9.488 km.

Artículo publicado el domingo, 3 de mayo de 2015 en ElPeriódico.com.

risto3-5-15

Il·lustració de Leonard Beard

“9.488 km. La distancia entre dos puntos cualesquiera del planeta. Una fría medida, una mera convención. Algo que un día decidimos entre todos que fuera así, pero que en realidad podría haber sido de cualquier otro modo. Como las horas. Como los hemisferios. Como la diferencia real entre salmorejo y gazpacho.

9.488 km. Todo en esta vida es una distancia. El futuro es la distancia que tienes por delante. La que te separa de lo que realmente quieres. La que aún te falta para llegar. Cuánto falta, papi. Casi lo mismo que hace cinco minutos, hijo. Anda, duérmete un rato y luego me lo vuelves a preguntar.

9.488 km. La experiencia es la distancia que ya llevas recorrida. La que jamás deberías volver a rimar. El camino de unir los puntitos. Y al final te sale el dibujo. Oh, vaya es un gatito. Con prepucio de gorila zumbón.

9.488 km. Una relación es una reducción de distancias. Un tracemos líneas paralelas. Y la duración también la acabamos midiendo en distancias. Lo que llevamos juntos. Lo bien que nos va. Caminar de la mano es cubrir cada tramo con un puente artesanal. Y descubrir que los atajos no sólo reducen distancias, sino que también las complican y las acaban por alargar.

9.488 km. Envejecer es acortar distancias con la muerte. Y hacerlo cada vez a mayor velocidad. Y ser joven es hacer un alarde de recorridos posibles. Decirle al mundo que por tu único punto aún pasan infinitas líneas. Cuando tenerlo todo por hacer es de lo único de lo que puedes fardar.

9.488 km. Los valores también son distancia. La honestidad es la distancia entre lo que dices y lo que piensas. Y la honradez, entre lo que cuentas y lo que haces. La integridad, entre lo que crees y lo que predicas. Y la humildad, reconocer que toda distancia crece a medida que te acercas, que cuando parece que tú llegas, la meta siempre se va.

9.488 km. El éxito es una distancia cero entre lo que quisiste y lo que pudiste. Y el fracaso, esa distancia que siempre se quedará ahí, sin transitar. La distancia entre una persona y un artista consiste en dejar el mundo algo más bonito de lo que se lo encontró. La distancia entre un diario y una vulgar libreta no está en quién la escribe, sino en quién la puede leer.

9.488 km. El poder no es más que una distancia vertical. El dinero es un antídoto contra casi toda distancia. Y la salud es la distancia que te separa de cualquier hospital. Los barrios son viviendas distanciadas por clase social. Y los colegios son lugares donde se aprende a distanciar y a distanciarse de los demás.

9.488 km. Un supermercado que dice que la calidad y el precio están muy cerca. Cercanía a ti, me quiero imaginar, espero que no sea entre esos dos conceptos. Cualquier aparato móvil geolocalizado te informa de tus distancias. Para que no estés solo, te comunica con los que están bien lejos y te desconecta de los que más cerca están.

9.488 km. Una medida de tiempo, el que se tarda en recorrerla de punta a punta. Lo cual delata el medio en el que te desplazas: coche, avión, tren, barco, moto, bicicleta, a caballo o a pie. El tiempo es el mensaje. Y si cuando llegues, será tarde o pronto, pero ahora ya nunca más.

9.488 km. Tomamos distancia como quien se toma un té con hielo. Decidimos hacerlo para verlo con perspectiva, decimos. Y no nos damos cuenta de que la distancia no se recorre, porque en la distancia se está.

9.488 km. Es la distancia que hoy nos une como nunca nos había unido nadie. Puto Gerard.”

¿Quieres recibir artículos como éste en tu buzón de e-mail? Suscríbete a ristomejide.com.



Categorías:Artículos, El Periódico de Catalunya, Ouyeah, Risto, Risto Mejide

Etiquetas:, , , , ,

3 respuestas

  1. Genial como siempre. Me has abducido Risto. Eres un tío impresionante.

  2. La distancia de una circunferencia al su centro es el radio. El amor circuito de esa distancia, su cubierta. Los radios diferentes tiempos modos y posibilidades de amar.
    Fraternalmente. Mater/paternalmente
    De amistad. De desahogo con cualquiera. De venganza. De rabia.
    Y el verdadero amor. Que no es más que una convención. Una palabra.

  3. La vida de cualquier ser humano está lleno de altibajos. Nos va bien y nos va mal, aunque algunos nacen “estrellados” y con muy mala suerte. El dinero, como dices, compra y controla todo. Mi pegunta retórica es: ¿cuántos portentos y dones se han quedado por el camino por darle el triunfo al enchufado de turno que no vale ni la mitad? Muchas gracias y buenas tardes.

A %d blogueros les gusta esto: