Coronita.

Artículo publicado el domingo, 7 de Abril de 2013 en ElPeriódico.com.

“Mi admirado Agustín Medina publicó esta misma semana un interesante artículo respaldando la iniciativa “un publicitario en la RAE”. Según la insigne Academia de la Publicidad, que está detrás de todo el proyecto, “la lengua española necesita hacer un esfuerzo importante de resistencia ante la inglesa, también en la publicidad”. No sé si el briefing ni el target estarán en su brand tone, supongo que habrán hecho el benchmark suficiente para lanzar semejante claim.

[Con la venia de ambas academias, yo prefiero llamarnos “publicistas”, que además de ser incorrecto, es más corto y por tanto ¡ay! publicitario.]

El caso es que, puestos a meter un publicista entre los jóvenes miembros de una de las instituciones más modernas y vanguardistas del país, por qué ayudar sólo a la RAE. Por qué quedarnos a medias. Por qué no ir más allá. Si los publicistas pueden arreglar los problemas de la lengua española, eso es que pueden echarle una mano a cualquiera.

Mientras nuestro Presidente del Gobierno ejerce de Max Headroom, -de la “inteligencia artificial” ya ha demostrado lo de “artificial”-, este Desgobierno sigue parapetado tras una pantalla de plasma que no acepta ni preguntas ni réplicas ni siquiera cambiar de canal. Para mí, la moraleja es, aparte de una zona con muy pocos desahucios, la moraleja, como digo, está bien clara: todos los problemas de cualquier institución se pueden solucionar con una buena comunicación.

¿He dicho institución con problemas? Tate.

Por la presente, propongo oficialmente meter un buen publicista en la corte del Rey Don Juan Carlos.

Que si ya debe de ser jodido vivir bajo una corona, no me quiero imaginar lo que debe de ser hacerlo detrás de ella, y hacerlo encima en el país en el que no se le pudo llamar Corona a la cerveza Coronita. Pero en fin, no se preocupe Majestad, que los publicistas venimos al rescate.

Con un buen publicista a bordo, la imputación de una infanta deja de ser un problema para transformarse en toda una oportunidad, sólo hasta fin de mes. Gracias al juez Castro, a ver quién es el guapo que se atreve a decir que la institución monárquica no pinta nada en este país, que es puramente decorativa y representativa, y lo mejor, a ver quién asegura a partir de ahora que nadie pega golpe en Zarzuela.

Un buen publicista ya habría empezado a reservar centímetros de pared en la bajada de los Juzgados de Palma para el próximo día 27 de abril, aunque ahora la Fiscalía Anticorrupción nos haya salido anticapitalista y nos haya arruinado la acción de street marketing.

Pero bueno, da igual. Gracias a la creatividad publicitaria, se abre ante nosotros todo un mundo lleno de orgullo y satisfacción: para empezar, y para demostrar el uso y abuso de la palabra AbdiCar, se abrirá en Marrakech una red de concesionarios de vehículos oficiales.

Inmediatamente después, se bajará al marketing directo, y se insertarán las postales navideñas de la Familia Real entre las páginas del catálogo de Ikea, para que los más pequeños se diviertan tratando de encontrar al más campechano entre tanto mueble.

Los yernos seguirán siendo considerados meros accesorios más de quita que de pon, la clásica promoción dos por uno, productos de muestra que nadie querría si no fuera porque los regalan y encima salen siempre digamos que mal acabados, con alguna tara o imperfección.

Y por último, la sangre azul seguirá siendo logotipo de todo privilegio, ese gran activo publicitario, y habrá que ser muy conscientes de que el pueblo la quiere, la busca, la huele, la reconoce y la demanda en cuanto las cosas se ponen feas. María Antonieta, di que sí con la cabeza.

Bien pensado, igual no les hace falta un publicista, ellos solitos no lo están haciendo tan mal: en sólo una semana casi nos hacen olvidar tramas y personajes que ya eran como de la familia: Botswana, los paquidermos, Corinna o el pie de Froilán de todos los Santos.

No sé a ti, pero a mí gustaría que continuasen entre nosotros. Que no nos abandonasen jamás. Que tuviesen su arco de personaje, sus evoluciones y subtramas. Al fin y al cabo, ellos son parte de ese culebrón Above The Line y Above The Rest (me perdonen los académicos) por el que los españolitos seguimos pagando una tarifa de entorno a ocho millones de euros cada año.

Ellos sí que han sabido vender la Marca España.

Y cada vez más compatriotas brindan por ello.

Sólo que ya no pueden brindar con Coronita.

Ahora lo tienen que hacer con Corona.

PD: No, los de Coronita no me han patrocinado la columna. Pero algún detalle sí que se espera.”



Categorías:Artículos, El Periódico de Catalunya

1 respuesta

Trackbacks

  1. Un retuit a mi cuenta: el RT de Risto

Deja tu comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: