El exdirigente de Podemos y el «youtuber» más famoso de España acudirán el próximo martes 2 de junio al plató de ‘Al rincón de pensar’. Risto Mejide charlará con los dos invitados sobre temas tan diversos como política y las nuevas tecnologías.
EL DOMINGO, 31 DE MAYO, A LAS 22:30 HORAS EN LASEXTA.
Manu Sánchez acaba la semana con Cristina Pedroche, que acaba de volver, Risto Mejide, que acaba de llegar y Tricicle, que nunca se acaban… Este domingo no te pierdas a las 22:30 horas, ‘El último mono’, en laSexta.
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MAKING OF | RISTO MEJIDE CONVERSA CON DANI MARTÍN Y MARIO CONDE.
En esta segunda entrega de ‘Al rincón de pensar’, Risto Mejide tiene el placer de conversar con dos de las figuras más relevantes en nuestro país, cada uno en su sector. Dani Martín y Mario Conde se sientan junto al presentador para responder a todas sus preguntas. Así se grabó el segundo programa.
Dani Martín relata como dejó de ser un niñato.
Mario Conde desvela a Risto Mejide los entresijos del poder.
Artículo publicado el domingo, 24 de mayo de 2015 en ElPeriódico.com.
Il·lustració de Leonard Beard.
«Hay amores de película y hay amores de spot. Amores de largometraje y amores que apenas llegan a los veinte segundos. Y sin embargo, aún así, algunos spots son más bellos que millones de películas juntas. La Gioconda, quizás el cuadro más universal jamás pintado, no pasa de los 55 cm de ancho. Para ser grande, para ser bello, para ser memorable, no hace falta extenderse más allá de lo necesario. El fin siempre justifica los miedos. Quizás por eso hoy me atrevo con una cosmología afectiva sacada de la manga. Quizás por eso hoy me hago trampas al solitario en este pequeño universo que cabe en un sí.
Empecemos por los cuerpos celestes. En esta vida te encontrarás, en esencia y grosso modo, dos tipos de amantes: estrellas y planetas.
Las estrellas, como todo el mundo sabe, brillan con luz propia. Es una luz nítida, sin paliativos, sin concesiones. Es una luz tan intensa que no puedes mirarla fijamente, es una luz que atraviesa la oscuridad y la destruye. Es una luz que crea vida, que te arropa, que te da calor. Y es una luz que enamora porque no depende de nada ni de nadie, porque es libre, porque es y será así esté donde esté. Pero ojo, porque es una luz que consume a quien la emite. Si nos fijamos bien, las estrellas están en permanente combustión. Se destruyen a sí mismas para proyectar su luz, y aunque nos encantaría pensar lo contrario, sabemos que lo único eterno es la oscuridad. Por eso son tan bellas. Por eso son tan únicas. Y tan raras. Y tan fungibles. Y tan especiales. Y tan inolvidables.
A su alrededor encontrarás, sí o sí, los planetas. No hay una estrella que se precie sin un planeta que la orbite. Y eso tiene una razón de ser. Los planetas necesitan de su luz para subsistir. Son incapaces de generarla por sí mismos. Así que se enganchan al primero que les dé algo por lo que estar ahí, algo que les dé visibilidad, que es otra manera de decir que les haga existir. Es cierto que es en algunos de ellos donde brota la vida, pero no nos engañemos, son una rarísima excepción. Himno generacional número 83. El resto, la gran mayoría, son lugares inhóspitos y demasiado fríos o demasiado calientes como para que surja nada.
Es cierto que luego están los satélites, escisiones de lo que un día fueron, tan pequeños y desesperados que se llegan a enganchar a cuerpos sin luz. Y ahí se quedan, atrapados en un ciclo creciente y menguante, condenados a que lo más memorable que les pueda ocurrir en la vida sea un eclipse. O los cometas, que no dejan de ser trozos de otras relaciones que vagan por el universo incapaces de comprometerse ni de sentar la cabeza. Son casos perdidos, bellos a ratos, sí, hasta ponen rumbo a ti.
Por último, se encuentran los agujeros negros, elementos peligrosísimos, pues se alimentan de materia ajena. Cualquier materia les va bien. Vampiros emocionales del tamaño de una galaxia. Si un día te ves atrapado en uno de ellos, puede significar tu final. Porque lo mejor que puede ocurrirte es que te conviertan en basura espacial.
En este complicado universo de relaciones, lo más difícil es entender que la única fuerza no es la ley de atracción. Existe la ley de correspondencia, que dice que un cuerpo te atraerá más si te enteras de que se siente atraído por ti. Existe la ley de rozamiento, que dice que hace el cariño, que deviene en confianza que da asco. Existe la ley de la fuerza centrífuga, que dice que un cuerpo que abandona una órbita libera exactamente la misma energía que le impedía seguir siendo feliz en la relación. Y la de la fuerza centrípeta, que dice que donde hubo retuvo, que siempre te atraerá algo de lo que te atrajo. Y existe la ley de los cuerpos comunicantes, sobre la que nadie aún se pone de acuerdo.
Sea como sea, yo no sé si soy estrella, planeta, o agujero negro, pero en mi camino emocional exijo estrellas. Y cuanto más mayor me hago, antes identifico las que no lo son. Es uno de los gajes de hacerse viejo, que lo ves venir todo a años luz.
Hay amores de película y hay amores de spot. Amores de largometraje y amores que apenas llegan a los veinte segundos. La diferencia es que los primeros los vives sólo una vez. Y los segundos, te guste o no, estás condenado a repetirlos tantas veces como les dé la gana a ellos, incluso en contra de tu voluntad.»
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El ex presidente de Banesto, Mario Conde, y el cantante, Dani Martín, serán los próximos invitados del programa que presenta Risto Mejide en el late night de Antena 3. El próximo martes a las 24:00 horas vuelve ‘Al Rincón de Pensar‘.
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BORJA SÉMPER Y HOMBRES G SERÁN LOS PRIMEROS INVITADOS.
Risto Mejide llega a Antena 3 esta noche con ‘Al Rincón de Pensar’, un programa de conversaciones que da voz a personalidades reconocibles y no tan conocidas pero que tienen algo interesante que contar. Los primeros invitados del programa serán el político Borja Sémper y el grupo Hombres G.
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Artículo publicado el domingo, 17 de mayo de 2015 en ElPeriódico.com.
Il·lustració de Leonard Beard.
«Todos vendemos. Todos compramos. Si te crees que la única venta es aquella en la que se produce desembolso económico, ya puedes ir cambiando de opinión. Ligar es vender. Liderar es vender. Llevar al grupo de amigos al restaurante que te más gusta es vender. Emocionar es vender. Educar es vender. Convencer a tu hija para que se acabe el pollo es vender. Trabajar es vender. Hacer una buena presentación delante del jefe es vender.
Por eso es bueno de tanto en tanto revisar las herramientas para prometer felicidad que cada uno lleva en el zurrón. Por eso es bueno de tanto en tanto pasarse por la ferretería emocional y preguntar qué es lo que más funciona, lo que más se lleva, lo que más te va.
Son las 7 magníficas. Las 7 palabras que según recientes estudios de neuromarketing y psicología del comportamiento alteran nuestro subconsciente y aumentan considerablemente nuestro impulso de compra. Las 7 palabras que sí o sí debes pronunciar si quieres triunfar.
La primera palabra es Tú. Apelar a quien te escucha. Convertirle en protagonista. Estamos tan ninguneados que cuando alguien nos llama directamente nos creemos especiales. Estamos tan hartos de ser figuración que seguimos a quien nos asciende en la escala social de esta economía de la atención. Estamos tan solos que estamos dispuestos a pagar por que alguien se fije en nosotros. Aunque ese alguien sólo quiera nuestro dinero, nuestro tiempo o nuestro voto.
Por eso no es de extrañar que la segunda palabra mágica sea Atención. Una vez logro que levantes la ceja, te exijo que inviertas el resto de tu esfuerzo en escucharme. Pon aquí todos tus sentidos, no te me despistes que lo que te voy a contar podría cambiarte la vida. No deja de ser otra mentira, sí, pero te harías cruces de la cantidad de gente que no consigue llamar la atención simplemente porque conocía su número pero jamás lo llegó a marcar.
Nuevo. La tercera gran palabra es Nuevo. La novedad es nuestra droga más dura. Somos yonkis de todo lo nuevo. Nos hacemos cada vez más viejos más rápido y tratamos de compensarlo rodeándonos continuamente de cosas que acaban de salir. Nos da escalofrío pensar que nos hayamos quedado atrás, porque sería dar la razón a la vida, que nos empuja a la cuneta de las cosas que ya se van. Último modelo. Avance revolucionario. Olvídese de lo que había. Compre una Agni y tire la vieja. Y verá qué bien le va.
La cuarta es Ya. Porque mañana vete tú a saber. La agilidad le ha ganado definitivamente la partida a la perfección. El golpe de suerte a la constancia. La inmediatez a la apuesta por el largo plazo. El pelotazo a la fuerza de voluntad. Una golosina ahora es mejor que dos golosinas después. Pájaro en mano que ciento volando. Quizás por eso sigamos rodeados de tanta chapuza. Quizás por eso cada vez sepamos menos sobre más cosas, y ya no salga a cuenta ni estudiar ni profundizar ni mucho menos teorizar.
La quinta es Cómo. Porque el qué ya sabemos todos cuál es. Ser feliz. Satisfacer tus necesidades. Hacerte la vida más cómoda. O más larga. O más intensa. O menos real. Hacer que algo de todo esto valga la pena. La magia está siempre en el cómo. Dios no está en los detalles, sino en el cómo. Si logras vestir tu mensaje de manual práctico para hacer lo que sea, has conseguido la mitad del éxito. La otra mitad consiste en que sea para hacer algo relevante, convencerle de que es de alto valor añadido para el que te ha de comprar.
La sexta palabra es Garantizado. Y si no quedas satisfecho, te devuelvo tu dinero. Quizás el mejor mensaje de marketing jamás lanzado, creado por el propietario de unos grandes almacenes en EEUU a principios de siglo pasado. Y ahí sigue, impertérrito ante el paso del tiempo y de las modas y de la verdad. Porque quien nos garantiza algo nos vende una vacuna contra el error. Nos crea la falsa ilusión de que al menos por una vez podremos hacer lo que jamás podemos hacer en la vida real: rectificar. Hacer un control Z. Que aquí no haya pasado nada. Tomamos tantas decisiones desacertadas que invertimos en aquellos que nos prometen acertar. Somos tan inseguros que pagamos al primero que nos fabrique una falsa seguridad.
Y por último, la gran Llave Allen de la felicidad: Gratis. Porque pretendemos que todo esto encima nos salga a coste cero. Es la palabra definitiva, pues nos dice que nada de todo esto nos dolerá. Cuando en la vida todo cuesta, en este simulacro de progreso tranquilos que no perderemos nada. Ni el tiempo, ni el dinero ni siquiera la dignidad.
Así son las 7 palabras 7 a las que respondemos cual perrito faldero de Pávlov.
Así funciona, ha funcionado siempre y de hecho sigue funcionando nuestra psique en el trabajo, en la política, en la economía, en el mercado y lo que es más peligroso, en el amor.»
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ASÍ ES EL PROGRAMA QUE SE ESTRENA EL MARTES 19 EN ANTENA3, ‘AL RINCÓN DE PENSAR‘.
El estilo inconfundible de Risto Mejide llega a Antena 3. Será a partir del próximo martes, 19 de mayo, después de la serie ‘Allí Abajo’. ‘Al rincón de pensar’ es el nuevo programa de conversaciones de actualidad de la cadena, que dirige y presenta el publicista más famoso y genuino de la pequeña pantalla.
Una de las características del espacio es que vive una particular personalización para cada uno de los invitados, que éstos no descubren hasta su encuentro con Risto Mejide.
Sin pactos ni límites: los invitados no conocen las preguntas ni los temas. La relación con Risto comienza cuando se enciende la cámara. Tras la conversación, en la segunda parte del programa, el invitado valorará su experiencia en ‘Al rincón de pensar’.
Las conversaciones tienen lugar en un loft de diseño industrial situado en Madrid. Una de las mayores peculiaridades del espacio es su personalidad y arquitectura, dado que ofrece la presencia del rincón de pensar justo detrás de cada invitado, rincón que también aparece en la imagen corporativa del programa.
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Artículo publicado el domingo, 10 de mayo de 2015 en ElPeriódico.com.
Il·lustració de Leonard Beard.
«Me considero una persona leal. Que igual no lo soy, pero oye, yo me lo creo. Y por eso justamente no puedo ser fiel. Porque aunque a nuestro diccionario aún le cueste ver las diferencias, estoy convencido de que las hay, madre mía si las hay. La lealtad es compromiso. La fidelidad es terquedad. La lealtad es incondicional. La fidelidad es inflexible. La lealtad es no perder de vista los fines. La fidelidad es negarse a que existan más medios que los que en su día escogí. La lealtad es cualquier cosa menos renunciar al destino. La fidelidad es o lo hacemos a mi manera o no hay nada más que hablar. La lealtad está siempre abierta a lo que suceda. La fidelidad cierra todas las puertas y ventanas. La lealtad escucha para avanzar. La fidelidad se hace la sorda, cuando todos sabemos que no lo está.
Por eso, en esta vida hay que elegir, o eres fiel o eres leal.
El fin justifica los medios, dirán los que jamás leyeron a Maquiavelo. Con todo el cariño, pero no habéis entendido nada. Leed de nuevo al cardenal Mazarino o simplemente “El Príncipe” hasta el final. También podéis dedicaros a dormir con la conciencia anestesiada y dejar de dar por saco, dejad de molestar.
Leal es alguien que jamás te pregunta por qué lo hiciste. No le interesan las razones, pues tus motivos tendrás. Si estás en un apuro se mete hasta el cuello contigo. Si te juzgan por lo que sea, testifica sin siquiera conocer el delito. Si llevas un cadáver en tu maletero, él se presenta con una pala. Si algún día te estrellas, se lía a hostias contra el que puso el muro ahí, a quién se le ocurre. Y si te encuentras una piedra enorme en tu camino, él se agacha, la levanta y te pregunta a quién hay que apedrear. Eso es lo que yo llamo amistad.
El conjunto de tus personas leales y a las que tú les profesas lealtad, es lo que yo llamo familia. Aquella gente que nunca te decepciona porque jamás conjugaron el verbo fallar. Los que están todo el tiempo sin necesidad de verte cada día. Los que saben que el contador de tu ausencia está siempre a cero. Y el de tu presencia jamás depende de si estás o no estás. Cuando una confesión no es un acto jurídico, sino una inversión humana en lealtad.
Ojo que la lealtad no te hace bueno ni malo. No te otorga ningún valor. Simplemente te hace más fuerte. Porque hasta los más villanos, los más corruptos, la mayoría asesinos y hasta los genocidas más cabrones necesitaron de sus cómplices leales. Es lo único que tienen en común con la buena gente. La necesidad de tener alguien en quien confiar hasta las últimas consecuencias.
Todo lo demás es simple fidelidad. Inercia absolutamente prescindible. Coherencia temporal con lo que hiciste hasta ahora, proyectada hacia todo lo que hagas de ahora en adelante. La jaula del pasado en la que decidimos encerrar nuestro futuro. Prisión condicional sin fianza para cualquier esperanza. Lo que se firmó va a misa, aunque ya todos seamos abiertamente ateos, pero claro, como tú un día firmaste, ahora toca apechugar.
La inercia está reñida con la iniciativa. La justicia está reñida con la búsqueda de la verdad. La memoria es incompatible con la felicidad. Y lo que haces no es todo aquello que te pasa, sino todo aquello que tú empujas para que llegue a pasar.
De ahí que desconfíe de cualquiera que me diga eso de que “jamás me he acostado con nadie que no fuese mi pareja”. Como si la forma de demostrar tu amor y tu compromiso fuese evitar a toda costa una aventura extramatrimonial. Como si promulgarlo a los cuatro vientos fuese algo valioso. Algo a tener en cuenta. Algo para aplaudir. Serás muy fiel, pienso, pero entonces no puedes ser nada leal.
Además, siento mucho decirlo así, pero la coherencia y la consistencia están sobrevaloradas. Franco fue coherente y consistente como mínimo durante cuarenta años, si no más. Y así nos fue.
Vayamos con cuidado con lo que le exigimos a la gente. Porque puede que un día nos lo dé.»
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El lunes, 11 de mayo de 2015, a partir de las 12:00 en ATRESPLAYER.
El próximo lunes tendrá lugar la rueda de prensa de la presentación del nuevo programa de Risto Mejide, «Al Rincón de Pensar», que se estrenará muy pronto.
Os invitamos a ver la rueda de prensa en directo, a las 12:00, donde Risto Mejide, director y presentador del programa, nos contará todos los detalles sobre «Al Rincón de Pensar».
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Artículo publicado el domingo, 3 de mayo de 2015 en ElPeriódico.com.
Il·lustració de Leonard Beard
«9.488 km. La distancia entre dos puntos cualesquiera del planeta. Una fría medida, una mera convención. Algo que un día decidimos entre todos que fuera así, pero que en realidad podría haber sido de cualquier otro modo. Como las horas. Como los hemisferios. Como la diferencia real entre salmorejo y gazpacho.
9.488 km. Todo en esta vida es una distancia. El futuro es la distancia que tienes por delante. La que te separa de lo que realmente quieres. La que aún te falta para llegar. Cuánto falta, papi. Casi lo mismo que hace cinco minutos, hijo. Anda, duérmete un rato y luego me lo vuelves a preguntar.
9.488 km. La experiencia es la distancia que ya llevas recorrida. La que jamás deberías volver a rimar. El camino de unir los puntitos. Y al final te sale el dibujo. Oh, vaya es un gatito. Con prepucio de gorila zumbón.
9.488 km. Una relación es una reducción de distancias. Un tracemos líneas paralelas. Y la duración también la acabamos midiendo en distancias. Lo que llevamos juntos. Lo bien que nos va. Caminar de la mano es cubrir cada tramo con un puente artesanal. Y descubrir que los atajos no sólo reducen distancias, sino que también las complican y las acaban por alargar.
9.488 km. Envejecer es acortar distancias con la muerte. Y hacerlo cada vez a mayor velocidad. Y ser joven es hacer un alarde de recorridos posibles. Decirle al mundo que por tu único punto aún pasan infinitas líneas. Cuando tenerlo todo por hacer es de lo único de lo que puedes fardar.
9.488 km. Los valores también son distancia. La honestidad es la distancia entre lo que dices y lo que piensas. Y la honradez, entre lo que cuentas y lo que haces. La integridad, entre lo que crees y lo que predicas. Y la humildad, reconocer que toda distancia crece a medida que te acercas, que cuando parece que tú llegas, la meta siempre se va.
9.488 km. El éxito es una distancia cero entre lo que quisiste y lo que pudiste. Y el fracaso, esa distancia que siempre se quedará ahí, sin transitar. La distancia entre una persona y un artista consiste en dejar el mundo algo más bonito de lo que se lo encontró. La distancia entre un diario y una vulgar libreta no está en quién la escribe, sino en quién la puede leer.
9.488 km. El poder no es más que una distancia vertical. El dinero es un antídoto contra casi toda distancia. Y la salud es la distancia que te separa de cualquier hospital. Los barrios son viviendas distanciadas por clase social. Y los colegios son lugares donde se aprende a distanciar y a distanciarse de los demás.
9.488 km. Un supermercado que dice que la calidad y el precio están muy cerca. Cercanía a ti, me quiero imaginar, espero que no sea entre esos dos conceptos. Cualquier aparato móvil geolocalizado te informa de tus distancias. Para que no estés solo, te comunica con los que están bien lejos y te desconecta de los que más cerca están.
9.488 km. Una medida de tiempo, el que se tarda en recorrerla de punta a punta. Lo cual delata el medio en el que te desplazas: coche, avión, tren, barco, moto, bicicleta, a caballo o a pie. El tiempo es el mensaje. Y si cuando llegues, será tarde o pronto, pero ahora ya nunca más.
9.488 km. Tomamos distancia como quien se toma un té con hielo. Decidimos hacerlo para verlo con perspectiva, decimos. Y no nos damos cuenta de que la distancia no se recorre, porque en la distancia se está.
9.488 km. Es la distancia que hoy nos une como nunca nos había unido nadie. Puto Gerard.»
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