Qué mal nos queremos.

Artículo publicado el domingo, 14 de Septiembre de 2014 en ElPeriódico.com

risto14-9-14

Il·lustració de Leonard Beard

“Qué mal nos queremos. Qué mal andamos de cariño del bueno. Qué poco nos paramos a darnos lo nuestro. Y ya no digamos lo de los demás. Qué pronto se acabó lo que se nos daba, si es que se nos dio. En este déficit emocional globalizado y transnacional no existen ya ni clases medias ni clases altas, aquí todos somos mileuristas de un amor hipotecado, aquí todo el mundo es un sin techo de amor del que duele cuando sana, amor del de verdad.

Y todo por querernos mucho, muchísimo, sí, pero mal, con lo cual acaba siendo peor el remedio que la enfermedad. Porque cuando algo es malo y sin embargo escaso, no hay que preocuparse demasiado, es mucho más fácil de evitar, y ya no digamos de erradicar. Pero si encima te lo profesan en cantidades industriales, si hablamos de una pandemia a nivel mundial, inténtate tú escapar. Es imposible. Y así nos va.

Qué mal nos queremos. De verdad. Existen quereres de los que damos por descontados. Su único gran defecto es que siempre estuvieron ahí, sin pedir nada a cambio, sin hacer demasiado ruido y tampoco hubo que hacer mucho para currárselos. Es el querer de una madre, sí, pero también cualquier amor que llegue demasiado pronto, demasiado fácil, demasiado incondicional, ése que cuando te vienes a dar cuenta de que lo tenías, te giras y ya no está. Y es entonces cuando empiezas a echarlo de menos. Cuando ya es tarde. Cuando ya no se le puede corresponder… ni apartar.

Y es que no sé si lo ves, pero mal, nos queremos un rato. Mira el amor propio, el amor a uno mismo. Ése que alguno confunde con soberbia o prepotencia y a otros les da vergüenza manifestar. La gente aquí no tiene punto medio: o se pasa de frenada, como es mi caso, o en su vida no lo llega ni a probar. Esta última es la humildad mal entendida, la que te divide día a día como individuo y te apaga como una vela en medio de esta tempestad a la que llamamos rutina. Lo necesario que es pasar más tiempo con uno mismo, para poder pasarlo con los demás. Lo difícil es encontrarle el punto, apretarle a la vida, exigirle siempre un poquito más. Conocer los propios límites y ponerlos cada día a prueba, y comprobar que cuando tú te acercas, siempre se acojonan y acaban refugiándose un poco más allá.

Y así no es de extrañar que haya gente que se quiera tan flojo. Nos enamoramos y hacemos ver que nos da igual. Vayamos poquito a poco, no te vaya a soltar un te quiero demasiado pronto, no nos vayamos a precipitar. Como si esto que te sale del corazón fuese agua del grifo. Ahora lo caliento, ahora lo enfrío. Ahora le doy a chorro. Ahora gotita a gotita y no más. Y el día menos pensado se te olvida quitar la llave de paso y te encuentras flotando empapado en medio de tu propia soledad. Uno no elige cuándo ni de quién se enamora, como tampoco se puede elegir la velocidad. Falacias que nos contamos a nosotros mismos, tratando de convencer a un amigo que ya hace tiempo que ni nos cree, ni nos ha dejado de escuchar.

Dentro de este ramillete improvisado de amores nocivos, no podíamos olvidar los que encuentran placer simplemente en hacerse daño. Los yonkis de la intensidad. Es difícil llegar a admitirlo, pero algunos lo consiguen. Y entonces qué. Porque destruirse es como acariciarse: por muy bueno que seas contigo mismo, siempre hay alguien que lo hará mucho mejor por ti. Aunque sea porque llega adonde tú no llegarías jamás. Y es que nadie me hiere como tú.

Qué mal nos queremos cuando quererse es atraparse, meterse en una urna y verse marchitar. Entramos en el mundo de los reproches, de las libertades fingidas, del tú verás, del te quiero tal como te imagino. T’estimo, ets perfecte, ja et canviaré.

Y para terminar, para que nadie se sienta excluido, aplaudamos la inmensa horda de amores pantalla. Los que lo son de cara a la galería, porque a nadie se le ocurre nunca profundizar. La cantidad de parejas que cenan siempre en silencio. Parejas que si se cuentan el día, lo hacen como quien repasa sin hambre la carta. Parejas que han olvidado que el hecho de hablar no tiene nada que ver con el acto de comunicarse. Para lo primero basta con mover la boca y emitir fonemas. Para lo segundo, además, hay que mover el corazón. Propio y ajeno.

Y hablando de ajenos.

Por muy mal que nos queramos todos, jamás olvides que siempre estarán peor los demás.

A que sí, cariño.”

¿Quieres recibir artículos como éste en tu buzón de e-mail? Suscríbete a ristomejide.com.

 



Categorías:Artículos, Articulo, El Periódico de Catalunya, Ouyeah, Risto, Risto Mejide

Etiquetas:, , , , ,

19 respuestas

  1. Brillante! 👏👏👏

    • Pues sí, que mal nos queremos. Es curioso como plasmas diferentes personalidades y tipologías de pareja por lo que se refiere al querer. Permíteme expresar mi opinión sobre los yonkis de la intensidad y las personas que quieren de verdad. Como tu bien dices, existen las personas derrochadoras de amor. Esas personas son fantásticas. Personas que quieren a otras, que aman el amor por ser sólo amor, hablando a niveles amorosos y amistosos. Personas dispuestas a entregar el alma porque su creencia principal es la de amar por encima de todas las cosas. El problema es cómo reaccionan las personas objetivo de ese amor. Menosprecian. Ignoran. Minimizan. No entienden como alguien puede amar sin tapujos, con las imperfecciones y defectos que supone querer a alguien de verdad. Huyen, les da miedo ser queridos porque no saben querer de la misma manera…y es allí donde aparecen los yonkis de la intensidad. No son más que seres incomprendidos hartos de desparramar amor en busca de llenar ese vacío que les deja entregarse tanto y al final ser rechazado. Porque nunca les dan lo que ellos anhelan y derrochan, amor por amor. Querer por amor, que no es lo mismo que querer por querer.

      Me siento muy identificada con todo lo que has escrito, recientemente tuve un accidente de coche donde casi no logro explicarlo. Afortunadamente estoy recuperándome, y llevo muchos días en cama dándole a la cabeza a cosas como lo que has escrito. Cuando te encuentras en una situación límite, de repente todo el mundo te quiere, algunos de verdad, y otros, para poder compartir el show contigo: “Pobre de mi, mi amiga está en el hospital”. He aquí porque llevo pensando en el amor tantos días, vivimos en un mundo con tendencia al egocentrismo, poca gente sabe realmente expresar el amor necesario, incluso en estas situaciones. Y tú, cómo víctima principal, despiertas y te das cuenta realmente de aquellas personas que a escondidas te aman sin reproches y de aquellas que te aman para hacerte un favor. No se puede querer como favor…querer no es un favor, es un placer.

      Muchas gracias Risto, has despertado en mi mucha satisfacción y comprensión con este artículo.

  2. Amar, querer, sufrir. ..¿no son todo deferentes … pasiones?
    Muy buen artículo, y muy bien escrito. Me gustaría escribir así, pero una cuestión. .. ¿ porque el Ser Humano tiende al mezclar, a confundir, a liarse tanto y en todo, cuando lo mas fácil del mundo es amar? ¿porque el Ser Humano sufre tanto en tratar de definir algo que dudo que tenga definición?
    Spinoza decía que 《 la esencia del Ser es el deseo》es decir, el deseo es el motor, nuestro motor. Pero el 99.99% de nosotros también lo confunde tofo, lo lía todo lo…estropea..etc. por tratar de meterlo en la caja del amor, cuando esa caja, YA ESTA LLENA. Esa 《caja 》YA NO LLEVA MAS. ..
    ¡¡ ¿Qué tiene que ver amar, con querer? !! ¿que tiene que ver desear con amar? Creo – y quw conste que no es más que mi opinión – que cuando logremos separar las churras de las merinas, lo blanco de lo negro, etc de la misma manera que sabemos separar un árbol de un gato, … amaremos mejor, y lo mejor aun…NO sufriremos tannnnnto
    Un saludo

  3. Durante más tiempo del que me gusta reconocer, mantuve una relación nociva con una persona que jugaba al cara o cruz cada vez que yo me daba la vuelta sonriendo al pensar que todo iba a ir bien a partir de ese momento. Obviamente sin darme cuenta, metida en mi versionado “me quiere como me imagino”, no me dí cuenta de que el juego consistía en una de cal/arena/cal/cal/cal en la que perdía sin ni siquiera apostar al puto 14 rojo en esa ruleta que dicen que llaman amor por no llamarlo putabarata. Lo peor de todo no fue ni es (ya no sé en qué tiempo verbal me escuece la cicatriz) que llegase a pensar que ese era el amor que me merecía, sino que me quedé de brazos cruzados viendo como mi (masoca) corazón iba a por más, porque uno cuando pierde la cabeza por este tipo de cosas lo hace sin freno y a toda ostia, y el orgullo y la dignidad es lo primero que se pierde. Esto último es lo que a día de hoy sigo intentando recuperar, ya que si algo bueno tienen esa mierda de quereres, es que aprendes de la mejor manera que la vida te brinda, a palos. Aprendí y sigo aprendiendo que el primer querer importante es el que se debe tener uno a sí mismo, y sólo puede ser de una forma: bien y bonito.

    Olé tú, Risto, por escribir tan bien y bonito que haces que mi masoca corazón quiera volver a conducir sin frenos aún sabiendo el alto riesgo que tiene de acabar siniestro total.

  4. Difícil, el no nacer aprendido. Cuestión de saber el arte del “no saber” quizá … Cuestión de pura honestidad en donde “el macho y la hembra” no son más que sucedáneo de todos los mitos. ¿ Haría falta una nueva vida lejos, muy lejos de aquí ? Sólo pregunto, porque una cosa es cierta, y ya se ha dicho: ” estamos aquí para aprender … cuando la vida resulta un muy largo espacio de tiempo que se hace demasiado corto. ¿ Esforzarse ? ¿ Quién se lanza a una guerra sin calcular las propias fuerzas y las del “enemigo” ?. Aprender a querer; aprender a amar; aprender sin condicionales; aprender que en el mundo “este o éste”, estamos para aprender. Aprender a morir lejos del propio capricho, de las frivolidades que nos cosifican y nos hacen cosificar a cuantos nos rodean: a morir a uno mismo y en la otra persona. Aprender … que con fidelidad, el corazón de piedra debe de aprender.
    No sé si he dicho: “aprender”.
    Después de un largo, muy largo camino, de risas vanas, de “muertes” -> aprendiendo.

    No sé si he dicho: “aprender”…

    Nada hay hecho: nosotros aún menos.

  5. Te sigo desde hace tiempo y por casualidad, he observado tu gran Don de sacar a flote la verdad, he casi adivinado, síntiendo más que leyendo lo que escribes, esa sensibilidad especial, por lo que mi pregunta es obligatoria; por que te empeñas en vender de ti lo que no eres en los programas de televisión ??
    Justamente lo que eres es lo que te hace especial y te esfuerzas en transmitir lo contrario…. Cuanto menos es curioso….

  6. Emocionante, audaz e íntimo.

  7. Solicito que se borren todos los comentario hechos en dicho blog. Incluido este. A la mayor brevedad posible, ya que salen mis datos en los resultados de búsqueda google. Quiero borrar mi rastro en dicho blog y quiero que sea ya. Gracias

  8. Es urgente y solicito que borren todo a la mayor brevedad posible.

  9. G E N I A L!
    m’encanta directe, clar, y con dos cojones!!

  10. Brutal, el tema, la fluidez y la manera de escribir me recuerda a tus primeros libros

  11. Pues sí vida mía , que razón tienes.

    Me ha llevado mi tiempo averiguarlo, entenderlo por completo, palabra por palabra.

    Entender y aprender lo que describes a demanda del corazón. Los días perdidos, inmersos en esa búsqueda.

    Te he echado de menos, tanto que no soy capaz de describirlo en palabras.
    Siempre te suelo decir , no se si recordarás: ” Tú espera yo me tomaré mi tiempo pero tranquilo, llegaré.

    Recomenzando vida mía.

    • Que mal nos queremos .

      Llegar es dar los pasos necesarios , vayan lentos , vayan rápidos , no tenemos prisa. Tuvimos incertidumbre ,
      Estuvimos perdidos…

      Tratando de encontrarnos , buscar la manera . En esta vida ó en la otra .

      Cada día es un nuevo reto , vivimos el momento con tal intensidad que cualquier otra cosa que suceda en dicho momento es totalmente irrelevante.

      Lo único que debe importamos en este momento es este momento. Valga la redundancia , vivirlo con el alma. Dejar que fluya la energía , salga la oscuridad y vuelva la luz aunque solo sea un poquito más que ayer.
      Cada lágrima cada desespero. Las estaciones , los meses los años ,

      La vida entera , vida paralela , alma gemela. Risto
      Seguiré buscando inspiración…

      A que sí, cariño.

  12. Una vez se me escapó algo así como “Te quiero para darme a ti” y entonces supe que era amor de dar, no de recibir.

  13. Me gusta la crítica, me gusta la duda y me gusta que se haga con fervor, porque se dicen las cosas que se piensan sin limitaciones aún quizás equivocándonos un poco. Creo que caemos en el error de la generalización una y otra vez, aún así tendemos a expresar nuestra frustración generalizada para que los que se sientan identificados lo hagan en privado. Todos amamos y todos amaremos. Son sentimientos tan intensos aquellos a los que los llamamos amor; sean el cariño, la alegría, la admiración… que son imposibles de obviar. Todos sentimos y tenemos muchas emociones, pero creo que lo que extraigo de esta crítica y realmente estoy de acuerdo es que no nos expresamos.
    Entre metáforas y comparaciones y subordinaciones es difícil ver la crítica real de Risto. Tenemos miedo a expresarnos y infravaloramos lo que tenemos. Y creo que esto va más allá de el amor, tanto en la vida cotidiana y en situaciones más puntuales no somos capaces de expresar nuestras emociones por miedo y cobardía. Es curioso como Risto relaciona la humildad con nuestra falta de expresion emocional, recuerdo tediosas clases de análisis de texto en los que tratábamos a Nietzsche y, perdonadme y decídmelo si me equivoco, pero siento una fuerte conexión con este artículo y su filosofía. Tenemos que sentir libremente nuestras emociones y sin miedo de lo que pensarán los demás, cada uno está en su derecho a vivir dionisíacamente su vida.
    El segundo tema que también toca Risto me conmueve muy fuertemente, cada día valoramos menos lo que tenemos, nos acostumbramos a nuestras amistades, a nuestros amantes, a simplemente saber que están allí y no recordar el amor que se tienen (especialmente entre amistades) las personas. Estoy de acuerdo con que debe haber moderación de algún tipo, pero a veces tambien hay que desenjaular las antítesis de nuestra sociedad terriblemente medidora, monótona y fría, rebelarnos diciendo “te quiero” porque después de todo queremos a nuestros amigos como queremos a nuestra familia.
    En general me ha gustado mucho leer este artículo, y espero que la gente se desbloquee poco a poco y pueda hablar abiertamente de lo que siente.

Trackbacks

  1. Qué mal nos queremos
  2. Se Busca León - Soldadito Marinero Blog
A %d blogueros les gusta esto: