Juicio a Risto Mejide – El síndrome de Darrín

el sindrome de darrinUn artículo de Mikel Labastida en El Síndrome de Darrín para Las Provincias

Risto llegó a Valencia y hubo quien puso el grito en el cielo por miedo a que el popular jurado hubiese venido a descubrir a quienes desafinan por estas tierras, que no son pocos. El caso es que Risto Mejide se coló entre los premios Nobel que cada año deciden los galardones que la Fundación Jaime I entrega a entidades y profesionales por su labor en áreas como la economía, la investigación, las nuevas tecnologías o el urbanismo, entre otras.

¿Qué pinta el tipo de ‘Tú sí que vales’ entre médicos, investigadores y científicos se preguntaron y alarmaron unos cuantos? Esta sociedad nuestra en la que se tacha de manera prematura y apresurada juzga enseguida al resto de personas por una imagen, por una frase, por un hecho, sin detenerse a cavilar mucho más. Actuamos así, sin meditar, emitiendo juicios rápidos por una impresión rápida.

 Nadie se molestó en mirar el currículum de Mejide, simplemente se le colocó la etiqueta de famoso que sale por la tele. Y encima en Telecinco, nada menos. Nadie se fijo en que el chico de las gafas de sol imparte clases universitarias de Creatividad, que ha sido director creativo de varias agencias de publicidad importantes de este país y que en la actualidad dirige su propia empresa con la que ha ideado distintos formatos y campañas publicitarias multipremiadas. Por todo ello no es descabellado que se pensase en él para formar parte del jurado encargado de distinguir a los emprendedores del año. ¿Habría que censurarlo simplemente porque es famoso sin detenernos ni un minuto en valorar su idoneidad? ¿Se investigó pormenorizadamente los currículum del resto de miembros del jurado?

Dicho esto, debería saber Risto Mejide que los peros que le han puesto por estas tierras tampoco vienen motivados de la nada. Nos guste más o menos hemos estado acostumbrados por aquí durante muchos años a que se hiciesen fichajes deslumbrantes a costa del nombre. Aquí se estrenaron películas de James Bondcon Daniel Craig pululando por el Palau de les Arts cuando la mayoría de producciones valencianas pasaban desapercibidas, aquí han venido directores de orquesta de todo el mundo mientras ninguneábamos a nuestras bandas, aquí ha llegado Irene Papas a dirigir ciudades del teatro mientras muchas compañías mendigaban para tener un bolo. Esto ha pasado aquí. De ahí tantas reservas con su ‘fichaje’.

Todos nos guiamos algunas veces por un primer impulso sin reflexionar mucho más. Hace unos años, concretamente cuatro (cómo pasa el tiempo), tuve la oportunidad de entrevistar a Risto Mejide a propósito de la publicación de su libro ‘El sentimiento negativo’. Concretamos una entrevista telefónica, ya que la visita que iba a hacer a Valencia se había cancelado. Si no llega a ser un personaje tan popular no creo que lo hubiese hecho. La fama tiene cosas malas pero también buenas.

 La casualidad quiso que dos días antes de la entrevista Telecinco anunciase que prescindía de Risto Mejide como integrante de ‘Operación Triunfo’ tras un altercado que había protagonizado en el plató con el presentador Jesús Vázquez. Mejide no canceló la entrevista aunque especificó que el único tema del que quería hablar era su libro. He venido a hablar de mi libro, parte II.

Una vez comenzó la conversación, entendió que yo insistiese con el tema televisivo, demostró buen talante y permitió un par de preguntas sobre el asunto que respondió correctamente. A partir de ahí surgió una agradable charla. Influyó bastante que a mí se me despejasen los prejuicios sobre el personaje que veía en la televisión y a él los miedos de que yo sólo quisiese hablar de ‘Operación Triunfo’ y pasase de su libro. Comprobó que me lo había leído y me había preparado la entrevista.

El texto se publicó en varios periódicos del grupo Vocento y lógicamente el titular escogido hacía referencia a su salida del programa de cantantes de Telecinco. Era la actualidad y tenía el valor de ser las primeras declaraciones que hacía tras su salida. Después se recogían las reflexiones sobre su libro y otros temas.

Pasados dos días Mejide acudió al programa de Julia Otero en la radio y criticó a “ciertos periodistas que se inventan cosas” y me puso como ejemplo, asegurando que el titular de mi entrevista era falso. Un clásico, el del famoso ‘que no dijo lo que dijo’. No hubiese hecho falta que yo mismo lo escuchase, porque no fueron pocos los que me preguntaron en varias ocasiones por lo dicho en la radio. Y allí estaba yo, con mi entrevista grabada, escuchándola y oyendo a Mejide soltar la frase con la que yo había titulado la entrevista. Tal cual.

Podía haber ido uno tras otro a todas las personas que dudaban por si yo había ‘manipulado’ las palabras de Mejide mostrándoles la grabación original. Igual que Risto podía haber ido por Valencia enseñando un currículum que lo avala para formar parte del jurado de los Jaime I.

Pero supongo que igual que a mí no me apeteció tener que demostrar mi (pequeña) valía profesional tampoco Mejide quiso hacerlo. Quien quiera juzgar rápido y con lugares comunes que lo haga, y quien tenga interés por ver un poco más allá bienvenido sea. Los juicios rápidos para los juzgados.

Títulos de crédito: Para quejas, sugerencias y otras necesidades humanas mi correo es mlabastida@lasprovincias.es



Categorías:Publicista, Risto Mejide

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2 respuestas

  1. Bueno, …. no sois Muhamad Alí vs, Foreman – o como se escriban – ni Hollifield vs. Tyson – o como se escriban -; y no quiero decir con esto, que no seais “pesos pesados en lo vuestro”. Lo cierto es, que ninguno de los dos sois impostores, ni abonados a determinadas modas de las que crean fama a costa de la falta de talento, y del anonimato de quienes tienen talento de verdad. Cada cual – es el planeta humano – hace cuanto puede en lo suyo, y esa es la esencia; sin cuestiones polémicas, sin discrepancias, se llega a un mundo demasiado plano carente de objetividad; sin flexibilidad, sin compreensión, sin pensar “en grande”, en suma, sólo se consiguen guerrecillas que acercan al pueblo, a la opinión pública, a los del otro lado entre los cuales me incluyo, más a la naturaleza paranoide y obsesiva propia de los personajes de culebrón, que al disfrute – léase consuelo (así están los tiempos) que en un momento determinado, y siempre, andamos buscando al darle al dial, al off/on, o al enter.
    ¿Por qué cuando llegamos a casa ponemos el televisor si no lo vamos a ver por que es el momento de ir al baño o a la cocina? – ¿por necesidad de compañía, talvez ? . Es necesario un equilibrio, para que no prefiramos estrar solos a mal acompañados: por favor, sigan Vds. en ese campo de equilibrio, que sigue sienfo lo bastante amplio. El bien que hacen con esto es patente cada vez que un aparato se pone a funcionar, cada vez que se mueven las páginas de un periódico; y el daño que pudiesen hacer contribuyendo a extender aún más el lienzo de “el naufragio de la esperanza”, ….. bueno, mejor que no.

  2. Quería decir – comprensión – y con eso de la empatía, empeñarnos en alcanzar ése dón Divino que es la MISERICORDIA – piedra ángular con la que los constructores aún cuentan muy poquito, posiblemente nada.
    Yo por mi parte, voy a buscarme un teclado mecánico – de los de antes – antes de que se me acabe la misericordia – su sucedáneo más a mano, humano soy – conmigo mismo.

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