Elogio de la ocurrencia.

Artículo publicado el domingo, 3 de Abril de 2016, en ElPeriódico.com.

solecitos

Il·lustració per Leonard Beard.

“Siempre he admirado la ocurrencia. Siempre he procurado mantenerla bien cerca. La tienen muchos de mis amigos. La tiene gente a la que admiro. La tiene alguno de mis enemigos, también. La demuestran cada día sobre las tablas muchos de los mejores humoristas de este país. La tiene David Guapo. La tiene Manu Sánchez. La tiene Carlos Latre. La tiene Goyo Jiménez. La tiene Berto Romero. Y así.

Para empezar, hay que saber discernir a qué ocurrencia me refiero. La ocurrencia no como acto inoportuno, sino como habilidad. La primera como idea feliz, la segunda, como el brazo armado del ingenio. Lo mismo que ocurre con la improvisación como chapuza y la improvisación como guionista inimitable. La primera es el fruto de la mediocridad, la segunda fruto del talento y la rapidez mental. Molière la llamó “verdadera piedra de toque del ingenio”.

Va a resultar que la ocurrencia es como el colesterol —o la molestia—, la hay buena y la hay mala. La hay útil y la hay perniciosa para el organismo. Ahí están Groucho Marx y ZP. Talento y talante. Ocurrencia y ocurrencias. Lo mismo que ocurre con la Historia y las historias. Basta rebajarle la mayúscula a la inicial y pierdes todo el valor que te aportaba.

Estoy hablando de la mejor. Ésa que no se puede preparar. Ésa que es imposible impostar. Esa capacidad de crear un giro donde no lo había, de dibujar curvas que conducen a lugares inesperados en la conversación, esa inquietud por aportarle algo de color a una línea de acontecimientos que se nos presenta siempre tan previsible y tan gris. Y de ahí este homenaje en forma de líneas que no pretenden ser ingeniosas, sino elogiosas.

Un homenaje que incluye a los ocurrentes anónimos, porque también los hay, y muchos. No hay más que abrir Twitter y darse cuenta de que el ingenio es una planta carnívora de exterior. La gasolina de las redes sociales es, sigue siendo, y siempre será ése. Para bien o para mal, el ingenio es una de las emociones que más nos empujan a compartir. A veces, para reírse con. Demasiadas, para reírse de. Lamentablemente, sí. Porque la fuerza, en manos del lado oscuro, es igualmente poderosa. Quizás por eso, figuras tan eternas como Jane Austen y Oscar Wilde menospreciaron públicamente el ingenio. O porque ellos, de eso, iban sobrados. A mí, que voy bastante falto de todo, siempre que sea para bien, me parece que hay que agradecerle mucho al cualquier artista de la palabra que llene de cosas inesperados destellos de brillantez nuestra predeterminada existencia.

Y hablando de cosas inevitables, me pregunto qué ocurriría si de pronto nos diera un siroco y pusiésemos todo el ingenio que somos capaces de producir como nación al servicio de fines no sé si más nobles, pero sí más comunes… igual otro gallo nos cantaría. Somos potencia emergente de ingenio en la balanza emocional del planeta. Si algo nos sobra aún, eso es sol, playa, Lazarillos e ingenio. Imagínatelo por un momento. Si todo el talento anónimo que anda por ahí desperdiciado en memes, coñas y chascarrillos de flor de un día, de pronto, se pusiera de acuerdo para favorecer un objetivo común, seguramente, muchas cosas cambiarían. O igual no, pero a mí me gusta pensarlo así. Ya no hablo sólo de las crisis que merecen nuestra atención y movilización, sino de ONGs que necesitan comunicación para seguir recibiendo financiación y aportaciones y muchas veces no pueden permitirse un plan de medios, para empezar.

Pero bueno, supongo que ahí radica la grandeza de la ocurrencia, del ingenio o de la improvisación: que son caóticas por excelencia, egoístas por definición. Que no sirven de mucho si lo que pretendes es hacer publicidad o propaganda. Y sin embargo, resultan perfectas para la conspiración.”

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8 respuestas

  1. en estos momentos, en que va a cerrar la institución de moda mas antigua de la ciudad por falta de financiación, una ONG para los Diseñadorer Emergentes de Moda, tu artículo nos emociona.
    #modafadbarcelona #thebestfashiondesigners

  2. La ocurrencia del ingenio

  3. Ocurrencia la mía…
    Y despropósito a la vez.
    Hoy no sabía que poner, que hacer, donde mirar, aunque lo supe enseguida, esa mirada, por muy mal que este, hace que me quede.
    Que quiera.
    Pero, a la vez me aleja, ya no me veo, no me siento, que puedo hacer, no estar bien es sinónimo de que.algo pasa, y es y será verdad.
    Yoquiero.
    Ytutambien.

    Pero cuando las terceras y cuartas..entran en acción, nos sometemos a ellos, a sus “ocurrencias” sus desidias, y hastios.
    Y creo que no quiero eso.
    No se.
    No quiero estar así.
    Lo siento.
    Hoy no estoy para escribir.
    Quiero algo que no puedo.
    Tener.
    Pero, no tiraré la toalla.
    Nunca,y si ves o sientes que lo hago, dime que es la peor ocurrencia…pero dímelo.

    Te exo de menos, a ti, y a tus besos.

    PD; perdona pero ahora soy yo el que no puede.

    • Estoy hablando de la mejor ocurrencia. Ésa que no se puede preparar. Ésa que es imposible impostar. Esa capacidad de crear un giro donde no lo había, de dibujar curvas que conducen a lugares inesperados en la conversación (llámense sonrisas) esa inquietud por aportarle algo de color a una línea de acontecimientos que se nos presenta siempre tan previsible y tan gris (picnic en la lluvia). Y de ahí este homenaje en forma de líneas que no pretenden ser ingeniosas, sino elogiosas. ¡Gracias!
      Es difícil, pero no es propio de ti rendirte….

      • Sin palabras en la recamara…

        Solo estas, aunque sean muy Duras, e Importantes..

        Te Amo.

        Pd; mis ojos esten abiertos o cerrados, te verán, mucho más que cualquiera que te haya o hubiese mirado antes.

  4. Cuando más valor tiene es en aquellos momentos en que no tiene finalidad excepto el ingenio per se.
    Quizás sea igual que el Arte o la Literatura como señaló Oscar Wilde, es inútil pero a la vez imprescindible. Porque, ¿qué utilidad puede tener la Mona Lisa colgada de una pared y que la contemplen? No es práctico, no aporta beneficio económico por si misma, no se puede comprar, vender, usar, etc. Porque es inútil es por lo que resulta imprescindible para comprender el (in)genio del humano.
    Saludos! Y gracias por tus artículos.

  5. Reblogueó esto en Wilson Victoria.

  6. Yo también admito tu ocurrencia, pues eres de los del tipo bueno, como “brazo armado del ingenio” Un saludo

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