad. Y las secuelas que nos dejó se pueden apreciar todavía hoy en alguna construcción faraónica sin demasiado sentido ni utilidad.

A lo largo de todos estos años ni las putas, ni la suciedad, ni la inseguridad ciudadana, ni la única película infumable de Woody Allen, ni siquiera los atropellos gratuitos de algunos mossos d’esquadra, han podido evitar que sigamos siendo una top entre las tops.

Barcelona hoy está buena. Muy buena. En términos heterosexuales, es ya una MILF de pleno derecho.

Pero es que Barcelona no se conforma con el físico. Sufre el síndrome Patrizia Ruiz, que además de ser joven, bella, simpática, modelo, cantante, actriz y bailarina, en sus ratos libres, como quien no quiere la cosa, estudia ingeniería aeronáutica e interpretación. De esas personas que dan mucha rabia, aunque sólo sea por la envidia que nos despierta a todos los demás.

Lo mismo se convierte en el destino más demandado por estudiantes y turistas, como te trae un Mobile World Congress o una de las residencias privadas de todo un Rolling Stone. Y es que hay que ver cómo se vive en una ciudad que tiene de todo y tan cerca.

Sin embargo, Barcelona tiene varios lastres, varias taras que en un momento u otro deberá soltar si quiere de verdad hacerse mayor. Para empezar, todos aquellos que pretenden reducirla a mera capital de Catalunya. Como si quisieran dejarla en casa, fregando platos, barriendo suelos y recitando a Josep Pla, en vez de dejarla vivir, viajar y volar. Hemos expulsado tanto talento, proyectos y empresas a golpe de un catalanismo mal entendido, cerrado y obtuso, incapaz de hacerse atractivo para el resto del planeta, ahí están las sedes de las multinacionales para dar fe. Y aún así, nadie ha podido destruir el innegable atractivo económico y empresarial de Barcelona.

Luego están los que la comparan constantemente con Madrid. No entienden que compararse con una marca que está por debajo de la tuya (para algo sirven los rankings) acaba haciéndote más  pequeño. Barcelona debería estar mirándose en Amsterdam, en Berlín, en Londres, en París, en Shanghai, en Nueva York. Marcas a la altura de la percepción que se tiene de ella. Y más allá.

Otro enemigo importante para su madurez es la mala influencia de ciertos familiares. Arrastra una hermana mayor bastante más fea y menos lista que encima le reclama el protagonismo. La llaman Marca España, y como todas las feas no demasiado espabiladas, sólo tiene dos salidas: o se vuelve la más simpática o se quedará cuidando a la tía FAES.

Por último, el peor obstáculo de todos, nuestro proyecto como ciudad. A las ciudades les pasa como a las personas: en el momento en el que dejan de soñar con el futuro, empiezan a hundirse en su pasado. Y hoy por hoy corremos el riesgo de vivir de contar batallitas que a nadie interesan ya, porque la gente prefiere esperarse a que salga el DVD.

En 1985, de cara a las olimpiadas, se puso en marcha una gran campaña que le hablaba a la ciudad de tú a tú, invitándola a arreglarse, a retocarse y a embellecerse: “Barcelona, posa’t guapa”.

Entonces se trataba de actualizar sólo las fachadas.

Va siendo hora de que actualicemos el interior.»

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Lo que duele no es el dolor.

Lo que duele no es el dolor.

Artículo publicado el domingo, 26 de Enero de 2014 en ElPeriódico.com

risto26-1-14«Lo que duele no es el dolor. El dolor es sólo una consecuencia. El efecto secundario de algo que nos hizo sufrir y que todavía hoy sigue haciéndolo. Me gustaría que esto que tanto duele fuese lo que me aplasta el pecho y me araña las vísceras y el corazón. Esto que se puede paliar poco a poco, con consejos, amigos, medicamentos, horas, sobremesas y tazas de té. Pero algo me dice que no. Que lo que duele no es el dolor.

Lo que duele no es el dolor. Lo que duele es la ausencia. El hueco que deja alguien que ya no está. Echar de menos con contrato indefinido. Y saber que quería llevársela y se la ha llevado, que ya está, que le han ganado la vida esas malditas seis letras que no pienso volver a juntar en mi boca nunca más.

Lo que duele no es el dolor. Lo que duele es conocer un vivo menos. Borrar su número del móvil. Tener que frenarme cuando la iba a llamar y recordarme a mí mismo que ya no puedo, que un día pude, que lo hice menos de lo que debía y que ya nadie podrá.

Lo que duele no es el dolor. Lo que duele es recoger los pedazos de quien se queda. No saber consolar a quien más quieres en este mundo. Tratar de estirarle los labios. Con una broma, un chascarrillo, una tontería. Fracasar.

Lo que duele no es el dolor. Lo que duele es la distancia. Este saberse lejos de ti, este llevarte conmigo, ese llevarme contigo y aún así, ser incapaces de llevarnos más. Haber caído con nuestro mayor triunfo. Haber sucumbido ante nuestro mayor logro. Lo mejor que habremos hecho en nuestra vida. Algún día él nos lo explicará.

Lo que duele no es el dolor. Lo que duele es no saber volverlo a intentar. Matar el nervio y dejar que se desangre la encía. Hablarlo tantas veces y acabarlas todas en ese silencio de punto final. Darnos por imposible. Constatar nuestra propia incompetencia. Seguir doliéndonos. Seguir mal.

Lo que duele no es el dolor. Es todo lo que dejamos atrás. El remolque desbocado de los recuerdos que nos perseguía al mismo ritmo y velocidad. Ahora sólo sabemos que le ha fallado el enganche, los frenos y no tenemos ni idea de en qué momento nos va a atropellar. Ni con qué.

Lo que duele no es ni siquiera llorar. Lo que duele es tener tantas razones para tener que hacerlo. Es esta maldita sequía de lágrimas. Es el miedo a quedarse solo y en pareja. Y esta cochina culpabilidad.

Lo que duele no es que la gente opine. Es que lo haga como quien habla del tiempo, alegremente y buscando de todo, menos ayudar. Que nos den consejos que no hemos pedido. Que inventen razones. Qué sabrán ellos. Qué sabrán.

Lo que duele no es el dolor.

Porque el dolor es esto que me viene aquí y ahora.

Lo que más duele es todo lo que vendrá

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Risto Mejide. Ganador TOP en los Premios Elocuent.

Risto Mejide. Ganador TOP en los Premios Elocuent.

Captura de pantalla 2014-01-22 a la(s) 17.05.01Risto Mejide, ganador de los Premios Elocuent TOP en la categoría «Profesionales de Medios».

Mañana, Jueves 23 de Enero a las 12h, se celebrará la entrega de premios en la Facultad de Ciencias de la Información, Universidad Complutense de Madrid, donde Risto romperá moldes con una ponencia titulada «NI MASTER, NI CLASS».

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Credenciales.

Credenciales.

Artículo publicado el domingo, 19 de Enero de 2014 en ElPeriódico.com

risto19-1-14 peq«Una estudiante me ha entrevistado esta semana, y así como quien no quiere la cosa, me ha formulado la pregunta más difícil que me hayan hecho jamás. Armada con su grabadora, su libretita, sus ganas de comerse el mundo y hacerse un hueco en la profesión, lo que ha conseguido con una simple pregunta ha sido enfrentarme al abismo que todos llevamos dentro. Abrió sus enormes ojos, me puso cara del Gato de Shrek y me lanzó un “¿en qué cree Risto Mejide?.

¿No prefieres que te cuente por qué llevo gafas de sol? A la chica no le hizo ni puñetera gracia. Vale que tampoco era el mejor chascarrillo del mundo, pero después de hacer aguas, mi sentido del humor era como ese desodorante malo de los anuncios, me había abandonado justo en el peor momento. Ella esperaba una respuesta honesta, directa, clara y sincera. Y todo lo que me venía a la mente eran chistes peores que ése y un artículo que escribí hace ahora casi diez años tratando de responder a la misma inquietud. Y me di cuenta que había llegado el momento de revisarlo, completarlo y ampliarlo. Había llegado el momento de mojarse.

Querida estudiante, aquí va la respuesta que tú merecías en ese momento y yo no supe improvisar.

Para empezar, creo que soy idiota. Igual no soy el más idiota que encontrarás, pero fijo que estoy entre los que más idioteces han cometido. Ahí tienes, por ejemplo, a cualquiera de mis ex. No hace falta ni que hables con ellas. Viendo el pedazo de mujeres que he dejado escapar, ya te puedes hacer una idea de lo idiota que soy. Y hay más. Mucho más.

Creo en las cosas concretas. Conozco muy bien el peligro de las palabras abstractas y ya no me fío de quien me vende algo que no se puede comprar. Por eso no creo en la felicidad, sino en la alegría. Por eso no creo en la libertad, sino en la voluntad. Por eso no creo en la igualdad, si no es de oportunidades. Por eso no creo en la gente, sino en las personas. Por eso no creo en dios, sino en el alma. Creo que hay cosas e individuos que la tienen, y cosas e individuos que ya la han perdido para siempre.

Creo en los valores. Un valor como creencia que te obliga a un sacrificio. Y que no te engañen, no hay valores a medias. No existen. Un valor es un siempre dicotómico, binario: unos y ceros, o se practica todos los días y a todas horas, o no es. Uno no puede practicar la honestidad de 9 a 5 y luego llegar a casa y pegársela a su primera dama con una actriz. Hollande, Clinton, Miterrand. Un valor no lleva interruptor. Si no puedo confiar en la persona, jamás podré confiar en el profesional. Y viceversa.

Creo en lo que nos une. La manipulación en masa empieza con la división de tu audiencia. El primer paso es dividirlos. El segundo enfrentarlos. El tercero, polarizarlos. Y el último, llamar al exterminio del otro. Nuestro libro debe vencer sobre su Biblia, su Estatut o su programa electoral, da igual. Pues oiga, no. Ya lo dijo George Carlin. Quien te quiera manipular, buscará siempre lo que nos separa. Quien no quiera obtener nada de ti, buscará siempre lo que tengamos en común.

Creo en la vida. Por eso creo en el aborto. Creo que nadie tiene el derecho a meterse en el vientre de nadie sin su permiso, por muy diputado, ministro u obispo que sea. Y aún diría que menos aún en esos casos. Quita, bicho, quita.

Creo que todo el que mata merece sufrir todos los días durante el resto de su larga y dolorosa existencia. Por eso no creo en la pena de muerte. Porque es dejar un trabajo a medias.

Creo en el criterio, entendido como no aceptar jamás ideas de segunda mano, salvo como materia prima para fabricar las propias. Por eso desconfío de todo aquél que me dice lo que yo quería escuchar. Porque no quiere informarme, sino confirmarme y así ungirme con su Espíritu Santo.

Tampoco creo en el esfuerzo. He visto a demasiada gente que se esforzaba toda su vida y no lo conseguía y sin embargo otros, sin dar un palo al agua, les salía todo bien. Pero sí en aquello que algunos llaman suerte, que para mí no es más que una combinación de talento, perseverancia y oportunidad.

Creo que la Iglesia se ha currado mi apostasía. Creo que la elección del Papa Francisco es un gran ejercicio de tanatopraxia. Mi única religión hoy es la buena fe. Y mi único dios, quien la practique.

No creo en la fama. Pero sí en el prestigio. Sé lo poco que cuesta construir la primera. Y lo mucho que vale lo segundo. Creo en apostar por el largo plazo. En la diferencia entre valor y precio. Y en las segundas rebajas. Que las cosas más importantes que puedes aprender en esta vida no se pueden enseñar. Que las preguntas son eternas. Y que son las respuestas las que cambian. Que no existen críticas constructivas ni destructivas. Existe crítica útil y crítica que no lo es.

Y por último, creo en la duda. Creo en las frases que empiezan por creo que. Porque saber, lo que es saber, nadie sabe nada. Y yo el que menos. Lo único que ha finalizado para siempre ya no es la historia, sino nuestra burda capacidad de predicción.

Y a pesar de todo lo dicho hasta aquí, querida estudiante, espero que tú no pierdas nunca el tiempo con este tipo de preguntas, como he hecho yo.

La respuesta jamás estará en lo que digas.

Sino en lo que hagas.»

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Risto Mejide ponente en «Discovery Day».

Risto Mejide ponente en «Discovery Day».

Discovery Day. Jueves, 16 de Enero de 2014, 10h, CEOE, Madrid.

banner_IAB_discovery_dayEs verdad que la frase «Los tiempos están cambiando» nos ha acompañado a lo largo de nuestra historia, pero si en algún momento ha sido realmente cierta, es ahora.

Ya no sirven las referencias que teníamos; tenemos que cambiar de modelo productivo, de modelo educativo, de modelo sanitario.

Tenemos que reinventarnos, que empezar de cero y comenzar a entender, no el mundo en que vivimos, sino en el que vamos a vivir.

Surgen nuevos modelos de negocio, nuevas formas de comunicación, trabajos diferentes y maneras distintas de conseguirlos y todos tenemos que aprender a desenvolvernos en este nuevo mundo. Tenemos mucho que aprender y sin embargo…

¿Cuánto tiempo hace que no aprendes nada nuevo?

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Risto Mejide en «Julia en la onda» (13.01.2014)

Risto Mejide en «Julia en la onda» (13.01.2014)

Onda cero. 13/01/2014. Risto Mejide: «En este país la crítica es un indicativo de éxito»

31Entrevista a Risto Mejide en el programa de radio «Julia en la onda».

Risto presenta su libro  ‘No busques trabajo. 50 excusas para no autoemplearse’.

Un libro que surge de un artículo publicado el 19 de mayo en El Periódico de Cataluña y que intenta iluminarnos sobre «qué puedes hacer tú para que tu situación tenga más posibilidades de mejorar mientras los que tienen que arreglar esto no lo arreglan».

Todo comenzó con un artículo publicado el 19 de mayo en El Periódico de Cataluña y firmado por Risto Mejide, en el que invitaba a la sociedad española a crear trabajo en vez de buscarlo. «Fue tal la respuesta que la editorial me dijo que estaría bien justificar cada uno de los puntos de los que hablas y de ahí sale el libro».

Risto nos explica que «yo quería que fuera un libro muy práctico que pudieras llevar en la cartera o en el bolsillo», de ahí su pequeño tamaño y su aspecto de agenda. Un libro curioso en su fondo y forma, que para Risto «tienen que ir de la mano», y que «va muy al tema». La intención del libro es sugerir «qué puedes hacer tú para que tu situación tenga más posibilidades de mejorar mientras los que tienen que arreglar esto no lo arreglan» y convencer de que «ahora que está todo tan mal es mucho más probable que te crees tu propio empleo que no que alguien venga y te lo dé».

Sobre la situación de España, Risto se lamenta de que «el gran problema es que a los jóvenes les estamos cercenando el derecho a echar raíces en nuestra tierra». Además, critica que «en nuestra cultura la seguridad está por encima de la progresión» y asegura que «en este país la crítica es un indicativo de éxito».

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Hay una cosa que Mas te quiere decir.

Artículo publicado el domingo, 12 de Enero de 2014 en ElPeriódico.com

cropped-184.jpg«Y es importante al menos para él. Toda la noche estuvo sin dormir. Porque una frase de tu boca quiere escuchar. Ah ah ah ah ah ah ah ten la independencia. Ah ah ah ah ah ah ah ten la independencia.

No has podido evitar cantarla. Yo tampoco. Qué quieres, a mí la gente que todavía se envía cartas me pone tontorrón. El género epistolar es de las cosas más bonitas que uno puede consumir legalmente. Poder leer lo que otros se escriben sin que ellos sepan que tú estás ahí, te hace sentir como Snowden pero sin tener que mirar debajo de la cama, del coche y del wáter cada vez que te montas en ellos.

Y en medio de esta revolución de las redes sociales, del papá déjame el móvil, del internet de las cosas, del he visto a tu ex en Badoo, de la impresión 3D, de la wearable technology y del quién te envía un whatsapp a estas horas, nuestro President de la Generalitat del Segle XXI se marca como mínimo 29 cartas de las de sello en pecho, una por cada dirigente de la UE, y una para el presidente de la Comisión Europea. La Merkel ya tiene quien le escriba. Y encima Barroso va y le responde con 6 líneas 6, toreando la cuestión como sólo la UE sabe hacer. Está el cartero que no vivía tan apasionadamente desde lo de Pablo Neruda. Si Quevedo y Góngora levantasen la cabeza se hacían pareja de hecho.

Hablando de hechos, está demostrado que aún se habla poco de la consulta en Catalunya. No sé, como no se den prisa, no nos va a dar tiempo de tratar el tema desde todos sus ángulos, aristas, matices y prismas de aquí al 9N. Que sólo nos quedan 10 meses. Creo que hay tertulianos a los que aún les queda algo nuevo por decir. De lo que estoy seguro es que aún quedan españoles por el mundo que no han sido tachados como enemigos de la patria catalana. O se dan caña elaborando la lista negra, o cuando llegue el momento no sabré a quién odiar, escupir y repudiar. O se dan prisa, o nos pilla el toro.

Tampoco sé de qué se queja el Wall Street Journal. Aquí no hay adoctrinamiento propagandístico ninguno. Qué va. El otro día pillé un momento en el que no se hablaba de la independencia de Catalunya en TV3. Salía la jamaicana Chus Lampreave anunciando un quitagrasas. Y en Catalunya Ràdio acaban de utilizar el huso horario español para dar la hora, pero tranquilos que un becario ha salido enseguida al paso para atribuirse el error públicamente, al tiempo que sostenía entre sus nalgas lAuca del Senyor Esteve y un mosso le tatuaba una estelada en cada pezón.

Los medios públicos catalanes, los que pagamos todos los ciudadanos, son un ejemplo de imparcialidad y rigor en cuanto a la cobertura informativa se refiere. Lo que ocurre es que han dejado de pasar cosas en el resto del planeta, se han cancelado los eventos, la actividad, todo ruido y hasta la respiración para poder así atender el asunto realmente importante, que es el asunto catalán. Están todos los gobiernos pendientes de a ver qué decidimos nosotros el 9N, de si podremos hacer o no la pregunta, si serán una o dos preguntas, del día después, de las cartas de Mas, de las respuestas de Barroso.

Y aquí también, eh, no te creas. Las 624.872 personas inscritas en las oficinas de empleo de Catalunya están realmente preocupadas por la independencia. Oiga, busco trabajo, pero si me dan a elegir, prefiero un estado independiente, que me han dicho que así nos comeremos como mínimo los mocos.

También los empresarios. Están -casi- todos callados porque la pela se la pela. A que sí.

Y mientras todo esto ocurre, nuestro President sigue mostrando sus mejores cartas con un dominio del inglés escrito que ni Annie Bottle. Si Shakespeare y Cervantes levantasen la cabeza, se suicidaban a base de relaxing cups.

No se preocupe, President. Usted a lo suyo. Siga escribiendo, hay miles de sellos, algunos incluso con la cara de un monarca. Lo más importante es que el mundo se entere de que usted tiene una epístola. Y que no dudará en usarla.

Mira, como Froilán.»

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Tutoría con Risto – Ponte los guantes

Tutoría con Risto – Ponte los guantes

RISTO02Risto Mejide participa en la tutoría abierta que ofrece el Postgrado de Diseño y Estrategias de Comunicación de ELISAVA en la Fábrica Moritz de Barcelona, donde los alumnos presentaran sus proyectos frente al publicista.

Fecha:  10.01.2014
Hora: 17h
Lugar: Fábrica Moritz Barcelona (Ronda Sant Antoni 39-41, Barcelona)
Aforo: Limitado a 150 personas.

Los estudiantes del postgrado, repartidos en 12 grupos de tres personas, dispondrán de cinco minutos para presentar sus ideas creativas y sus planteamientos previos a una estrategia de comunicación sobre tres proyectos:

– Cómo resolver el aumento del SIDA en España entre los jóvenes adolescentes.

– Cómo relanzar la marca Lois.

– Cómo relanzar Lisboa como destino turístico.

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Turba, lignito, hulla y antracita.

Turba, lignito, hulla y antracita.

Artículo publicado el domingo, 05 de Enero de 2014 en ElPeriódico.com

Risto-Mejide«Queridos Reyes Magos,

Esta noche no os voy a pedir juguetes. Los últimos que me trajisteis ahí siguen sin caberme, y os juro que no será porque no lo haya intentado. Seguiré probando, que sabéis que me gusta y si eso ya os cuento. Pero esta noche no, esta noche es diferente.

