Sentir, sentir, sentir, sentir, sentir y sentir.

Artículo publicado el domingo, 3 de Noviembre de 2013 en ElPeriódico.com.18

“En los años 70 ocurrieron muchas cosas, algunas terribles y otras esperanzadoras. Entre las primeras, nací yo. Qué se le va a hacer, ya estoy aquí y llevo ya un rato, demasiado tarde para plantearse si fue un error histórico o un traspiés de la genética. Pero que nadie se preocupe, mala hierba nunca huele.

Entre las segundas, el psicólogo norteamericano Paul Ekman analizó las seis emociones básicas o biológicamente universales del ser humano: miedo, tristeza, ira, asco, sorpresa y alegría. Son los seis estados de ánimo que nos identifican como especie. Los seis ingredientes fundamentales en cualquier relación o emoción más elaborada, como el amor o como el odio. Las seis razones para la paz, las seis excusas para la guerra. Los seis grados de unión entre cualquier raza, sexo o condición.

Sentir miedo. Nada ha sido más útil que sentir miedo para llegar hasta aquí. El miedo nos ha protegido, nos ha advertido, nos ha hecho huir del peligro y nos ha permitido sobrevivir. Pero también nos ha hecho valientes, nos ha puesto ante retos, nos ha forzado a mejorar, nos ha hecho construir herramientas, cobertizos y atajos. Nos ha unido a los que sentían el mismo miedo. Nos ha hecho vulnerables ante las adversidades, ante la incertidumbre, ante el futuro y ante los que supieron jugar con él. Porque mientras el peligro y el riesgo son criterios objetivos, el miedo acaba siendo siempre una elección. La que toma nuestra amígdala mucho antes de que podamos opinar.

Sentir tristeza. La tristeza es el abandono de la intención. De vivir, de querer o de quererse, de quedar o de quedarse, de proyectar o de seguir discutiendo. Por eso duele más cuanto más se acerca, y le ocurre un poco como a la oscuridad, cuanto más grande es, menos se ve. Lo más peligroso de la tristeza no es que visite nuestras ganas. Lo más peligroso es que se quede a vivir. Que se instale allí donde se deja de estar. Interpretarlo todo en clave de fado, arrojarse a un pozo sin fondo que todo lo consume porque ya en nada se cree.

Sentir ira. Rabia, furia e indignación son de las pocas que consumen más energía de la que nos proporcionan. Es un déficit emocional difícil de mantener en el tiempo, ya que no admite ni préstamo ni endeudamiento. Por eso, indignarse es un estado emocional transitorio. Un calentón. Y eso lo saben muy bien los que lo tienen que saber. Al final, si aún no se nos ha pasado, ya se nos pasará. Y por eso nos pasa todo lo que nos pasa.

Sentir repugnancia. El asco es sólo el estreno de un hábito mal ignorado. A fuerza de repetirse, la repugnancia deja de provocar y se volverá costumbre. Una costumbre que algún día se convertirá en tradición. Y de ahí a patrimonio cultural de la humanidad, hay un paso. Si te ocurrió con las moscas sobre la boca del niño en Etiopía, por qué no te va a ocurrir algún día con la corrupción, que al fin y al cabo ya te la sirven nacionalizada y desparasitada.

Sentir sorpresa. De vez en cuando, algo o alguien te pilla con el pie cambiado, te rompe el guión y te obliga a improvisar. Espero que te haya pasado. Porque normalmente ése será un momento clave en tu vida. Aquél que no supiste prever, ni planificar. Simplemente, te ocurrió. Y tú te dejaste llevar, básicamente porque no tuviste más remedio. Allí es donde residen los grandes cambios. Y también las grandes oportunidades. Aunque no te guste, la historia de tu vida está tejida con el grueso de unas cuantas sorpresas y casualidades. Y tu desgracia, también.

Sentir alegría. La alegría es la manecilla de los segundos en el reloj de los momentos felices. Esos momentos que algún día recordarás pese a que tú nunca decidiste recordarlos. Porque aún no has entendido que son ellos los que te eligen, y no al revés.

Hoy es un día como otro cualquiera para sentir, sentir, sentir, sentir, sentir y sentir. Porque si algo bueno tiene todo lo malo es que nos obliga a ello. Porque si algo malo tiene todo lo bueno es que algún día nos sentiremos acostumbrados.

Pero también es un gran día para hacer sentir.

Porque comunicarse, amarse, e incluso vivir es hacer sentir.

Y morirse, con respiración o sin ella, es dejar de hacerlo.”

¿Quieres recibir artículos como éste en tu buzón de e-mail? Suscríbete a ristomejide.com.

 



Categorías:Artículos, El Periódico de Catalunya, Risto Mejide, Sentir

Etiquetas:, , ,

12 respuestas

  1. Falta : Sentir impotencia…
    Saludos!

  2. Reblogueó esto en f3sn4ny comentado:
    El sentir nos hace humanos…

  3. Yo siento que desde que escribo y comparto lo que pienso, mi vida tiene más sentido.

  4. … Dónde el mercadillo …
    … Dónde la academia …
    … Dónde los jugadores y la partida con una sola baraja …
    el sueño de la razón … las soledades … y los monstruos que engendran y proliferan …
    yo hace tiempo que sólo planeo en mi avioncito y no dejo caer ahí abajo, aquí abajo … ni una colilla …
    Dónde … dime cuando … cuando … cuando … qué será de la mía vita … o algo así …
    …. el huésped que respeta los lindes … el más que digno anfitrión … el zapato de Cenicienta …
    Joder, que sí ! … sabias palabras las del artículo éste … declaración de principios …
    que ya tan descuidados como somos arriba y abajo … peligran … en pantalla de finales …
    Pero … me gusta …… comentar …… compartir ………………………………………………………………………………….

    • Bueno Victorvegas hoy que está nevando te saludooooooo….

      Me alegro de que te guste comentar y compartir eso siempre es bonito.

      Un abrazo,

      • Gracias … Little Snow … Little Snow … Little Snow …
        Espero que estés bien … se te echa un poquito de menos … sé feliz, porfa …
        … Little Snow … Little Snow … Little Snow … ,

      • Otro,

        pero,
        pa´ que seas feliz,
        Tal y cual,

  5. Querido Risto,

    Hoy está nevando, y me permito el lujo de sentir a través de la palabra desde el otro lado del mundo…Sentir es el verbo que más utilizo quizás demasiado y lo conjugo en todos sus tiempos. Aunque el gerundio siempre es constante porque es como los puntos suspensivos siempre sintiendo…La banda sonora de ese verbo, bien puede ser la canción de Luz Casal: “Sentir”. En su día yo la puse de fondo y escribí lo siguiente, que aunque no lo leas yo lo comparto:

    “Ser un efecto horizonte… elaborar un recorrido y abandonar la distancia. Sentir y cruzar hacia la frontera de los sentimientos. A la hora de sentir todo se percibe a través de señales, somos reflejos puede que indicios de lo que nos queda…nuestra propia esencia.
    ¿Habrá quién pueda ver al tiempo agonizar y arrepentirse? conocemos la impotencia, la angustia, la nostalgia, en definitiva el miedo con sus silencios, sus bienvenidas, sus adióses convincentes, sus principios sin dorso, y sus finales agónicos…
    Sentir los peros de lo idéntico, conocer la identidad de las definiciones, su distancia y su eterno misterio, las determinaciones con su duración y espacio con su distancia y su tiempo. Caminar entre extremos, lo recíproco, entre las civilizaciones de la nada y sus contradiciones. En definitiva atravesar el pánico.
    Creer en uno mismo antes que en los demás, asistir a la imposibilidad de uno mismo en su distancia y su tiempo. Tiempo que transcurre, mientras el verbo es detenido… inmóvil pero respirando, el verbo sentir se da el lujo de callar y dejar que la palabra sea muda. Llorar y ser el aposento del agua y la sed que para el tiempo.
    He visto tantas noches, penetrar en lo oscuro y volver andando a rastras…a rastras con los sentimientos, las emociones, la vida, pero y si no sentimos no somos nada. Sentir que podemos sentir…siempre sentir antes que comprender, sentir antes que llorar, decir y sentir lo que decimos, como tocar el hielo y sentir que está caliente. .
    Sentir por el sueño y su apariencia, sentir en la más pura calma una vez, otro día…asistir a uno mismo como un imposible inmóvil de toda consecuencia pero sin el verbo detenido. Sentir que se conjuga, volver a creer y recluirse en otra cosa que no sea puro sentimiento.
    Pura lluvia, donde me quito el paraguas aunque caigan gotas de oscuridad, al final siempre escucho esa música infinita en la profundidad, cuando hay goteras en mis ojos, pero el sol florece y el corazón no se ha parado…siento que me derramo en la brevedad, hacia dentro y hacia fuera, cierro los ojos y cojo impulso, me puedo rendir a todo, pero nunca dejaré de sentir.”

    *He leído también tu artículo de hoy, pero ya te daré mi opinión otro día…Me comprometo a hacerlo claro que sí….Buenas noches querido Risto. 🙂

  6. Reblogueó esto en Giovanna Castelliniy comentado:
    mierda, mierda, mierda, mierda, mierda, mierda y mierda

Deja tu comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: