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18Artículo publicado el domingo, 8 de Septiembre de 2013 en ElPeriódico.com.

¬ęHoy me he comprado unas VamCats. Ya sabes, esas zapatillas de deporte comunes y corrientes si no fuese porque son tan c√≥modas de usar como inc√≥modas de llevar. La raz√≥n: lucen una estelada a cada lado del pie. Y claro, eso puede generar conflicto no al que las lleva, sino al que las ve. Sobre todo si te las pones para salir a la calle y no al carrer. Muy m√≠o, tot plegat.

¬†El caso es que me las he comprado con la sana y sincera intenci√≥n de unirme este mi√©rcoles a la Via Catalana, no vaya a pasarme como con la Via Augusta, y para cuando vaya a darme cuenta ya no me las pueda permitir. De peque√Īo, yo era de los que iba a misa √ļnicamente para presenciar el momento ¬ędaos la paz¬Ľ, en el que unos cuantos desconocidos se daban la mano en fingida se√Īal de uni√≥n y concordia y yo volv√≠a a creer aunque s√≥lo fuera durante un instante en la raza humana cat√≥dica, apost√≥lica y rom√°ntica. Por la misma raz√≥n, no me perder√≠a por nada del mundo una cadena humana que encima incluyese ateos, masones, comunistas, separatistas, antidem√≥cratas y forajidos. Y como me ense√Ī√≥ mi abuela, las ideas hay que empezar a vestirlas por los pies.

Por eso me he comprado unas VamCats. Sin embargo, en cuanto me las he puesto, algo ha empezado a cambiar en mí. Me ha venido como de dentro afuera, algo así como un efluvio ideológico muy parecido al editorial de un periódico venido a menos. De pronto, he notado como si mis pies se hubiesen propuesto seguir sin mí o mejor dicho, muy a mi pesar. De repente, los principales impulsores de mi movimiento estaban como desatados, más sueltos, más libres y con mucho menos apego al tipejo que han venido aguantando. La verdad es que no les culpo, si hemos llegado hasta aquí ha sido por acción y dirección del resto del cuerpo, un resto del cuerpo cada día más viejo, más pesado, más corrupto y para qué negarlo, más feo.

Jamás he dejado que mis pies tomaran las decisiones por mí, -puede que sea un radical, pero no un extremista-, siempre lo he hecho todo pensando en mi metabolismo y mi constitución.

Y a√ļn as√≠, mis pies de pronto parec√≠an decir para qu√© os quiero. Y se lo han planteado. Y lo peor de todo, me lo han planteado a m√≠. Me han planteado una consulta popular. Saber si deben seguir condicionados a lo que mi torpe y mal gestionado cuerpo les imponga, o si por el contrario merecen la condici√≥n de plantillas, pies de p√°gina o pie de rey.

Yo claro, he tratado de convencerles de que juntos hallar√≠amos una v√≠a federalista para seguir caminando, pero ni ellos ni yo hemos entendido muy bien qu√© significar√≠a eso, as√≠ que mis pies han seguido en sus setze jutjes d’un jutjat y me han amenazado con una declaraci√≥n unilateral de pedicura.

Mis pies, por lo visto, est√°n hartos de que todos los resultados de su obstinado esfuerzo acabe siempre dando resultado en otras partes del cuerpo. Si corro me adelgazo, si camino me desplazo y si me quedo quieto, me quedo de pie, √ļnica actividad en la que se sienten reconocidos, nombrados y recompensados, aunque sea justamente la menos atractiva y edificante de todas. Aix√≠ no anem b√©.

Pero es que el resto del cuerpo tambi√©n se me ha empezado a poner farruco. Las manos han comenzado a ensayar el pino puente, las orejas han hecho o√≠dos sordos y mi √ļnica gran baza, el bazo, ha seguido haciendo lo que sea que haga el bazo. Yo los iba clasificando, a favor o en contra de la consulta podol√≥gica. Y los que no estaban ni completamente a favor ni totalmente en contra, eran todos unos cagaos. Porque en este pa√≠s, todo lo complejo es mentira por definici√≥n, y lo m√°s simplista es lo √ļnico que tiene apariencia de verdad. Y as√≠, con todo el cuerpo en actitud soberanista, me han sobrevenido unas ganas de prohibir cualquier cosa que he empezado a declarar ilegal cualquier movimiento, se diese en la direcci√≥n que se diese. Por si acaso.

Ellos que siempre acudieron a mi rescate, de pronto se han visto secuestrados por mi inacción e incluso me atrevería a decir que hasta estrangulados por mi falta de riego.

Alguien dijo una vez que incluso el viaje más largo comienza con un solo paso. Convertir la esperanza de una parte importante de la población en un humilde producto de gran consumo es el primero para que todos empecemos a calcular cuánto cuesta.

Pero jam√°s cu√°nto vale.¬Ľ

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