Lo que tienes que hacer.

Lo que tienes que hacer.

Artículo publicado el domingo, 01 de Febrero de 2015 en ElPeriódico.com.

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Il·lustració de Leonard Beard

¬ęLo que tienes que hacer es esto. Lo que tienes que hacer es aquello. No s√© si te has dado cuenta, pero yo s√≠. Lo que tienes que hacer est√° muy claro, no entiendo c√≥mo no lo ves. Da igual la experiencia que acumules, lo que t√ļ sepas que yo no s√©, las toneladas de detalles que desconozco y por tanto obviar√©, las canas que peines o ti√Īas, las hostias que te has llevado hasta en el carn√©. Siempre habr√° alguien dispuesto a decirte lo que tienes que hacer. Y mira, hoy me ha tocado a m√≠. Ap√°rtate que voy.

Lo que tienes que hacer es hacerme caso. S√≠, puede que hasta ahora no te haya ido mal sin mi ayuda, pero que sepas que ha sido pura casualidad, azar bien ordenado, porque hasta aqu√≠ era f√°cil llegar. Te lo digo yo, que ni he estado en tus circunstancias, ni he luchado por tu vida, ni he vivido ni de lejos lo que hayas tenido que vivir t√ļ. Eso s√≠, t√ļ esc√ļchame a m√≠, que si escuchas con atenci√≥n este consejo improvisado en los √ļltimos minutos, te ir√° todo much√≠simo mejor, ande va a parar. Que si la experiencia es un grado, hoy te voy a sacar el bachillerato, el master y hasta el posgrado de la verdad.

Lo que tienes que hacer es trascenderte. Porque la prole es el camino m√°s r√°pido para disponer siempre de alguien cerca dispuesto a decirte lo que tienes que hacer. Suele ser curiosamente alguien que, o bien jam√°s ha tenido hijos, o si los ha tenido casi mejor que los hubiera cedido en adopci√≥n. Siempre sabe lo que est√°s haciendo mal, lo que deber√≠as decirles, c√≥mo deber√≠as educarlos, y todo, por supuesto, sin citar m√°s fuentes pedag√≥gicas que la vecina del abuelo de su mejor amiga. Cuando tienes un hijo y ves lo dif√≠cil que es el d√≠a a d√≠a, el noche a noche, el a√Īo a a√Īo, o dejas de una vez de dar consejos, o te conviertes en un psic√≥pata de andar por casa, lo que se conoce familiarmente como un cu√Īado.

Lo que tienes que hacer es transformarte. Porque ojo que no hace falta llegar a tener descendencia para tener que estar escuchando todo el tiempo lo que tienes que hacer. El mundo está lleno de gente sin rumbo que descubre su vocación frustrada en cuanto ve tu cara de circunstancias. Es como si un problema tuyo fuese la pregunta que estaban buscando para escupirte a la cara todas esas respuestas que nadie jamás les pidió. Y encima ay cómo eres, pues no va y me contestas mal cuando sólo quería ayudarte, anda no te pongas así.

Podemos tendr√≠a que empezar a hacer m√°s y decir menos. Pedro S√°nchez deber√≠a comportarse como el llanero solo ante el peligro rodeado de bombas de fabricaci√≥n casera rellenas de gas salmorejo. Rajoy deber√≠a aprovechar su tiempo de descuento para quedarse en el convento y cagarse dentro. El PP deber√≠a habernos dicho que Espa√Īa s√≠ es Grecia, y as√≠ amortizar cualquier error por acto u omisi√≥n que empezaremos a descubrir durante los pr√≥ximos 100 d√≠as de Tsipras. Y as√≠ todo el rato. Y as√≠ en toda conversaci√≥n. Ya sea sobre econom√≠a, deporte o pol√≠tica fiscal. Recetas que, como no se dar√°n bajo ning√ļn concepto, nadie podr√° comprobarlas jam√°s. Soluciones de todo a cien que antes nac√≠an y mor√≠an en la barra de un bar, y ahora sobreviven hasta los programas de radio, las columnas de opini√≥n y las tertulias de cualquier canal de televisi√≥n.

Cuando lo dif√≠cil en este pa√≠s no es opinar. Ni que se pare a escucharte un grupo de gente. Ni siquiera que te paguen por hacerlo. Y si no, √©chale un vistazo al personal que desfila por el debate de Gran Hermano VIP. O a esta humilde columna de opini√≥n, sin ir m√°s lejos. Lo dif√≠cil no es nada de todo eso, porque todo eso es de lo m√°s com√ļn y corriente y vulgar.

Lo difícil, con tanta receta, recetario mágico y masterchef frustrado suelto, es justamente lo que hemos conseguido aquí: que todo el mundo sepa lo que se tendría que hacer, salvo los que tendrían que hacerlo.

Será que no interesa que hagamos nada, sino que sigamos distraídos con la paja del ojo ajeno.

Ser√° que todos somos muy machitos hasta que alguien nos la devuelve con las palabras m√°gicas.

Hazlo t√ļ.¬Ľ

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