Huye.

Huye.

el sindrome de darrinArtículo publicado el domingo, 14 de julio de 2013 en ElPeriódico.com.

¬ęHuye. Vete. Tan lejos como puedas. Corre y no pares hasta donde te permita tu bolsillo, tu memoria y las fuerzas que puedas aparentar. El destino en realidad importa menos de lo que piensas. Estar√°s saliendo de un pa√≠s que se est√° cargando el suyo. As√≠ que cualquier destino ser√° mejor que uno que ha dejado de existir.

Espera, no s√© si me estoy explicando bien. Estoy diciendo que te largues. De vacaciones, de trabajo o por simple curiosidad, da igual. Y te lo estoy diciendo por tu bien. Ellos no se piensan largar, ya lo intent√© e inexplicablemente no me han hecho ni caso. Qu√© raro. Con el poder e influencia que tengo. En fin, que no luches. Que eso es justo lo que quieren: que protestes, para poder llamarte demagogo, anticonstitucional o directamente, ignorante. Vamos, que si luchas aqu√≠ te acabar√°s quedando solo. O peor, acompa√Īado por un representante del pueblo, un mitin, unos cuantos chanchullos y un programa electoral.

Este pa√≠s no est√° en crisis. Est√° en coma. Un coma de esos irreversibles en los que hay que decidir si esperar a que ocurra alg√ļn milagro o directamente desenchufar. Ojal√° ocurra lo primero, o lo segundo, da igual, mira, al menos nos estar√≠a pasando algo.

Aqu√≠, a base de transfusiones contaminadas y putrefactas, unos cuantos listillos se han ido cargando la sangre que mantiene viva y oxigenada a cualquier sociedad: la confianza. Nuestra confianza. Tu confianza. Y ahora que no quedan apenas fuerzas ni para levantarnos, ahora descubrimos que un tipo que est√° en la c√°rcel es el √ļnico que est√° dispuesto a contarnos la verdad. Ah, y adem√°s lo hace por venganza, no te vayas a pensar que lo hace por un repentino ataque de honestidad. Te estoy hablando del hombre del momento, -si el PP no se atreve a pronunciar su nombre, yo tampoco, no vaya a ser una superstici√≥n chunga de la que no me he enterado- todo un h√©roe dentro de la c√°rcel de Soto del Real.

Tampoco mires hacia cualquier otro lado, ni izquierda, ni derecha, ni arriba, ni abajo, porque s√≥lo destapar√°s m√°s espabilados, mamones pestilentes y corruptos que comparecen, sobreact√ļan, se tapan unos a otros, se imputan y se desimputan y acaban exculpados, sobrese√≠dos, prescritos y diluidos en la m√°s insolente nada o peor a√ļn, indultados por cualquier amiguete a pie de p√°gina de la actualidad.

Y mientras, eso s√≠, les seguimos haciendo cosquillas con p√≠rricas manifestaciones callejeras que por no salir no salen ni en los informativos locales, porque han dejado de preocupar a quienes tendr√≠an que preocupar. Cuando deber√≠amos estar cada fin de semana en la portada del The New York Times. Pero eso s√≠ que no, no vayamos a hacerle da√Īo a la Marca Espa√Īa, que luego sube la prima de riesgo, con lo controladita que ahora la tenemos, ¬Ņverdad? Ay mira, la intenci√≥n de voto ‚Äúse ha desplomado‚ÄĚ unas d√©cimas, ‚Äúreconfigurando‚ÄĚ el panorama electoral. Pero qu√© panorama ni panorama. Aqu√≠ la √ļnica Marca Espa√Īa realmente eficaz es la que imprime la silla de un cargo en el culo del que la ocupa. Esa s√≠ que es para toda la vida. Lo dem√°s, esta inacci√≥n, este sometimiento, este borreguismo nos hace c√≥mplices del mamoneo que tanto criticamos. Y ya no te digo si encima les pensamos volver a votar.

Así que huye. Vete. Cuando se acaba la confianza, huir ya no es de cobardes. Huir pasa a ser cosa de valientes. De basta ya. De ahí te quedas. De se acabó. Lo que es de cobardes es quedarse para callar. Quedarse para aguantar lo que estamos aguantando. Quedarse para otorgar. Porque aquí, el que calla ya puede ir abriendo bien la boca.

Huye. Sal a√ļn que puedes. De verdad. Planifica bien tu salida, pero hazlo ya. Y no te preocupes del nombre o la explicaci√≥n que le das a la huida, pues ya no depender√° de tus intenciones, sino de tu situaci√≥n laboral.

Si todav√≠a tienes trabajo, disfruta de tus mal llamadas vacaciones. Como si alg√ļn puesto de trabajo pudiese a√ļn disfrutar de un estado vacante con total tranquilidad. No s√© si las necesitas, pero lo que s√≠ estoy seguro es que te las has ganado. Aunque s√≥lo sea por ser capaz de conservar algo tan preciado. Cuando no tengas m√°s remedio, vuelve. Pero no esperes que haya mejorado en algo la situaci√≥n.

Si estás estudiando, alguien dirá que es una fuga de cerebros. No te preocupes, el Rey acaba de darnos permiso. Tienes su bendición, esa que tanto esperabas. Además, comprobarás en propia piel la Ley de Gravitación Universal de Newton: la gravedad de las ocurrencias del ministro Wert te parecerá inversamente proporcional a los kilómetros que pongas de por medio. Vamos, que a medida que te alejes ganarás en felicidad.

Y por √ļltimo, si ni estudias ni trabajas, ll√°malo √©xodo, ll√°malo lucidez mental. Autom√°ticamente dejar√°s de ser un ni-ni y pasar√°s a ser un emigrante, palabra mucho m√°s digna y con m√°s futuro, para qu√© nos vamos a enga√Īar.

T√ļ huye que a√ļn puedes.

Yo si eso me quedo, que as√≠ tocamos a m√°s.¬Ľ

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