La antigua vocalista de La Oreja de Van Gogh y el economista, autor de títulos como ‘La crisis ninja’, conversarán con Risto Mejide en ‘Al rincón de pensar’. No te pierdas el programa el próximo martes a las 00:15 tras la emisión de ‘Allí Abajo’.
Artículo publicado el domingo, 28 de junio de 2015, en ElPeriódico.com.
Il·lustració de Leonard Beard.
«Que no te cuenten milongas. Ni regalos, ni aniversarios, ni siquiera el mejor polvo sobre la mejor cama. El amor del bueno se demuestra sólo en tres momentos clave: en el fracaso, en la enfermedad y en el perdón. Todo lo que no sea esos tres momentos, es todo mentira. Autoengaño emocional. Facilidad de cariño. Un quererse mientras nos sea cómodo. Y es que hasta los barcos de motor avanzan con viento a favor.
El fracaso y la enfermedad vienen, normalmente, solos. No hace falta ir a buscarlos a ningún sitio. Son las hostias que te da la vida sin que las pidas, y muchas veces sin que ni siquiera las merezcas. Es verdad que hay gente que compra más números que otros, pero en general suelen ser vivencias tan inesperadas como injustas.
La única ocasión que depende de nosotros de alguna forma es el perdón. Perdonar es la única actividad que nos hace amables, es decir, seres dignos de ser amados. Poner por delante el derecho del otro a equivocarse, frente a nuestra presunta obligación de hacer de jueces implacables ante las faltas de los demás. Olvidarnos de nuestro dolor y pensar sólo en el ajeno, dejar de lado nuestra falsa superioridad momentánea y coyuntural para volver a nivelar las cosas, y ser conscientes de que nosotros también podremos cagarla en cualquier otra ocasión.
Perdona pero perdona de verdad. El perdón es lo que nos hace humanos y nos devuelve a la condición de seres erróneos. Quien no perdona no ama. Quien nunca ha sido perdonado aún no tiene seres queridos. Y quien no sabe perdonar, aún no sabe lo que es querer de verdad. Perdona si te llamo amor, pero de verdad.
Perdona pero perdona hasta el final. Que cuando hablo de perdonar, no me refiero a pronunciar simplemente un ‘te perdono’. No. Eso es maquillaje moral. Bienquedismo social. Eso es sólo el principio de un proceso que quieras o no, va a durar lo que los dos os tardéis en recuperar. Porque el perdón de verdad analiza las causas y minimiza los efectos. Porque el perdón de verdad queda lejos de un borrón y cuenta nueva. Por la cuenta que nos trae. Por los viejos tiempos, sí, pero también por los que vendrán.
Perdona pero perdona lo que haga falta. Cuanto más grande sea la cagada, mayor será tu oportunidad para perdonar. Y no se trata de predicar rollos judeocristianos sobre la culpa, el arrepentimiento o el acto público de contrición. Qué va qué va, yo leo a Kierkegaard. Es que en esta vida serás tan grande como el perdón que hayas sido capaz de otorgar. Así de claro. Tal cual.
Perdona pero perdónalo ya. Y ojo que no se trata de pretender que aquí no ha pasado nada. Aquí ha pasado y mucho. Nada más triste que tener que olvidar. Perdonas cuando esto que ha pasado, lejos de separarnos, nos ha unido más. Ahí es donde se juega la nueva relación su futuro. Si no eres capaz de sentirte más cerca cuando perdonas, eso es que no estás perdonando de verdad.
Perdona pero sobre todo sé perdonado. Porque ser perdonado es el otro gran chute de energía vital. Notar que no existe una segunda oportunidad, porque ésta vuelve a ser la primera. Creer en lo que se había construido antes de cagarla. Y ser consciente de que puede que nos volvamos a equivocar. Es el hoy por ti mañana por mí de las relaciones humanas. La vaselina que nos da la vida para poder continuar.
Y por último, perdona a quien haya que perdonar.
Piensa siempre que la alternativa es ir por la vida pidiendo permiso.
Y eso, como todo el mundo sabe, sí que es una cagada monumental.»
¿Quieres recibir artículos como éste en tu buzón de e-mail? www.ristomejide.com
AMARNA MILLER Y EL PADRE FORTEA, INVITADOS DEL MARTES 23 DE JUNIO, A LAS 00:15.
Risto Mejide sienta a una actriz porno y a un cura en ‘Al rincón de pensar’
Amarna Miller y el padre Fortea conversarán con Risto Mejide el próximo martes a las 00:15, tras la emisión de ‘Allí Abajo’, en Antena 3. La actriz de películas pornográficas hablará, entre otras cosas, de las motivaciones que la empujaron a iniciarse en el mundo del cine adulto. El padre Fortea hablará de su especialidad: los exorcismos. Descubre diferentes formas de ver el mundo en ‘Al rincón de pensar’.
Artículo publicado el domingo, 21 de junio de 2015, en ElPeriódico.com.
Il·lustració de Leonard Beard.
«A la palabra verano le pasa como a algunas parejas que conozco. Juntas tienen un sentido muy diferente a si las partes por la mitad. Pero qué ocurre cuando la disección no es ni de lejos simétrica ni equitativa. Qué pasa cuando las cortas por otro sitio que no es la mitad. Hay gente que se ha quedado a medias para siempre por culpa de haberse dejado jirones del alma en la relación. Y por ahí pululan, deambulan, merodean tratando de completarse de cosas que les faltan por culpa de otro que se las llevó. Y como no las encuentran en nadie nuevo, están condenadas a traficar con su propia insatisfacción. A morir por falta de uno mismo. A culpar al nuevo de lo que alguien de mi pasado me robó.
Son colas de lagartija. Se mueven, parecen vivas, pero en realidad dejaron de estarlo el día que les dijeron adiós. Fueron víctimas de un futuro que las engañó. Y ahí siguen, tratando de ahuyentar la soledad a base de espasmos, como si las horas fueran moscas a las que alejar de uno. Eso les pasó por diluir el yo en un nosotros cualquiera. Por olvidarse de conjugar la primera persona del singular. Dejaron de ser dos y creyeron que siendo uno serían más felices. Y suele ser siempre demasiado tarde cuando se dan cuenta de que no. De que ese tiempo nadie se lo va a devolver.
Y qué ocurre con la otra parte. Esa mitad a la que le extirpan de golpe la cola, parte fundamental en la definición del yo. Pues aquí se da un fenómeno maravilloso que los biólogos aún no aciertan a comprender del todo. De pronto, de alguna manera que aún continúa siendo un misterio, las células empiezan a regenerar la parte que faltaba hasta que la reconstruyen. Hasta que se repara por completo el daño causado. Hasta que la cola vuelve a ser cola. Y aquí no ha pasado nada. Ellos lo llaman autonomía caudal. Los psicólogos lo llaman resiliencia.
Yo creo que no se atreven a llamarlo por su nombre: enamorarse.
Todos tenemos más o menos autonomía caudal. Capacidad autoregenerativa natural. Levantarse de un revés emocional creándose un universo nuevo de la nada. El tipo que inventó eso de que un clavo quita otro clavo, realmente la clavó. Pero lo importante no es simplemente volverse a emocionar. Lo importante es hacerlo siempre como la primera vez. Sin diferencia alguna entre la cola que te cortaron y la que has generado de nuevo. Volver al punto cero con la misma ilusión del primer día. Vivir como Dori buscando a Nemo. Y creerte que por fin la has vuelto a encontrar.
Yo no concibo enamorarme de otra manera que no sea para siempre. Si no es eterno, para qué exigirse una exclusiva, oiga que no me compensa, que no me vale la pena. Para eso están las follamigas. Y los amigos de siempre. Y la gente que te quiere de verdad. La que te estimula intelectualmente. La que te hace soñar. Todo lo demás, es subcontratable. Como lo definía categóricamente mi amigo Pedro Ruiz: El polvo, por lo que vale. Ni un euro más.
Por eso, ahí va otro consejo que no me has pedido: si te vas a enamorar, hazlo como las lagartijas. Echa mano de tu autonomía caudal. Extírpate las células muertas, déjalas ahí que pataleen fingiendo estar vivas, y tú céntrate en la relación que vas a regenerar. Concéntrate en construir un universo nuevo. Un lenguaje nuevo. Un nuevo historial. Algo que pueda durar. Porque esta vez puede que sea así. Y si al final no lo es, jamás lo vivas como una pérdida de tiempo, ni mucho menos un fracaso. Porque si todas las cosas que acaban fuesen consideradas un fracaso, en esta vida todo, absolutamente todo, estaría destinado a fracasar.
Y sobre todo, cuando la gente te mire con escepticismo, disimula tu condescendencia y repíteles dos frases:
Todo el mundo se cree que se ha enamorado alguna vez. Hasta que se enamora alguna vez.»
¿Quieres recibir artículos como éste en tu buzón de e-mail? www.ristomejide.com
Jueves, 18 de Junio de 2015, a las 18:00. Publifestival.
Risto Mejide, Miembro Honorífico y Premio Especial a la Trayectoria Profesional.
Publifestival, en su 9ª edición de 2015 nombrará a Risto Mejide Miembro Honorífico otorgado por la organizadora del festival Fundación Mundo Ciudad. Además se le hará entrega de un Premio Especial Publifestival por su Trayectoria Profesional.
¿Quieres recibir artículos como éste en tu buzón de e-mail? Suscríbete a ristomejide.com.
Si volviera a nacer, me gustaría decirte que corregiría errores, pero pasaría seguramente por las mismas cosas. Me equivocaría en los mismos sitios. Y acertaría más bien poco o casi nunca.
Porque si volviera a nacer, me gustaría decirte que sería más duro, más experimentado, más sabio.
Pero imagino que nada, que acabaría diciendo los mismos te quiero. Los mismos te odio. Los mismos adiós. Volvería a llorar por los mismos éxitos. Y a reír por los mismos fracasos. Porque son ellos los que me han traído hasta aquí.
Nadie sabe muy bien lo que haría si volviera a nacer. Pero yo, sin embargo, ahora sí que sé algo. Lo que sé es que si volviera a nacer, volvería a buscarte. Exactamente igual. No pararía hasta volverte a encontrar. En aquél sitio, a la misma hora. Volvería mucho más nervioso que aquella primera vez. Intentaría decir lo mismo que dije para llamar tu atención Aunque supiera que lo nuestro tendría un final Te miraría a los ojos como estoy haciendo ahora y te diría sólo una cosa. Que si volviera a nacer, volvería a buscarte una y mil veces más. Que si volviera a nacer, volvería con los ojos cerrados… …al rincón de pensar.
El chef Alberto Chicote y el piloto de Fórmula 1 Carlos Sainz Jr. serán los próximos invitados del programa que presenta Risto Mejide en el late night de Antena 3.
El próximo martes, a las 00:15 horas, depués de ‘Allí abajo’, vuelve ‘Al Rincón de Pensar’.
Artículo publicado el domingo, 14 de junio de 2015, en ElPeriódico.com.
Il·lustració de Leonard Beard.
«Si me muriese hoy habría gente que hasta se alegraría. Para qué nos vamos a engañar. Si es que incluso la peor noticia para uno puede ser una gran noticia para los demás. Y lo tranquilo que me iría pensando que iba a hacer a toda esa gente feliz de golpe. Celebrando mi defunción. Alguno montaría una fiesta y bebería a mi salud. Con suerte les cogía a todos un cólico nefrítico o acababan con un coma etílico celebrándolo en el hospital. Dan ganas de resucitar sólo para verlo. A ver si lo de Jesucristo fue el primer OWNED de la historia.
Si me muriese hoy me gusta pensar que también habría gente que se pondría triste. Gente a la que le sabría mal. Gente que me quiso por encima de mis posibilidades. Gente que me echará de menos. Vete tú a saber por qué. Son la gente a la que veo menos de lo que me gustaría. Gente a la que últimamente no me da tiempo ni de llamar. La gente que me ha hecho feliz. La gente que vale la pena. Gente por la que esta vida merece ser vivida. Gente que para mí ha sido y siempre será especial.
Y por último está toda esa gente a la que si me muriese hoy, le daría igual. Vamos, la inmensa mayoría de la población mundial. Personas a las que les acabo de dedicar más tiempo del que ellas me dedicarán jamás.
Si me muriese hoy mismo dejaría tantas cosas a medias. Frases que jamás supe ni pude acabar. Te voy a querer para toda la. Te voy a hacer la mujer más feliz del. Lo nuestro nunca se. Por qué no nos. Hasta cuándo vamos a. Yo nunca más me volveré a. Cuando quieras yo te. Jamás nos separará ni nada ni. Qué hace ese hombre en tu. Mírame a los ojos y dime que. No eres tú, soy. Es la primera vez que me.
Aunque la verdad que si me muriese hoy también habría vivido muchísimo. Frases que acabaron tan arriba que la verdad que daba lo mismo cómo empezaron. Porque bien está lo que bien acaba. Y porque mal está lo que no mereció ni un triste final. Curiosamente, todas rimaban con aquí y ahora. Jamás con el pasado, ni con el futuro, ni con vamos a contar mentiras tralará.
Si me muriese hoy mismo la verdad que sería una putada enorme. Justo cuando acabo de conocerte. Justo cuando me he comprometido con la idea de hacerte feliz. Ya, ya sé que mi credibilidad lleva 20 años buscando asilo político de su propia hemeroteca. Pero todas las tendencias están ahí para romperse. Y quién te dice a ti que he vivido lo que he vivido para llegar a ti. Y quién te dice que no eres tú mi anomalía. Mi punto de inflexión. Mi destino más original, que viene de origen, porque sólo cuando sabes de dónde vienes puedes querer realmente dirigirte hacia donde vas.
Por eso, si me muriese hoy, tendría por un lado la tristeza de dejar de mirarte a los ojos para toda la eternidad. Pero por otro, sería feliz por haberte disfrutado aunque sólo fuese unos días. Porque una vez más, el corazón habría triunfado. Sí, ya sé que te he puteado toda la vida, me diría, pero no me digas que no te he reservado el mejor sabor de boca para el final. Y yo no tendría más remedio que darle la razón, insisto, una vez más. Y es que lo que se firma con el corazón puede acabar bien o puede acabar mal, pero como un error, jamás. Es lo que tiene la sangre, que donde no hay vida, no está.
Por eso, si me muriese hoy, por fin tengo muy claros tanto mi esquela como mi epitafio.
La primera, sería un flyer válido para entrar en cualquier macrobotellón con barra libre.
Y el segundo, tendría sólo tres palabras: Su anuncio aquí.»
¿Quieres recibir artículos como éste en tu buzón de e-mail? www.ristomejide.com
Este es un mensaje para todos los raros. Para los que han sufrido alguna vez por no ser ‘normales’. Para los que fuisteis objeto de burla. Diana de las bromas de los demás Para los diferentes Los incomprendidos Los inadaptados.
Cada-uno-de-vosotros
Sois especiales Diferentes Únicos No sois la copia de nadie Y tenéis lo más difícil de conseguir en esta vida Algo que mucha gente ni ha conseguido ni conseguirá jamás
Ese algo es lo que os diferencia de aquellos que os persiguen Un día, más pronto de lo que creéis, dejaréis de ser diferentes para convertiros en referentes Algún día, más pronto de lo que creéis, dejarán de perseguiros Y os empezarán a seguir…
Y ese día, ese día habrá llegado vuestro momento El momento de perdonarles, de ser generosos El momento de enviarlos a todos a tomar…
Risto Mejide recibirá este jueves, después de ‘Vis a vis’, a Cristina Pedroche, presentadora de ‘Pekín Express’ y a Enrique Cerezo, presidente del Atlético de Madrid. El próximo jueves, a las 00:15, horas vuelve ‘Al Rincón de Pensar’.
Artículo publicado el domingo, 7 de junio de 2015, en ElPeriódico.com.
Il·lustració de Leonard Beard.
«Desgenerados. Somos todos unos desgenerados. Porque todo lo de la generación anterior ya no sirve. Porque todo lo que nos contaron los que había antes ya no está. Porque seguro que no lo hicieron con mala intención, pero sí con funestas consecuencias. Porque nos han dejado en pelotas ante la vida y ante lo que se suponía que teníamos que hacer. Porque el manual de instrucciones nos salió caducado de fábrica. Y porque nadie queda al otro lado para responder. Este call center está cerrado por derribo. Esta garantía se nos quedó sin sellar. Este negocio está traspasado al vertedero de los fracasos. Y ese consejo que te dieron ahora sabes que se autodestruirá.
Desgenerados. Ni los cincuenta son los nuevos cuarenta. Ni los cuarenta son los nuevos treinta. Ni los treinta son los nuevos veinte. Ni los veinte son los nuevos diez. A lo tonto a lo tonto nos estamos cargando el concepto de edad. Una fantasía que al menos permitía separar a la gente por experiencia y por tanto nos ayudaba a relacionar. Aquí ahora ya nadie controla lo que está haciendo porque nadie sabe muy bien hacia dónde va. Por eso hay niñatos a punto de jubilarse y por eso hay viejos que aún utilizan cremas contra el acné juvenil. Tanto un adolescente como un venerable anciano pueden pronunciar a la vez y con sentido la frase fatídica de la muerte en vida: yo ya no tengo edad.
Desgenerados. Estudia muy duro y sacarás buenas notas. Gradúate y harás carrera. Consigue una carrera y tendrás trabajo. Consigue un curro y tendrás una profesión. Ejerce tu profesión y ganarás dinero. Gana dinero y algún día te podrás retirar. Retírate y podrás disfrutar de tu jubilación. Jubílate con honores y disfruta de tu pensión. Cuando todos los eslabones de una cadena se rompen sin excepción, lo que te queda ya no es cadena ni es nada, inútiles trozos de metal que ya no sirven ni para tirar ni para amarrar. Lo que te queda es un puñado de fracasos encima sin responsables a los que echarle la culpa. Lo que te queda dicen que es fruto de la causalidad. Já.
Desgenerados. Porque aunque hagamos oídos sordos, las relaciones de nuestro entorno no hacen más que naufragar. Parejas de toda la vida que parecían indestructibles. Parejas que jamás hubieras dicho que estaban tan mal. Parejas que empezaron todas sin la más mínima intención de acabar. Y sin embargo ahí están todas. Abandonadas en la cuneta de las relaciones accidentadas. Por un tercero, en un segundo, ahora vete y diles que lo importante es participar.
Todos zarpamos creyendo que podíamos seguir la brújula de la cabeza y la del corazón, y así no hay forma de navegar.
En este mundo de desgenerados, lo interesante ya no es sólo mirar hacia atrás. Hay otros desgenerados que vienen después de nosotros que déjalos correr también. Porque si nosotros lo tuvimos chungo por creernos una realidad que ya jugaba a otra cosa, imagínate ellos, que han tenido unos mayores que no hemos sabido ni a qué jugar.
Tengo la sensación de que hemos sido el ejemplo perfecto de lo que no deben hacer. Creerse a pies juntillas lo que nos enseñaron nuestros mayores, sin cuestionarlo, sin ponerlo en cuarentena, sin saber si lo estábamos haciendo mal. Y total, para qué.
Desgenerados. La única buena noticia de todo este lío es que nunca existió un cambio generacional. Lo que existen son individuos que están solos y que siempre mueren en soledad. Y luego están individuos que se juntan para dejarse la vida en hacer que las cosas cambien. Que las cosas salgan. Que las cosas avancen. O retrocedan, da igual. Pero que las cosas jamás se queden como están.
Esos son los individuos que merecen la pena.
Esos son los individuos que hay que saber encontrar.
Porque importa un carajo a qué generación pertenecen.
Porque importa un carajo su edad.»
¿Quieres recibir artículos como éste en tu buzón de e-mail? www.ristomejide.com
Te olvidaré Porque ya he olvidado otras veces Porque sé cómo hacerlo Porque no quiero ni debo recordarte Ni guardarte en ningún sitio Ni llorarte más Aún no sé cuándo pero yo te olvidaré No porque no merezcas ser recordada Sino porque no me conviene nada saber que estás Que amas Que puedes llegar a sentir por otro lo que sentiste por mí Pero sobre todo te olvidaré porque no eres del todo real Jamás lo fuiste Eres lo que yo quise de ti Yo te imaginé, yo te pude crear Y ahora puedo y debo destruirte de mi memoria Hoy te vas tú
Antena 3 emite esta noche, después de la serie ‘Allí Abajo’, una nueva edición de ‘Al rincón de pensar’, programa conducido por Risto Mejide en el que dos personajes charlan y reflexionan sobre su vida y su profesión. Hoy será el turno de Juan Carlos Monedero y El Rubius.
¿Quieres recibir artículos como éste en tu buzón de e-mail? www.ristomejide.com
Artículo publicado el domingo, 31 de mayo de 2015, en ElPeriódico.com.
Il·lustració de Leonard Beard.
«Espacio partido por tiempo. No es sólo una definición. Es una fórmula. Y como tal se cumplirá el cien por cien de las veces. Y lo que es peor, la acabaremos sustituyendo aunque sólo sea mentalmente por el concepto resultante. Lo que viene siendo velocidad. Otra cosa más que en cuanto la definimos, en cuanto la ocultamos tras su correspondiente etiqueta, nos olvidamos de qué esta hecha. De dónde viene. Y por tanto, hacia dónde va.
Espacio partido por tiempo. Parece que parte del espacio ha salido a por más tiempo como quien baja a por más sal. Como quien se queda a media noche sin leche, esa pesadilla que tanto aterra a los americanos y yo jamás he acabado de entender. El espacio estuvo aquí, se encontraba tan tranquilo separando las cosas y de pronto se dio cuenta de que necesitaba más tiempo. Y a por ello que fue. El lugar al que se dirigió debe de ser de grande como el Gran Bazar, pues ahí caben todos los espacios que se han quedado sin tiempo, y encima se comercia a ritmo frenético de minutos y segundos. Dámelo ahora. Dámelo todo. Y dámelo ya.
Espacio partido por tiempo. Que alguien me explique por qué necesitaba más tiempo el espacio. Por qué no se conformó con el que había ya. Qué es lo que le movió a salir y a buscarse la vida. Y lo que es más importante, cuándo volverá. Esta realidad que se te ahoga por falta de espacio necesita de más oxígeno para respirar. Así que esperas que el espacio no tarde mucho en hacerte el recado, y que no se coma el tiempo por el camino, trayendo al final las clásicas barras despuntadas de pan.
Espacio partido por tiempo. Algo que está dispuesto a dividirse por otro algo. Siempre hay alguien dispuesto a dividirse por alguien más. Siempre hay como mínimo uno dispuesto a sangrar. Es el dilema del prisionero emocional. Todos jodidos en cuanto esto acabe, sí, pero tú un poquito más.
Ojo que hablamos sólo del espacio partido. El resto, el que se quedó aquí no veía venir la catástrofe, o igual sí la vio y siguió exactamente igual. Fueron las consignas racionales que demandaban prudencia, esas que jamás quisiste escuchar. O igual fueron los servicios mínimos de esta huelga de espacialidad. El caso es que todo parecía más junto, más apretado, pero eso sí, coyuntural.
Un espacio, el que ocupábamos, se nos ha ido quedando dividido por cero. Y un tiempo, en el que estuvimos, que es ése justo que ahora ya no está. Como las promesas que nos hicimos todas juntas. Sin dejarles ni tiempo para respirar.
Por eso es gracioso escuchar ahora que sufrimos velocidades distintas. O incluso que igual cometimos un exceso de velocidad.
La velocidad no entiende ni cuánto espacio ni cuánto tiempo la conformaban. A ella, si recorristeis un espacio infinito en un segundo o un solo centímetro en cero, le da igual. Lo que le importa es el dato, el resultado, llegar con una cifra concreta al final.
Y cuando ya estás en ese final, cuando ya todo ha acabado, entonces te das cuenta de que lo importante era el espacio partido por tiempo.
Y no la velocidad.»
¿Quieres recibir artículos como éste en tu buzón de e-mail? www.ristomejide.com
Debe estar conectado para enviar un comentario.