Como somos una gran nación de gente aún más grande, desprendida, honesta y generosa, este año me voy a tomar la libertad de perdidos en nombre de mis paisanos que vengáis bien preparados, pues en unas horas España debería convertirse en el primer importador de carbón del planeta, si no de la Historia de la Humanidad.

Existe por eso el peligro de que con tanta tonelada, acabéis repartiendo el carbón así a bulto, al mogollón, y llamadme quisquilloso, pero me gustaría que fuerais algo más cuidadosos esta vez. Llevamos todo un año esperando, y hay sujetos que no merecen menos que un momento de reflexión antes de su justa dosis de restos orgánicos fosilizados. Además, aprender a separar por residuos es la base para la correcta sostenibilidad de nuestro entorno.

Por favor, a la hora de repartir carbón por nuestro panorama económico, político y social, tened en cuenta los matices y diferencias entre sus cuatro tipos básicos: turba, lignito, hulla y antracita.

La turba surge principalmente en entornos de putrefacción pantanosos, contiene muy poco carbono (impura ella) y se destina sobre todo a la fabricación de combustibles y a la producción de abono. Por eso, es ideal para todos aquellos que ya ni recuerdan cuándo perdieron su virtud, los que nos han ido pudriendo el sistema por dentro, poco a poco, a fuego lento, al chup-chup. Huelen a estiércol porque son estiércol. Y aún así, todos intuimos que al final se irán de rositas con el depósito cargado para seguir delinquiendo o disfrutando de él tanto en paraísos vacacionales como fiscales. Llevádsela a los Bárcenas, en un sobre, que les hará ilusión. Y a los Iñaki Urdangarín algún día a la cárcel, si no es mucho pedir.

Luego está el lignito, un carbón de mediana calidad, pues contiene más carbono que la turba y a menudo se llega a emplear para la joyería. Y si de joyas se trata, ahí tenéis cualquiera de las leyes que ha propuesto o aprobado durante este año nuestro querido PP, y no porque sea el PP, sino porque las va perpetrando como el orfebre, en solitario, en su taller, tacita a tacita y sin tener que consultar a nadie, con el único dictado del Dios que ellos se pintan. Por eso ya no son leyes, son encíclicas. No son decretos, son dogma de fe. No son propuestas de ley, son doctrina. No es gobierno, es proselitismo. Todas esas leyes son joyas sí, pero de las que algún día nos dará incluso vergüenza llevar a empeñar.

Y así llegamos a la hulla, algo más pura en carbono (no mucho más), bastante más dura y quizás el tipo de carbón más abundante que existe. Si queréis poner a prueba su dureza, no busquéis más, venid a nuestro país. Aquí tenéis la cara de todo un Rodrigo Rato, la de un Carlos Fabra, la de un José Ignacio Wert, la de un Félix Millet, la de un José Antonio Griñán, la de un Jaume Matas, la de un Oriol Pujol, la de un Rouco Varela. Difícil decisión, ¿verdad? Todas duras, casi indestructibles oigan, hagan la prueba, que igual hasta nos hacen un favor. Y sí, lamentablemente, este tipo es cada vez más abundante. Que no sólo SON caras. Que es que además nos SALEN muy caras.

Por último, la antracita, como es el que más carbono contiene, es el más brillante de todos. Y aquí, como todo el mundo sabe, somos potencia mundial en lo que a brillantez se refiere. No-entiendo-mi-letra, todo-es-falso-salvo-alguna-cosa, la-segunda-ya-tal, fin-de-la-cita. Der-is-nozin-laik-a-relaxin-cap-of-café-con-leche-in-plaza-mayor, en-la-catástrofe-del-Prestige-sólo-hay-un-culpable-el-barco, si-se-suma-una-manzana-y-una-pera-nunca-puede-dar-dos-manzanas, la-ideología-del-PP-es-la-que-ha-traído-mayor-progreso-a-la-Historia-de-la-Humanidad. Y así.

Si queréis, el carbón que os sobre, si es que os sobra y no os falta, me lo podéis ir trayendo a mí. No sólo por las cosas que habré hecho, pensado y dicho durante este año, sino por todas las que, a la vista de la impunidad con la que nos toman el pelo, ya os digo que pienso hacer.»

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Concuñadismo.

Concuñadismo.

Artículo publicado el domingo, 29 de Diciembre de 2013 en ElPeriódico.com

5«En estas fechas tan señaladas, quiero empezar preguntándome señaladas dónde. Si los cumpleaños se guardan en la memoria, los años en las canas, los atracones en las lorzas y las sonrisas en las patas de gallo, estaría bien saber en cuál de las dos nalgas hay que ir poniendo las fiestas de guardar. No, el espacio de en medio hoy ya me lo ha copado el ministro Soria y las eléctricas, lo siento mucho, vuelva usted mañana.

Sí amigos, también me gustaría saber por qué os llamo de pronto amigos.

Ahora que el espíritu navideño se instala en todas las casas, las bacanales gastronómico-carnavalescas alrededor de una mesa logran entre plato y plato algo insólito: que por unos días, el que tiene familia envidie al que no la tiene, y viceversa. ¿No es maravilloso? Se me cae el percebe de tanta emoción. Empezad, empezad, que eso frío no vale nada.

De todos modos, si hay algo que me fascina todos los años sin excepción es el retorno de la mala leche personificada en cierto comensal que lleva todo el año esperando para sentarse a tu lado. Si hay algo que me conmueve casi tanto como la retirada de Justin Bieber, es el retorno del cuñado.

Un cuñado no es el hermano de tu cónyuge. Ni tampoco es necesariamente siempre un hombre. Eso es demasiado reduccionista. Es quedarse con la mitad del cuento. No hay que tomarse el término de manera tan literal.

Un cuñado es mucho, pero que mucho más. Para empezar, un cuñado es alguien que siempre nació antes que tú. Aunque tú seas más viejo, da igual, para él los años contaban el doble y tú nunca tendrás ni puñetera idea por lo que él pasó. Por eso sufrió lo que sufrió, por eso llegó a renunciar seguramente al Grammy, al Emmy, al Oscar, al Webby y hasta al Nobel de la Paz, para poder darte hoy las lecciones que tú jamás has pedido. ¿Te vas a comer eso?

Un cuñado es el Vladimir Putin de cualquier familia. Nadie sabe muy por qué sigue ahí, pero nadie tiene cojones de echarlo. Por eso, a medida que va avanzando la reunión familiar, el buen cuñado no espera a que tú lo identifiques, él se postula solo, sus credenciales son inconfundibles y las piensa airear a los cuatro vientos con total impunidad.

El buen cuñado es capaz de vacilarle a todos y y a todas, siempre tienes la sensación de que se intenta acostar con tu pareja, y que si la comida dura un par de horas más, igual hasta lo consigue.

Ya antes de acabar el primero, mientras apura la copa de un vino que siempre es peor que el que él dice que traerá un día, te pregunta si por fin te van bien las cosas, o como siempre. Pásame la sal, anda, que un día es un día.

Por eso, durante el segundo plato, un buen cuñado aprovechará para preguntarte por todos y cada uno de tus fracasos. No sabes cómo se lo ha hecho, pero ha seguido proyectos que ni siquiera tú habías explicado, con lo que al final un cuñado acaba siendo la mejor base de datos de lo que pudimos ser y no fuimos, el mejor retrato de lo que nadie pintó.

Menos mal que él ahora viene, en estas fiestas tan señaladas, y por si estabas a punto de olvidar tus traspiés del año y pasártelo bien, no te preocupes que él te los recuerda, uno por uno. Oye, y aquello que me contaste que ibas a hacer, al final lo has hecho o no, porque yo no me he enterado, y como he visto que fulanito y menganito lo están haciendo y les va tan bien Anda que menuda idea tuviste, ¿no? ¿Crees que ya has dado con tu máximo nivel de incompetencia, o estás dispuesto a arriesgar un poco más tu vida y el futuro de tu familia? Y así.

No lo hace con mala intención. Lo hace con hijoputismo. ¿Un cafelito? ¿O pasamos a los turrones?

A la hora de los regalos, el cuñado es el que te pregunta cómo es que no encontraste el juguete que tu hijo llevaba meses pidiéndote y tú no fuiste capaz ni de deletrear. También hará chistes, uno nuevo de cada diez. Y contará anécdotas superdivertidas. Al final hasta se creerá el alma de la fiesta, un alma que no la querría ni el diablo de rebajas en un outlet del todo a cien.

Porque eso sí, si indagas un poco, seguramente encontrarás a un mediocre con tanta rabia como envidia y a un incompetente acomplejado que se está vengando de las collejas del cole, incapaz de disfrutar de la vida o de aportar algo de valor a la gente a la que supuestamente ama y de la que chupa toda su energía como un vampiro, que es lo que es. Y así monopoliza y secuestra fiestas, reuniones, titulares, medios de comunicación y grupos de whatsapp.

Vamos, que un cuñado para una familia viene a ser lo que un ministro del PP para su país.

Por suerte, ahí estarán siempre los concuñados para empatizar con nosotros, sufrir en silencio lo que sufrimos pero en nalga ajena y demostrar así cierta lección que jamás debimos haber olvidado.

Que menos por menos, es más.

¿Un licorcito?»

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El peor trabajo del mundo.

El peor trabajo del mundo.

Artículo publicado el domingo, 22 de Diciembre de 2013 en ElPeriódico.com

28«Ya seas hombre, mujer, animal, semoviente o cosa, atiende bien, porque si puedes leer esto y entenderlo, esta oferta puede que vaya dirigida a ti. Mediante la presente, te ofrezco el peor trabajo del mundo. Te ofrezco trabajar conmigo y trabajar para mí.

Estoy buscando una asistente personal. Y hablo siempre de una porque preferiría que fuese, antes que personal, persona. Siempre he intentado contratar a gente a la que admirase. Gente que tuviera algo que no tengo yo. Gente que me superase de mucho en algo. Sólo siendo persona ya habríamos cubierto este punto con creces. Si eres persona, sigue leyendo, que vamos bien.

Para empezar, deberás vivir en Barcelona. La distancia es el olvido, como cantaba aquél. Si no estás dispuesta a vivir en la ciudad condal y trabajar codo a codo conmigo, no estamos hechos el uno para el otro, no pasa nada, hay gente maja también en el resto del estado español, no tan maja como yo pero qué se le va a hacer.

El peor trabajo del mundo siempre estará mal pagado. Te aviso para que no haya sorpresas ni malentendidos. Tu remuneración estará todo el tiempo algo por debajo de tu valía. No por nada, sino porque a mí me pasa exactamente igual. Siempre he creído que ganaba menos de lo que debería. Si aún así te parece injusto, estaré encantado de repasar contigo la parte que aún no hayas entendido del título de esta oferta laboral.

El peor trabajo del mundo tampoco entiende de horarios. Seguro que las compañeras y compañeros estarán encantadas y encantados de leer esto. Pero seguro que también les gusta saber que la primera frase de este párrafo la he copiado de un delegado sindical. Estoy buscando una actitud que ponga el resultado por encima del proceso. A mí, como si no vienes a la oficina. Mientras hagas tu trabajo y lo hagas siempre buscando la excelencia, las horas físicas al final las pondrás tú. Gente a la que se le cae el boli, los anillos o la cara de vergüenza, abstenerse. Gracias.

Mi personal assistant (qué bien queda todo en inglés -por cierto, si no lo hablas, dont you even dare-) deberá ser, además, alguien que se adelante a mí, como mínimo, 48 horas. Alguien que vele por mi integridad física y mental y sea capaz de llevar y anticiparse mínimo dos días a una agenda de contactos, de reuniones, de viajes, de conferencias, de clases, de producciones publicitarias, de rodajes televisivos, de publicaciones de libros y de artículos como éste que se supone que estás leyendo. Cuanto más se anticipe, mejor. Cuanto más piense ella, menos tendré que pensar yo. Cuantas más decisiones tome ella, menos tendré que tomar yo. Cuanto más acierte ella, menos tendré que equivocarme yo.

A continuación, deberá ser alguien que demuestre que puede trabajar de community manager y lleve mi blog ristomejide.com. Nada demasiado complicado, pero hay que estar al día, contestar a todos los mails y mensajes que lleguen siempre con educación y respeto y llevarse bien con pantallas de todo tamaño. Fíjate que no hablo de experiencia, porque la experiencia ya no es lo que era y lo que hay que saber, como dijo aquél, se aprende en un par de tardes.

Por último, deberá ser una excelente relaciones públicas. Deberá gustarle tratar con gente de todo pelaje, linaje y condición, así que la flexibilidad, la empatía y la proactividad serán clave en el correcto desempeño del puesto. Alguien que haga lo que nunca he sido ni seré capaz de hacer yo: enamorar a la gente desde el primer encuentro. Y hacer seguimiento de las relaciones humanas, esas grandes desconocidas para mí.

Todo, como dice mi amigo Gerard, obsesionándose por las 3D: dedicación, dirección y discreción.

A cambio, la verdad es que no ofrezco mucho. Un trabajo en una empresa seria a ratos, un salario que pagamos, eso sí, religiosamente y enseñarle a esa persona lo poco que pueda saber yo sobre lo mucho que desconozco. Ahora empiezo a entender por qué no la he encontrado todavía.

Si crees que reúnes estas características y no te importa aplicar para el peor trabajo del mundo, deberás saber que, además, compites contra una empresa de recursos humanos que está realizando una búsqueda en paralelo y contra una candidata -que sabe que es provisional- pero que lleva unas semanas haciéndolo realmente bien y a lo mejor al final hasta se queda con el puesto.

Si aún así quieres probar suerte, envía tu currículum, tu análisis de orina, o lo que te dé la gana a elpeortrabajodelmundo@gmail.com. El buzón permanecerá abierto hasta las 23:59 del 31 de diciembre de 2013, momento en el que se dejarán de recibir mensajes. Tampoco envíes muchos mails, conocer la fina línea que separa la insistencia de la pesadez será uno de los criterios a valorar para la selección de candidaturas. Y sólo nos pondremos en contacto con aquellas que vayamos a entrevistar, así que si el 31 de enero aún no has recibido respuesta, la respuesta es no, pero gracias por participar.

Busco la mejor persona del mundo para el peor trabajo del mundo.

Sé que existes.

Y sé que aún yo no te he encontrado.

A ver si de este modo tú me encuentras a mí

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Risto Mejide: «Mi vida en películas»

Risto Mejide: «Mi vida en películas»

Entrevista incluida en la próxima publicación de Enero/2014 de la revista Cinemanía

LaúltimaRistoMejide CORTADA

 

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Soy pregunta

Soy pregunta

Artículo publicado el domingo, 15 de Diciembre de 2013 en ElPeriódico.com

AFTERSHARETV_Risto_1_Bitono_baja«Cada uno de nosotros es una pregunta. Todos y cada uno de nosotros nacemos con un signo interrogativo que rodea nuestro cerebro, baja por nuestro esófago condensando nuestro aliento y no se detiene hasta que sutura con un punto nuestro corazón. Crecemos buscando y juntando partes inconexas de trozos de respuesta y morimos justo cuando formulamos la otra gran pregunta que siempre quedará sin contestar.

Todo junto es un proceso caótico al que llamamos vida para simplificar y al que encima tratamos de dar algún sentido por el camino. Mira si es aleatorio que las respuestas que necesitas no están nunca a mano, no sabes muy bien por qué, y las que sí te llegan, además, lo hacen siempre antes de que nadie las haya preguntado. Eso sí, la coherencia que no nos la quiten, eh. Que sóc del Barça.

A medida que te vas haciendo mayor, compruebas que las preguntas crecen más rápido que las respuestas. Quizás sea porque nos han enseñado a responder sólo a problemas ya planteados. Porque cuando llega el momento clave, el momento de la verdad, la gente que más podría ayudarte, normalmente ya se ha ido. O a lo mejor será porque creemos que la respuesta a una pregunta siempre tiene que ser eso, una respuesta, y no otra pregunta. No lo sé. Lo que sí sé es que la entropía debería haber sido asignatura obligatoria en la escuela primaria, y si no lo es todavía, que alguien le preste un cerebro al ministro Wert y veréis como lo acaba siendo.

Un día, antes de que te des cuenta, sin apenas planteártelo, de pronto notas que las respuestas hace tiempo que han dejado de satisfacerte. Porque vas descubriendo que son caducas. Porque has comprobado que son cambiantes. Porque sabes que muchas morirán contigo. O porque alguien o algo las matará. Ser pregunta te lleva a desconfiar de todas las respuestas. Ser pregunta te lleva a alimentarte de más preguntas.

Y así es como surge el relato de nuestra vida.

Un héroe no es más que alguien que defiende una pregunta. Abierta, grande, universal, no con una sino con tantas respuestas como vidas se la planteen. Es alguien que cree que mientras hay preguntas, hay esperanza. Mira los niños, que no paran de preguntar por qué. Y los artistas. Y los científicos. Mira Bertrand Russell. Un villano, en cambio, no es más que quien pretende rodear esa misma pregunta con la antimateria de su respuesta. Él sí que sabe lo que nos conviene y quiere cerrar la pregunta, desactivarla, meterla en un ataúd. Un mundo de sólo respuestas, es un sistema inerte, un sistema muerto, un sistema que ya está.

Tú haz lo que quieras, pero yo desconfío de las respuestas tipo test. Desconfío de los que me quieren hacer responder sí o no. Soy firme militante del depende. Será mi sangre gallega mezclada con catalana. Y si es así, aún me siento más orgulloso de venir de donde vengo.

Pero si ese alguien además, es un político, entonces la desconfianza se convierte en cabreo. O sea, que no me tengo que preocupar, que ya me das tú todas las opciones posibles. Como si fuera ese mocoso al que tratas de educar por el buen camino. El clásico truco de darle dos opciones al niño para que no se me pierda, que haga lo que yo quiero y que encima crea que está ejerciendo su libertad. Ah, y no nos olvidemos, me traspasas el problema, que es tuyo, y que por eso te pago, para que lo resuelvas tú. Para que encima puedas seguir ejerciendo tu incompetencia, pero ahora encima con mi bendición.

Menos Mas que aquí llega Artur para solucionárnoslo todo. Tranquils, que ja sóc aquí. Amb il·lusió. Y para que no nos falte de nada, nos viene no con una pregunta, sino con dos. Una embarazada de otra. Es una pregunta con polizón. Un kinder sorpresa de la duda. Y así, complicando una pregunta, se empequeñece aún más la respuesta. Sin matices ni medias tintas ni grises, que de eso ya tuvimos bastante durante cuarenta años.

Los chinos, que de tinta saben un rato, utilizan la misma palabra (wenti) para designar al problema y a la pregunta. De tal manera que a que quien tiene muchos problemas, prefieren decirle que tiene muchas preguntas. Sigues sin solucionar nada, pero y lo bien que te lo pasas confundiendo al respetable.

No me pienso esperar al 9N. Yo es que me pregunto encima. Y me pregunto qué hará nuestro visionario President cuando el choque de trenes sea ya algo inevitable. Y lo peor, qué haremos entonces el resto de catalanes que seguimos creyendo en la convivencia pacífica y en que el oficio de un político es siempre y por encima de todo, sentarse, dialogar y negociar.»

Ése sí es mi problema.

Ésa sí es mi pregunta.

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Risto Mejide: «Emprender pueden pocos, autoemplearse muchos»

Risto Mejide: «Emprender pueden pocos, autoemplearse muchos»

Entrevista publicada vía abc.es

Captura de pantalla 2013-12-12 a la(s) 17.13.44La vuelve a liar con un libro cuyo título, «No busques trabajo», puede parecer una invitación al escrache en estos momentos. Pero atención a cómo lo vende.

«Bueno, para empezar al libro le falta la mitad del título, el título completo es No busques trabajo…¡invéntatelo!», precisa. Sin duda es un matiz. El antiguo Ricardo, que se rebautizó Risto a los dieciocho años porque ya entonces intuía la importancia de crear una marca personal e intransferible, «que en estos momentos lo es todo», se defiende de los que le acusan de haber escrito desde la cresta de la ola un libro que encima se recochinea de los seis millones de parados. O peor aún, que aconseja a los que todavía no lo están que  dejen su trabajo para arrojarse por el precipicio. «Todo lo contrario, es que en el precipicio ya estamos, ya estamos cayendo, lo que intento es poner alguna ramita, a ver si alguien se puede agarrar», reivindica.

Su plan era escribir un libro contra el miedo: «el principal enemigo de la marca personal y del éxito es el miedo. El miedo a arriesgar, el miedo a perder lo que tienes, el miedo a la inseguridad…yo en el libro he puesto 50 excusas, que son 50 miedos, que tú puedes tener a la hora de emprender cualquier proyecto». Vamos, como las Cincuenta Sombras de Grey pero en versión Risto Mejide. ¿Saldremos de esta todos convertidos en flamantes empresarios, en su opinión? Aquí se pone serio: «no, en la práctica puede emprender muy poca gente, porque hay que tener un cúmulo de cualidades muy determinadas; pero sí creo que autoemplearse está al alcance de muchos». ¿Y qué es autoemplearse? «Pues a lo mejor es irte a una empresa y crear tu puesto de trabajo ahí dentro, hacerles creer que te necesitan, esto tiene más que ver con cómo te vendes tú, que con cómo te compran ellos»…

Atención que según habla te convence. Y además transmite ilusión…Una no puede evitar preguntarse si algún político de este país no habrá pedido consejo a Risto: «sí, alguno ha venido a verme, pero yo no quiero significarme a nivel político, creo que ahora mismo la clase política está como está porque se lo han ganado, creo que tienen que salir ellos solos del atolladero». Además asegura no fiarse un pelo de esta gente: «lo último que haría es poner la mano en el fuego por uno de ellos ahora mismo».

Oiga, ¿y eso no es un miedo como cualquier otro, como los otros cincuenta que él critica en su libro? ¿Miedo a mojarse, a pringarse? Lo admite de plano: «pero este es un miedo lícito y me alegro mucho de tenerlo, yo no quiero asociar mi marca personal a otra marca personal que mañana acabe en un juzgado». Punto pelota.

A poco que le vayas conociendo te crees a pies juntillas su vehemente afirmación de que él lo que hace los domingos es currar. Se levanta pronto, de siete a ocho, a no ser que el sábado haya salido y trasnochado. En primer lugar se ducha y en segundo lugar va a por los periódicos, «que ese es el único día que me los puedo leer con calma y en papel». Luego ya se levantan su mujer, la televisiva Ruth Jiménez, y su hijo Julio, de cuatro años. Se van los tres a desayunar a una pastelería de su barrio, en plan tranquilo, todos los periódicos desparramados por la mesa, etc. Se dan un paseo y se van a comer fuera con los padres de Ruth o con los de Risto.

Y por la tarde pues eso, a currar. Le encantan los domingos para eso «porque nadie te llama y puedes organizarte bien la semana, puedo leerme todas esas cosas que de lunes a sábado me he ido guardando para leer el domingo, yo tengo la sensación de que toda la semana vacío y el domingo me vuelvo a llenar de contenidos, la batería del iPad la gasto toda en domingo».

Acaba el día con una cena ligera, aunque la verdad no es que Risto no coma para estar así. Es que se cuida mucho, hace deporte con regularidad, especialmente desde que nació su hijo y descubrió el reto que era «dejarle en la cuna sin que me doliera la espalda, oye, ¡que esta semana ya cumplo 39 años!». Horror y pavor, ¿eh? Pero él aguanta a pie de andamio armado además de sus talismanes de la suerte: tres fantásticas pulseras (una de Ibiza, una de Los Ángeles, otra de Madrid) que luce en la muñeca derecha. ¿Quién dijo miedo?

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Los 10 mandamientos de Risto Mejide.

Los 10 mandamientos de Risto Mejide.

Entrevista publicada vía Elperiódico.com

Captura de pantalla 2013-12-10 a la(s) 10.40.17Su artículo ‘No busques trabajo’ fue el más retuiteado del país.El creativo lo ha ampliado a formato libro. Autoayuda laboral a lo Risto: a bocajarro y con colleja.

Cuesta encontrar piedras que tirar al tejado de Risto. Él siempre se ha arrojado ya las más llamativas. Así que quizá hay que calibrar el dicho: la mejor defensa es el ataque a uno mismo. “Hay que salir criticado de casa –responde el ex terror de los triunfitos–. Es una cosa que yo he practicado siempre. Sé muy bien lo que hago bien, pero también sé muy bien lo que hago mal. Porque tengo mucha gente que me lo dice”. Mucha gente = 1,5 millones de seguidores en Twitter, 72.000 en Instagram, más de 127.000 en Facebook. Un alcance total estimado de 12 millones de impactos, según su ‘biopic’ de solapa. Casi tantos lectores como toda la prensa escrita española. ¿Que cómo una persona que no tiene ni idea de nada ha llegado a tener esa potencia mediática? “Porque creo que una de las cosas que sí sé hacer es comunicar”, responde él de carrerilla.

Ya va por su quinto libro. Título muy Risto: ‘No busques trabajo’ [él así ha encontrado siete]. Desmonta 50 excusas para no salir de la zona de confort. Es un libro con precuela: nació de uno de sus artículos dominicales del suplemento ‘Más Periódico’ (‘El Periódico de Catalunya’). El del 19 de mayo se convirtió en el más retuiteado del país. ¿Qué tiene el libro que no se pueda encontrar ya en Internet? “Mi punto de vista”, responde su autor. Autoayuda a lo Risto Mejide: a bocajarro y con collejas. “Quien piense que voy a inventar la sopa de ajo, que no lo compre –dice–. No estoy descubriendo nada nuevo. Listo las cosas que va bien recordar”.

A continuación, los 10 mandamientos del Mesías de Twitter para ser tu propio jefe [hace siete años que él lo es]. Con una salvedad: aquí no hay milagros. No buscar trabajo cuesta bastante trabajo.

1. Deja de soñar con ser funcionario

Primer mandamiento basado en estadísticas: “El 56% de los españoles de 16 a 30 años sueñan con ser funcionarios”, recoge el libro de Risto. Si a alguien se le ocurre desmarcarse del españolito medio, aquí va el porcentaje con bofetada: “El 92% de los emprendedores dicen que España no es el país indicado para poner en marcha negocios ni empresas”. Risto cambia el abracadabra moderno –“emprender”– por “autoemplearse”. “Emprender pueden muy pocos. Autoemplearse podemos todos”, garantiza el creativo. Autoemplearse = “No significa abrir un negocio, sino generarte tu propio empleo. Ser un autónomo que vende una habilidad que le hace especial”. Contraindicaciones: “No es la panacea. Te llevas mucho trabajo a casa y hay jornadas de 16 horas, sí. Pero puedes elegir dónde trabajas, puedes elegir con quién trabajas”. ¿Ventajas? “Es la única empresa de la que jamás te podrán despedir”.

No se requiere experiencia. Risto pone como ejemplo a David Ogilvy, “uno de los mejores creativos de todos los tiempos”. Se estrenó con 38 años. Había sido cocinero, vendedor, diplomático, granjero. Nunca antes había redactado un texto publicitario.
Tampoco se necesita inversión mínima. A Alec Brownstein le bastaron 6 dólares para conseguir dos ofertas de trabajo. Puso un anuncio que aparecía cada vez que se tecleaban en Google los nombres de los seis directores creativos más importantes de Nueva York, que precisamente tenían tendencia a la egobúsqueda. Así que cuando los directores se googleaban a sí mismos, leían: “Buscarse a uno mismo es divertido, contratarme a mí lo es mucho más”.

Moraleja: “Tú decides a qué grupo quieres pertenecer: a los que lloran o a los que fabrican pañuelos”.

2. Descubre tus rarezas

En qué eres raro. No especial. “Lo de especial conlleva un matiz positivo –remarca el libro–. No necesariamente lo que nos diferencie será algo de lo que podremos estar orgullosos. Y allí también existirá oportunidad de negocio”. “Eso –añade Risto– va radicalmente en contra de los currículos. Un currículo es una lista de cosas que todo el mundo conoce y muchos más han hecho. Cuanto más tendía a la uniformidad hasta hace poco, mejor eras. ‘He-estudiado-en-la-universidad-de-Harvard’. Poco a poco hemos ido descubriendo que eso es mentira”.
¿Cómo se descubren las rarezas? “Yo defiendo que es a partir de lo que más molesta –responde el publicista–. Lo que más te cuesta meter en el currículo”. Así que toca hacerse autoanálisis. “Siéntate con alguien que te conozca bien”. Y escribe en un papel: “Yo soy el único que, dos puntos”. “Para venderte a ti mismo tienes que buscar en qué eres único. Ese es el primer paso que defiendo siempre. Y que moleste a gente”. Que moleste a la gente correcta. “Es lo que espero comunicarle a mi hijo algún día. ‘Oye, ¿quieres ser pizzero? Sé pizzero, pero sé el único que: reparte en pelotas”.

3. No seas un ‘miedocre’

“El mayor enemigo –advierte Risto– lo tenemos dentro”. El miedo. Miedo al fracaso, al qué dirán, a tener razón. A conseguirlo. “Y a perder lo que has conseguido –termina de enumerar el creativo–. El miedo te va a estar acompañando toda la vida. Te vaya como te vaya. El tema es qué relación estableces con tu miedo. El que no tiene miedo es temerario. El valiente es el que lo tiene y aun así actúa. Yo intento convertirlo en ruido cuando aparece. Ruido ambiental. Está ahí. Pero no dejo que dirija mi vida”.

De ese ruido ambiental se recomienda quedarse con un estribillo: hay que estar dispuesto a asumir riesgos. “El riesgo es la manera que tiene la vida de decirte que puedes tener una vida más interesante”, dice el creativo. Aunque los porcentajes no ayudan: solo el 12% de los encuestados en el Eurobarómetro de 2010 se identificaban con la frase “soy una persona que toma riesgos”. ¿La fórmula mágica? Distinguir “riesgo” de “incertidumbre”. Tener un optimismo moderado. Y seguir el consejo del espía peliculero Jason Bourne: “Espera lo mejor, pero prepárate para lo peor”. La mala suerte –advierte Risto– es la excusa de los fracasados.

4. Fracasa

“Fracasa rápido y barato”, aconseja el creativo. “Que no te vaya la vida en ello. Si tienes 100.000 euros, no los pongas todos en la misma cesta. Haz 10 proyectos de 10.000. Y el que te salga mal que no te cueste la vida”. Risto insiste en que él trabaja para fracasar. “Mucho y bueno”. “Hace poco un tuitero decía: ‘Risto Mejide es un fracasado. Fracasó como músico, fracasó en sus programas de televisión, fracasó como productor musical…’. Si es que estoy orgullosísimo de estos fracasos. Y te has quedado corto –el creativo enumera unos cuantos más en su último libro–. Pero esos fracasos me han llevado hasta aquí. Esa es la parte que falta. La gente reniega de sus fracasos. Son los hijos bastardos”.

Frase para recitar de carrerilla ante potenciales inversores: “El fracaso es la única forma que tiene la vida de comprobar que realmente deseas conseguirlo”. De hecho, según recoge el publicista, en EEUU hay bancos que solo conceden créditos para proyectos de emprendedores que ya han fracasado antes.

“Espabilamos gracias a morder el polvo”. Es uno de los mantras de los gurús: conviene equivocarse antes de acertar. “Los mejores profesionales que me he encontrado en mi vida eran auténticas plantas de reciclaje de fracasos. Cogían su fracaso y lo convertían en botella de plástico”. Ya. Pero ¿y de qué comes mientras? Risto echa mano de la pirámide de Maslow (esa jerarquía de necesidades que se memorizaba en el colegio). “Si no tienes para comer, lo primero, come. No hablemos ni de realizarte ni de ser profesional de éxito. Primero come, y luego vamos al siguiente nivel”.

5. Ten fe en ti mismo

Verdad de Perogrullo para sacar pecho sin autolesionarse: “Hay millones de personas mejores que tú, pero tú eres también mejor que otros millones de personas en algo”. Debe ser la muletilla del autoempleado: con-fi-an-za. La confianza se transmite. “Si no crees tú en ti mismo, el que está al otro lado de la mesa tampoco lo va a hacer –apunta Risto–. Eso se comunica de manera no verbal”.

Chute de autoconfianza: “El mundo está lleno de carteras dispuestas a dejarse seducir por cualquier cosa que sea novedosa o sugestiva”. Es decir: que ahí fuera hay mercado para los productos más extraños. “Nadie es imprescindible, ya lo sabemos –adelanta el publicista–. Pero todos los días pagamos productos y servicios que nos han convencido de lo contrario. Todos los días”. Por ejemplo, ya hay una empresa que instala códigos QR en las lápidas para ver al muerto en vida a golpe de ‘smartphone’. “Son empresas que han encontrado su nicho, nunca mejor dicho, de mercado”, sonríe el creativo.

6. Sé un oportunista

Es la cualidad básica de todo autoempleado del mes: “Un buen autoempleado no se distingue tanto por sus ideas geniales como por su capacidad para encontrar oportunidades”. Hay muchas ideas –apunta el libro– que pululan por el mundo a la espera de que alguien saque su red y las cace. Por ejemplo: la del yogur helado. Ya existía fuera de España. Sacó la red Pedro Espinosa. Hoy tiene 122 establecimientos y factura 26 millones de euros, recoge Risto.

Las oportunidades se generan, añade el creativo. “No tienes que esperar en tu casa a que te venga la oportunidad. Puedes forzar a que ocurra”. Él saca el ejemplo de su propio dormitorio. “Si no fuera porque yo me puse repetidas veces en el camino de mi mujer, hoy no estaría conmigo. Yo la perseguí. Me puse delante, me puse delante, me puse delante, y al final me dio la oportunidad. [Desde que le mandó el primer sms, “me has hecho volver a creer en las hadas”, hasta que empezaron a salir pasaron tres años]. Yo era un acosador casi [se ríe]. Yo generé esa oportunidad de donde no existía. Porque ella desde el principio me mandó a la mierda directamente. De mandarme a la mierda pasó a ser hoy la madre de mi hijo. Es quizá mi mayor triunfo en la vida. Soy un oportunista”.

La clave: “Que la persona acosada no tenga otro remedio que sonreír. Igual en la venta. Esa es la manera: buscar siempre la sonrisa del otro en cada paso. El acoso con sonrisa es lo que funciona”.

7. Estate dispuesto a cambiar

Hubo un tiempo en el que los empresarios decían sin reír “contrato indefinido”. Hace años de eso. Pero la estabilidad en el trabajo, ese concepto tan ‘vintage’, sigue siendo la prioridad del 74% de españoles, según algunas encuestas. Así que se impone cambio de chip: “El concepto perenne ha quedado caduco”, advierte Risto. “El mundo de hoy nos empuja a ser flexibles y polivalentes”. Eso también incluye abandonar las ideas cuando no funcionan, añade el jurado televisivo. “Ser capaz de despegarte de una idea que te está hundiendo en la miseria”. De esa “cojoidea” que va a salvar al mundo. “Hay gente convencida de eso y nadie de su entorno le está diciendo: ‘Chist, para’, o ‘esto ya existe’, o ‘hay algo que no funciona”. Vuelta al análisis autocrítico. “O lo haces tú o lo haces con el entorno, pero en algún momento tienes que hacerlo. Porque pegarse a una idea –asegura el creativo– puede ser la mejor manera de pegarse una hostia”.

A estas alturas, hay que saber conjugar bien el verbo más importante del márketing: escuchar. “Escuchar a tu entorno. Escuchar al consumidor. Escuchar las sugerencias que te llegan. Ser capaz de integrarlas, valorarlas, y pensar: ‘Pues quizá esto que me está diciendo me ayuda’. Escuchar”. Es el secreto, dice Risto, para fidelizar a los clientes. “Por eso es tan difícil encontrar un emprendedor, porque es un balance muy complicado entre la pasión por lo que haces y la humildad para ser capaz de despegarte de ello”.

Diversifícate. Es el mejor consejo que se ha dado Risto a sí mismo. De jefe explotador a autoempleado. Ahora acumula siete trabajos: tiene una agencia de publicidad (Aftershare.tv) y una productora de televisión, colabora en ‘El Periódico de Catalunya’, da conferencias, escribe libros, ejerce de ‘business angel’ (inversor), lo que ha terminado cristalizando en la aceleradora de negocios Conector.com, y es jurado televisivo (‘Tú sí que vales’, Tele 5). “Diversificar –justifica sus tics de ‘workaholic’– te otorga independencia”.

8. Deja de enviar currículos y empieza a conocer gente

El consejo es de Juan Merodio , experto en márketing digital y redes sociales. “En los tiempos de Internet y las redes sociales no puedes decir que no conoces a nadie”, añade Risto. “Conectarte con gente te va a suponer muchos más beneficios que hacer 10.000 posgrados y doctorados. Yo en LinkedIn tengo 5.000 contactos. Es la base de gente a la que primero recurro cuando busco a alguien”.
LinkedIn, Twitter, Facebook, Tuenti. “Busca a gente que esté haciendo lo que tú quieres hacer [teclea “blogs de emprendedores” en Google. Solo marketingguerrilla.es tiene 100 referencias]. Fíjate a quién siguen. Sobre qué escriben. Copia a quien quieras parecerte y pronto empezarás a tener tu propia marca”, aconseja el publicista. Crea un blog. Abre una web profesional. “Empieza regalando todo lo que sabes”. Risto propone seguir su “teoría del cuarto oscuro”: “Dar, dar y dar con la esperanza de recibir algún día”. E ir siempre de culo, se da por hecho. “Viene en el ‘pack’”, se ríe el publicista.

9. Busca problemas

Lo repite el profesor Xavier Sala i Martín de conferencia en conferencia: habría que educar a los niños a buscar problemas donde no los hay. “La búsqueda de problemas es una búsqueda de oportunidades”, le justifica Risto. “No nos han educado para buscar los problemas. Y la vida, y sobre todo el sector servicios, consiste en solucionar problemas a tus clientes”. Es la fase clave para hacerse imprescindible. “Mirar donde todo el mundo mira y ver lo que nadie más ve”. Es decir: estudiar al potencial comprador e identificar qué problemas tiene. “Incluso descubrirle aquellos que no sabía que tenía –apunta el creativo– . Un gran ‘marketiniano’ es alguien que te dice: ‘Tú no lo sabes, pero tú me necesitas’. Y luego te convence. Eso es lo que hizo Steve Jobs. Cuando lanzó al mercado el iPod, ya existía el reproductor mp3”. Así que “NO” en el vocabulario de Risto Mejide significa “Necesidad Oculta”. Quiere decir “que no has dado con la necesidad latente del que te está escuchando”.

10. Recurre a la familia y amigos

Las tres efes, que dicen los americanos: Friends, Family and Fools. Amigos, familia y locos o tontos, según convenga traducirlo. Alternativa postburbuja inmobiliaria a los bancos. “Por culpa de la incertidumbre sobre el futuro de España –recoge Risto–, hay más de 738.000 millones de euros de particulares en depósitos que están rindiendo un mísero 1,41% como media. Si consigues convencer a un 0,0001% de ese capital de que tú podrás darle más de un 1,41%, ya tendrás más que asegurada tu inversión inicial”. Si no, hay dos opciones más: buscarse un ‘business angel’ (inversor privado) y el capital riesgo (entidades financieras). Y tatuarse una frase en la frente: libérate de compromisos. Es sabiduría de abuela: “No es más rico quien más tiene, sino quien menos necesita”. Y un mandamiento de regalo: “Solo fracasas cuando dejas de intentarlo”.

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Ni fácil ni difícil ni sencillo ni complejo, sino todo lo contrario.

Ni fácil ni difícil ni sencillo ni complejo, sino todo lo contrario.

Artículo publicado el domingo, 8 de Diciembre de 2013 en ElPeriódico.com

25«No soy fácil. Pero quién lo es.

Mira este artículo. En un principio pretendía que tratase sobre las cenas navideñas de empresa, un artículo ligerito, para ir abriendo boca, pero si hasta se iba a llamar La dieta François Pignon. De ahí la fantástica ilustración que lo acompaña. Estaba dispuesto a imaginar e ironizar sobre las cenas del PSC, la de la CEOE, la de la calle Génova o la de la UGT.

De pronto, se nos muere Mandela, bueno, nos morimos todos un poco con él, la noticia atraviesa cada una de mis palabras, se me baja la ceja y lo demás como que parece que flota. Sí, que el hombre ya tenía una edad, pero yo qué sé. Hay gente que debería ser tan inmortal como las ideas que representa. Gente tan grande que no cabe en una vida. Ideas tan fuertes que no las mata ni dios.

Porque no soy difícil. Pero quién lo es.

Mira el bueno de Montoro. Menudo lío tiene el pobre, con lo sencillito que es él. Parece que Don Cristóbal monta sobre un enano y le crecen los circos. Seis nuevos cadáveres (¿políticos?) a cuestas de Santiago Menéndez, serias sospechas de trato de favor en los asuntos Noos y Cemex, y para colmo, un pulso fraticida con el ministro Soria por lo único que importa aparte del sexo. Ojalá vuelva pronto el ministro a la comicidad a la que nos tiene acostumbrados, amenazando a artistas para que parezca un accidente y ejerciendo su encomiable labor de crítico cinematográfico, para que podamos seguir igual de mal, pero al menos echándonos unas risas.

Y es que vale que no soy sencillo. Pero quién lo es.

Observa a cualquier niño. O a cualquier anciano. Pregúntales qué es lo que realmente les importa. La sencillez está en el punto de partida y en el de llegada, pero jamás en el trayecto. En el camino está siempre la complicación, la dificultad, el obstáculo. Vivimos un estado continuo de emergencia. Nos adelanta siempre la rapidez. El ritmo ha reemplazado al tempo y todo ocurre y es analizado, criticado y concluido mucho antes de que alguien pueda siquiera sentarse a reflexionar.

Pero es que tampoco soy complejo. Y quién lo es.

Cumplir la ley es la base de todo lo demás. O al menos debería serlo. Pero cuando veo a un hijo de la gran puta (sí, sí, vuélvelo a leer, pero con todas las letras: hijo – de – la – gran – puta) salir de la cárcel sin haber mostrado ni un ápice de arrepentimiento y a sus médicos, psiquiatras y psicólogos negando cualquier tipo de rehabilitación, no puedo evitar plantearme no ya si ha salido antes de hora, sino si deberíamos estar revisando ya esas mismas leyes con carácter prioritario y urgente, pero no retroactivo, no vaya a ser que la volvamos a liar.

Al final, si hay algo que define este inicio de siglo XXI es que estamos siempre en manos de lo que aún no conocemos. Y que no sabemos lo que no sabemos, hasta que nos damos cuenta de que lo hemos aprendido siempre demasiado tarde.

En los años 90, los militares hablaban de situaciones VICA: entornos de extrema Volatilidad, Incertidumbre, Complejidad y Ambigüedad. O sea, hoy. Y para acabarlo de arreglar, el profesor Douglas Rushkoff acaba de inventarse la digifrenia: la frustración causada por nuestra incapacidad de manejar nuestras actividades e identidades múltiples simultáneamente por culpa de nuestra inmersión digital, que todo lo moja hasta dejarlo tan arrugado como un cerebro pero tan inservible como en ausencia de él.

Yo me quedo con los Wicked Problems de Jeff Conklin: sólo seremos capaces de conocer cuál era nuestro verdadero problema cuando hayamos encontrado parte de su solución.

Vamos, que sólo podemos saber qué queríamos decir cuando ya lo hemos dicho.

Que sólo podemos saber qué queríamos hacer cuando ya lo hemos hecho.

Muy parecido a lo que me ha ocurrido con el texto de hoy.

Bonita ilustración, eso sí

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Entrevista a Risto Mejide » El miedo es el peor paralizante».

Entrevista a Risto Mejide » El miedo es el peor paralizante».
El colaborador de televisión y escritor Risto Mejide acaba de publicar No busques trabajo, una recopilación de 50 razones sobre el autoempleo.Entrevista a Risto Mejide: «El miedo es el peor paralizante»,Entorno, expansion.com

Entrevista publicada vía Expansión.com

RISTO 15El colaborador de televisión y escritor Risto Mejide acaba de publicar No busques trabajo, una recopilación de 50 razones sobre el autoempleo. Ricardo Mejide, Risto, (Barcelona, 1974) sigue siendo aquel personaje provocador que bajo unas gafas de sol hacía el papel de duro en el jurado del programa de televisión Operación Triunfo.

Su marca personal es sinónimo de éxito en sectores como la televisión, las redes sociales y los libros. En el último, No busques trabajo, invita a los lectores a generarse su propio trabajo, incluso aunque trabajen para otra persona, como única solución para pagar las facturas.

¿De dónde viene lo de Risto?

Es Ricardo en finlandés.

¿Por qué escribe libros?

Yo escribo. Alguien lo transforma en un libro y lo publica. Pero yo seguiré escribiendo el día que eso no ocurra.

¿Y éste en concreto?

Éste nace de un artículo que publiqué el 19 de mayo de 2013, que se convirtió instantáneamente en un fenómeno de redes sociales, y a raíz de las respuestas que recibí a ese artículo -agradecimientos, críticas, una cantidad increíble de mails y de mensajes- decidí que ese había que convertirlo en algo que perdurase. Y el resultado es este libro.

En el libro habla de los «negros» que escriben para usted, ¿de verdad le gusta escribir?

No, a mí me encanta escribir pero odio tener que hacerlo. Son dos cosas diferentes. Sólo usted podría escribir un libro con ese título… Bueno, si miras los títulos de mis libros siempre han tenido su parte negativa. El pensamiento negativo, El sentimiento negativo, Que la muerte te acompañe y El arte de molestar para ganar dinero. Quizás es marca de la casa.

 ¿Cuál es la mejor historia de autoempleo que conoce?

Por favor, no me hable de Steve Jobs No, si la mejor historia de autoempleo que conozco es la que me ha ocurrido a mí.

 Por eso lo recomiendo a todo el mundo: el día que descubrí que podía trabajar por cuenta propia me cambió la vida a nivel profesional.

Para autoemplearse, ¿cuál es la mejor cualidad que tenemos los españoles?

Creo que es el optimismo. Somos un país que, pese a todo, nos echamos todo a la espalda, y la semana que viene nos habremos olvidado del problema de hoy. Eso es una gran cualidad, de verdad. No arrastramos, no somos rencorosos con nuestros defectos.

¿Y el peor defecto?

Quizás el miedo. El miedo al fracaso, el miedo al qué dirán, el miedo al ridículo… el miedo. El miedo es el peor paralizante que existe.

En el libro habla mucho de los políticos, ¿de verdad cree que todo es culpa de los políticos?

Creo que el Estado debería preocuparse de no poner trabas a la gente que quiera crear valor, no pido que me den subvenciones. Por eso no confío en los políticos.

¿Qué es peor, los políticos o los sindicatos?

 Están a la par. No veo demasiadas diferencias y menos ahora.

Lea la entrevista completa en Orbyt.

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El colaborador de televisión y escritor Risto Mejide acaba de publicar No busques trabajo, una recopilación de 50 razones sobre el autoempleo. «El miedo es el peor paralizante» Ricardo Mejide, Risto, (Barcelona, 1974) sigue siendo aquel personaje provocador que bajo unas gafas de sol hacía el papel de duro en el jurado del programa de televisión Operación Triunfo. Su marca personal es sinónimo de éxito en sectores como la televisión, las redes sociales y los libros. En el último, No busques trabajo, invita a los lectores a generarse su propio trabajo, incluso aunque trabajen para otra persona, como única solución para pagar las facturas. ¿De dónde viene lo de Risto? Es Ricardo en finlandés. ¿Por qué escribe libros? Yo escribo. Alguien lo transforma en un libro y lo publica. Pero yo seguiré escribiendo el día que eso no ocurra. ¿Y éste en concreto? Éste nace de un artículo que publiqué el 19 de mayo de 2013, que se convirtió instantáneamente en un fenómeno de redes sociales, y a raíz de las respuestas que recibí a ese artículo -agradecimientos, críticas, una cantidad increíble de mails y de mensajes- decidí que ese había que convertirlo en algo que perdurase. Y el resultado es este libro. En el libro habla de los «negros» que escriben para usted, ¿de verdad le gusta escribir? No, a mí me encanta escribir pero odio tener que hacerlo. Son dos cosas diferentes. Sólo usted podría escribir un libro con ese título… Bueno, si miras los títulos de mis libros siempre han tenido su parte negativa. El pensamiento negativo, El sentimiento negativo, Que la muerte te acompañe y El arte de molestar para ganar dinero. Quizás es marca de la casa. ¿Cuál es la mejor historia de autoempleo que conoce? Por favor, no me hable de Steve Jobs No, si la mejor historia de autoempleo que conozco es la que me ha ocurrido a mí. Por eso lo recomiendo a todo el mundo: el día que descubrí que podía trabajar por cuenta propia me cambió la vida a nivel profesional. Para autoemplearse, ¿cuál es la mejor cualidad que tenemos los españoles? Creo que es el optimismo. Somos un país que, pese a todo, nos echamos todo a la espalda, y la semana que viene nos habremos olvidado del problema de hoy. Eso es una gran cualidad, de verdad. No arrastramos, no somos rencorosos con nuestros defectos. ¿Y el peor defecto? Quizás el miedo. El miedo al fracaso, el miedo al qué dirán, el miedo al ridículo… el miedo. El miedo es el peor paralizante que existe. En el libro habla mucho de los políticos, ¿de verdad cree que todo es culpa de los políticos? Creo que el Estado debería preocuparse de no poner trabas a la gente que quiera crear valor, no pido que me den subvenciones. Por eso no confío en los políticos. ¿Qué es peor, los políticos o los sindicatos? Están a la par. No veo demasiadas diferencias y menos ahora.

Risto Mejide desembarca en Madrid cargado de emociones con la tercera edición de Branducers.

Risto Mejide desembarca en Madrid cargado de emociones con la tercera edición de Branducers.

Noticia publicada vía ecoteuve.eleconomista.es

Captura de pantalla 2013-12-02 a la(s) 18.09.55Marcas, productoras, cadenas de televisión y agencias de medios tienen una cita en Branducers III, el foro de debate que se celebra el 3 de diciembre en el teatro Caser Calderón de Madrid. Organizado por Aftershare.tv, de Risto Mejide, y Arena, del grupo Havas, Branducers debate sobre el ‘branded content’ y su desarrollo.

Por primera vez, el foro que nació hace dos años en el marco del Festival de Televisión de Vitoria (FesTVal) entrega los premios Branducers, que reconocerán los mejores proyectos de ‘branded content’ que se han puesto en marcha en el último año.

El debate girará en torno al universo de las emociones. El título de una de las ponencias así lo adelanta: ‘Las emociones lo controlan todo’. Sobre ello hablará el economista José María Gay de Liébana.

Las mesas redondas abordarán estas emociones; miedo (en torno al proyecto ‘Bebé a bordo’, emitido por Divinity); tristeza, ira, asco, sorpresa (que cuenta cómo surgieron los Neox Fan Awards con Fanta) o alegría.

En su última edición, más de 300 profesionales del sector se dieron cita en Branducers.

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Felicidades.

18Artículo publicado el domingo, 1 de Diciembre de 2013 en ElPeriódico.com

«Cada año arranco diciembre una cifra más lejos de lo que pone en mi DNI. Cumplir un 29 de noviembre te hace tener amigos casi siempre mayores que tú, esperar muy poco o casi nada de los regalos de navidad, tardar hasta enero en responder correctamente cuando alguien te pregunta la edad y aguantar las tonterías que año tras año se dicen sobre los sagitario. Por lo visto, somos imaginativos, arriesgados, impetuosos, nobles y un tanto egocéntricos. Nada, ni puñetera idea. En realidad, mamá, queremos ser artistas y perdemos unicornios azules día sí, día también.

Sin embargo, como en todos los cumpleaños de cualquier mortal, durante ese día tan como cualquier otro, la frase que más te llega no es cómo te sientes, ni cada cuánto te aman, ni siquiera cómo te lo has montado para llegar con vida hasta aquí. La palabra que más escuchas no es otra que felicidades. Así, en plural. Como si no bastase con una, la gente que te quiere intenta desearte muchas. Y tú encima te ves obligado a darles las gracias.

Si lo piensas bien, deberías pedirles que especificaran. Porque si te desean muchas y no mucha, eso significa que existen varios tipos de felicidad. A bote pronto a mí me salen, como mínimo, cuatro.

Para empezar, está la felicidad del que no da para más. Es la felicidad del iluso, del idiota, del inconsciente, la del lirio en la mano del inocente inocente. Es la felicidad que carece de tanta maldad como de información. Es la felicidad del que ni sabe ni, por más que se esfuerce, jamás sabrá. El que no se inquieta porque no puede. El que no se plantea porque no tiene con qué. Benditos, envidia me dan. Eso cuando no me siento uno de ellos, claro.

Después está la felicidad del que ya le está bien. Es la felicidad del conformista. La del ir tirando. La del no nos podemos quejar, la del que vive en un eterno día de verano. Son los felices que mi abuela llamaba felicianos. Y así no se puede ir por la vida, solía rematar. Son todos aquellos que, por más que te esfuerces, jamás cambiarán. Y desde luego, nunca esperes que gracias a ellos, las cosas cambien. Lo cual me lleva al cambio como fuente de infelicidad. Pero eso daría para otro artículo.

A continuación está la felicidad postiza. Es una felicidad impostada, de sonrisa de boda, de político en campaña, de cara a la galería, más de quita quita que de pon pon. Es la que hemos consumido desde pequeñitos, la que Disney nos ha contado que hay que perseguir en esta rueda del hámster que son los anuncios publicitarios, las películas americanas y novelas del todo a sien. Es la felicidad sin pedos ni señales, sin mocos ni cuñados que ganen más que tú. Es la felicidad que caduca a los 90 minutos, y que no resiste ya no una mudanza o un hijo, sino la triste secuela de un domingo por la tarde.

Y por último, si tuviéramos que redondear esta feliz lista, estaría la felicidad que es resultado de una decisión. Es la más difícil, pues no depende de nadie más que de quien la padece. La que hay que recordarse a uno mismo todos los días. No es la felicidad del que más tiene, sino la del que menos necesita. Tampoco es la felicidad del que más recibe, sino la del que más da. Es la felicidad del que ama sin remitente. La del que ha decidido sentir sin cobro revertido.

La felicidad del inconsciente no se puede recomendar, pues como hemos visto, no depende de nuestra propia voluntad. Para practicar la felicidad conformista tendría que empezarse por cambiar algo, cosa incompatible con un ser feliciano. La postiza no queda nunca creíble si no viene acompañada de un presupuesto de varios millones, guion bien pedorro, una Julia Roberts cualquiera y directo a DVD. Y la felicidad decidida, al ser consecuencia directa de eso, de una decisión, jamás puede ser un deseo, sino en todo caso una exigencia y un compromiso personal con la alegría de los demás.

Por lo tanto, sólo me queda una explicación: en realidad no estaban deseándome muchas felicidades por mi cumpleaños, sino que intentaban regalarme la definición más importante de mi vida. Con los nervios, que dan hambre, se comieron el espacio en blanco entre «felicidad» y «es». Y puesto que de lo que se come se cría, al intentar completar la frase, todos se quedaron justamente así.

En blanco.»

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Risto Mejide, Hombre GQ de la Semana

Risto Mejide, Hombre GQ de la Semana

Noticia publicada vía revistagq.com

Risto Mejide, Hombre GQ de la Semana

‘No busques trabajo’ es su último libro, en el que nos invita a inventárnoslo.

La azotea acristalada del Hotel Urban de Madrid es uno de los puntos de referencia de la capital, pero hoy se convierte en una jaula de metacrilato que encierra a una de las fieras televisivas más temidas del momento, Risto Mejide (Barcelona, 1974). Nos abren la puerta de acceso y atravesamos el umbral quedando dentro de la estructura con forma de invernadero, y en el centro, calzando un impecable traje negro y parapetado tras sus características gafas de cristal ahumado, se encuentra el publicista, que levanta la mirada de su smartphone cuando escucha movimiento en la sala.

“Discúlpame, estaba mirando Twitter”.  Un hombre actualizado, sin duda, a través de una red social por la que recibe miles de menciones diarias gracias a su columna de El periódico, un destacado que agita más de una conciencia a través de Internet. Aunque él prefiere matizarlo, “no creo que agitar sea el truco, sino la verdad, cuando algo funciona en la redes sociales es porque es auténtico, y eso es lo que intento reflejar en mis columnas. No me vendo, digo lo que pienso, y da la casualidad que coincide con lo que mucha gente opina”. Claro, directo y explicando las cosas con una sencillez que en ocasiones puede resultar tan obvia como esa realidad con la que parece que nunca queremos toparnos

Ya está bien de preguntarnos por qué las cosas no funcionan y centrémonos en analizar cómo empresarios como Amancio Ortega han llegado donde están ”

Y de esa misma realidad, la de nuestro tiempo, el de crisis que vivimos en España, surge su quinto libro, ‘No busques trabajo’, “una invitación al oportunismo y a la iniciativa personal”, como a él le gusta denominarlo. Lo que a priori parece un título incendiario y que, por supuesto, “busca la atención mediática”, como Mejide apunta, tiene su explicación: “Es una frase incompleta: ‘No busques trabajo… Invéntatelo’”. A través de las páginas de esta Moleskine (formato en el que se presenta el libro), Risto nos incita a no quedarnos parados en un momento en el que las dificultades aprietan y ahogan. ¿Su propuesta? El autoempleo, buscar la oportunidad en el aprieto, saber gestionar los fracasos y echar mano de un plan B: “Detrás de cada excusa que nos ponemos, el principal enemigo no está fuera de nosotros, sino dentro, es esa vocecita que nos dice que no va a funcionar y que está en cada nuevo proyecto. El emprendedor es el que rebate a esa vocecita con argumentos, asume riesgos, siempre con cabeza, y se rodea de la gente adecuada para alcanzar el éxito. El esfuerzo y la confianza son clave. Ya está bien de preguntarnos por qué las cosas no funcionan y centrémonos en analizar cómo empresarios como Amancio Ortega o isak Andic han llegado donde están, porque ellos también empezaron detrás de un mostrador”.

Todo ello lo cuenta desde su experiencia, desde lo que ha vivido en su faceta de “Risto empresario”, ese que “no tiene una verdad categórica ni va a descubrir la sopa de ajo, pero sí quiere compartirla y, aunque sea sólo a una de entre todas las personas que compren el libro, sentir que ha ayudado a alguien”. Una experiencia que sigue ampliando en este campo con su aceleradora de startups que acaba de abrir en Barcelona, ‘Conector’, y el programa que su productora estrena en el late night de Cuatro, ‘La incubadora’, presentado por Raquel Sánchez Silva y en el que se mostrarán “las dificultades del emprendedor en España y cómo sale adelante, que es donde uno se hace grande, a través de casos reales”.

Nos despedimos de esta fiera perfectamente trajeada con una sonrisa, la conciencia algo agitada ante su propuesta y con la promesa de que, mientras le dejen, seguirá escribiendo libros, y es que su mente seguía trabajando a la vez que respondía a nuestro cuestionario…

1. Imprescindibles en tu armario
Mis botas Ugg o cualquier bota con forro polar por dentro.

2. Un complemento
Las gafas.

3. ¿Sigues alguna rutina de imagen?
Últimamente salgo bastante a correr y practico TRX.

4. Un referente de estilo
Daniel Craig.

5. Tu icono femenino
Natalia Millán.

6. Gadget sin el que no podrías vivir
Mi iPhone.

7. ¿Utilizas redes sociales?
Sí, todas las que puedo. La última que he descubierto es Pheed, un híbrido entre Twitter y Facebook.

8. Una escapada de fin de semana
Al Pirineo catalán.

9. Tus mejores vacaciones
Las que pasé en Camboya con una ONG para perseguir pederastas, justo después de conocer a mi mujer.

10. Una película
‘Zoolander’, de Ben Stiller.

11. Un libro
‘Ideas: Historia intelectual de la humanidad’, de Peter Watson.

12. ¿Qué estás leyendo actualmente?
‘Writing on the wall’, de Tom Standage.

13. ¿Qué suena en tu Ipod?
Me gusta mucho la fusión, sobre todo flamenco, música muy racial. Y, por supuesto, Vanesa Martín no falta nunca.

14. Tu programa de TV favorito
‘El programa de Berto’ y ‘Torres y Reyes’.

15. Un bar de copas
Bed Supperclub, en Bangkok.

16. Un restaurante
Eleven Madison Park, en Nueva York.

17. El mayor capricho que te has dado
Inconfesable.

18. Tu táctica de seducción
Hacerle creer que no te importa.

19. El momento GQ de tu vida
No fue el día que nació mi hijo, sino cuando lo subieron de quirófano, me encontré con eso, le puse el dedo meñique y me lo cogió. En ese momento, dije: “Ya estoy vendido”.

20. ¿Qué tiene que tener un hombre GQ?
Actitud.

21. Un hombre GQ
El papa Francisco, porque hoy en día es de los mandatarios con más bemoles sobre la faz de la Tierra.

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